Wynwood, lo mejor del arte callejero

 

Arte urbano crea un gran museo al aire libre

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MAR GONZALO

Wynwood es un destartalado barrio de Miami donde, a veces, da miedo adentrarse. Sin embargo, desde hace unos años se ha convertido en una de las mayores concentraciones de arte callejero del mundo.

En Wynwood se pueden ver, en plena calle, obras de mitos del arte urbano como Shepard Fairey, alias Obey -creador de las pegatinas de André el Gigante y del retrato de Obama con la leyenda “Hope” que utilizó en su campaña presidencial-, o de Ron English, uno de los padres de esta disciplina, conocido por haber pintado en el Muro de Berlín hasta por el obeso payaso de McDonald’s que creó para Super Size Me, de Morgan Spurlock.

“EL BARRIO”

Hace años esta zona de Miami, entre las calles 20 y 36 del norteste, era conocida como “el pequeño San Juan” o simplemente “El Barrio”, por la gran cantidad de puertorriqueños que la ocuparon a partir de los años 50.

Sin embargo, con la escasez de oferta inmobiliaria y la carestía de otras populares zonas de Miami más céntricas, en los últimos años ha empezado a salpicarse de apartamentos de lujo, galerías de arte y estudios de moda, así como algunos de los restaurantes más innovadores de la ciudad.

Aún así, y como suele pasar con muchas zonas de esta ciudad, el dinero y la pobreza se entremezclan constantemente, en un entramado que para el novato resulta difícil de interpretar.

Wynwood no es una excepción: no es recomendable meterse por aquí un día cualquiera sin tener muy claro dónde se va, tal y como recuerda constantemente la policía de la zona, pero sí que es muy acertado hacerlo, por ejemplo, el segundo sábado de cada mes, cuando se celebra el “Wynwood Art Walk”.

Ese día las galerías de todo el barrio abren sus puertas hasta bien tarde, la música y los food trucks (furgonetas habilitadas como restaurantes móviles) invaden la zona y hipsters, curiosos y ricachones se mezclan en una riada humana que en cuestión de minutos genera un caos de coches y peatones, y llena Wynwood de vida.

EL SECRETO ESTÁ EN SUS MUROS

Uno de los secretos para que esta zona se haya convertido en un gran museo al aire libre son las enormes paredes sin ventanas de los poco estilosos hangares que predominan en Wynwood. Una enorme pared blanca, sin vigilancia y a nivel de la calle, es tan tentadora para un artista callejero como un puesto de golosinas sin tendero para un niño.

Primero fueron los grafitis, como siempre, pero con el paso del tiempo los artistas callejeros se han apropiado de esta zona industrial de una manera oficial. En el 2006 se podían contar cinco grandes murales, pero con la creación de la organización Primary Flight, la iniciativa se ganó una enorme proyección. En el 2007 ya eran 85 murales.

“Es el primer museo del mundo al aire libre y a nivel de calle. El impacto de Primary Flight se siente durante todo el año: embellece el barrio, da a conocer el arte mientras se está creando a residentes, visitantes coleccionistas y profanos”, aseguran los responsables de esta iniciativa en su web.

Según reconocen ellos mismos, en Miami el grafiti y el arte callejero “han pasado del asiento trasero de un coche patrulla a las paredes de los museos más importantes del mundo”.

Hoy, unos doscientos murales de todos los estilos, reunidos en unas pocas cuadras, sorprenden al viandante y han logrado revitalizar un barrio en el que van floreciendo bares, restaurantes y, sobre todo, vanguardistas galerías de arte.

SHEPARD FAIREY

En el corazón de este museo callejero se encuentra Wynwood Walls, una cuadra vallada entre las cales 25 y 26 con la Segunda Avenida Norte fundada por Tony Goldman, uno de los padres de la regeneración urbana del SoHo neoyorquino. Aquí se pueden encontrar reunidos los trabajos de algunos de los artistas del arte callejero de mayor renombre a nivel mundial.

Además, dos restaurantes: uno regentado precisamente por el hijo de Tony Goldman, Joey’s, y otro decorado por obras del propio Shepard Fairey, Wynwood Kitchen and Bar, que sirve tapas y cocteles creados por los artistas que decoran las paredes de Wynwood Walls.

La obra de Fairey es una de las más llamativas: un enorme mural con el retrato de la política birmana y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, entre otros motivos en tonos rojos y negros.

Este diseñador gráfico es reconocido en el mundo del arte callejero por sus famosas pegatinas del luchador André el Gigante, acompañadas de la palabra “OBEY” (obedece).

Sin embargo, ganó fama mundial a raíz de que Obama adoptara para su campaña una creación suya en la que se ve un retrato del entonces candidato presidencial en azul y rojo con el lema “HOPE”. Su creación es ahora parte de la National Portrait Gallery del Museo Smithsonian de Washington.

RON ENGLISH

En el patio del recinto una de las obras más espectaculares es la del famoso Ron English, con su “hulk boy” en un mural que se extiende también por el suelo y que juega con las sombras de un árbol cercano para trazar líneas de colores según la evolución de la sombra en distintos momentos del día. Además, juega con la perspectiva de otros componentes fuera del muro para dar sensación de tres dimensiones.

“Es como si la historia del arte (callejero) se estuviera mostrando ante nuestros ojos. A veces se necesita una figura central como Tony para que eso ocurra”, explica el propio English sobre esta iniciativa de reunir a los grandes de la materia.

Las 33 mujeres de Ryan McGinness es otro de esos murales que hipnotizan al espectador: una suerte de cuerpos femeninos con aspecto de logotipos mezclados entre sí y pintados de colores fosforecentes sobre fondo negro. “Son mi versión de lo que es sexy”, explica el artista. “Me atraen más estos dibujos que las propias mujeres que los hacen posible”.

“Nueva York tuvo su apogeo, Los Ángeles fue la capital y ahora quizá lo sea Filadelfia, pero cuando se trata de grafiti y arte urbano, Miami es el único lugar de Estados Unidos donde puedes encontrar a todo el mundo reunido. Quizás haya gente que no lo entienda, pero cuanto más lo ven, más les gusta. Y eso ayuda a que todo continúe”, resume.

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