Wet Bar, un nuevo ambiente en la Calle Ocho

 

La Pequeña Habana adquiere un rostro diferente con la música bailable y los espectáculos de transformistas en Wet Bar.

wetbar.jpg
El bailarín 'Angel Rock' en un momento de su 'show'. Alexia Fodere / Especial/El Nuevo Herald
 

Por Erwin Pérez

Tradicionalmente, los clubes gay han estado situados en la turística Miami Beach o en rincones poco visibles de la ciudad, pero parece que los tiempos van cambiando, al igual que las mentalidades, y este año abrió uno de estos lugares en plena Calle Ocho; sí, en el corazón de La Pequeña Habana, a dos o tres cuadras del Parque del Dominó. Se trata del Wet Bar, que a paso tranquilo comienza a afianzarse.

El local fue inaugurado en febrero de este año y abre sus puertas los martes, viernes, sábados y domingos, ofreciendo –como la mayoría de este tipo de lugares– una programación basada en música bailable y espectáculos de transformistas, mejor conocidos como drag queens. Los conocedores del ambiente sostienen que la historia del Wet Bar hay que dividirla en dos etapas: la del primer semestre del 2011 y la del segundo, en que apareció en escena el célebre drag Marytrini.

Nadie lo dice (Asier Torres, uno de los dos propietarios, es de pocas palabras), pero el bar no terminaba de levantar vuelo en los primeros meses. El 24 de junio, sin embargo, ingresó al equipo artístico la talentosa y popular Marytrini, poniéndolo en el mapa. El artista, cuyo nombre real es Alexis Fernández, se hizo protagonista y anfitrión de la noche de los viernes, lo que dio vuelo al club. “Hay gente que cree que soy el dueño”, cuenta, sonriendo.

Historia aparte, el Wet Bar en la Calle Ocho, entre17 y 18 se encuentra, por lo tanto, en medio de una zona comercial que durante el día hierve de movimiento, lo cual cambia radicalmente durante la noche. Esto beneficia en varios aspectos al club; por ejemplo, con el bendito tema del estacionamiento; al no haber transeúntes en la noche queda bastante espacio disponible en la calle, en los parquímetros. Por las dudas, el local también tiene servicio de valet parking.

La acera del Wet Bar muestra un aspecto calmado; cerca de la entrada hay unos pequeños sofás y una que otra planta decorativa; en las vidrieras se anuncia la presencia semanal de Marytrini y de otros transformistas como Cynthia Dietrich y La Radisson. Antes de entrar, un serio y fornido empleado de seguridad se esfuerza por sonreír para dar la bienvenida a los concurrentes.

El Nuevo Herald acudió precisamente uno de los viernes en que reina Marytrini. Adentro hay unas 300 personas. A la mano izquierda hay una amplia barra; a la derecha, está la pista, circundada por espacios denominados VIP, otras barras de licores y la cabina del DJ, que pone desde Black Eye Peas hasta Pitbull, más salsa, timba y hasta algo de Kola Loka y Gente de Zona, grupos cubanos de reggaetón.

Hay que avanzar lentamente hacia la parte trasera de Wet Bar, donde hay otra barra, más sofás y un espacio al aire libre. Todo es de pequeñas proporciones, dado el espacio disponible. Marytrini –que sigue con su tradicional show de los domingos en el club Sugar– comparte camerino con colegas como Shania Briggs, Vanessa Anderson y Chiara. Sale varias veces para tomar un micrófono y saludar brevemente al público. Su espectáculo empezará a las 2:30 a.m.

“Esto es algo distinto, sencillo pero bien conformado, con un ambiente muy bueno”, manifiesta el dueño, Asier. A su lado, Marytrini recalca que en el sitio “se cuida mucho que no haya morbo ni una sexualidad liviana para no dar una mala imagen”.

Palabras más palabras menos, queda claro que Wet Bar es una discoteca en la que personas de todas las tendencias sexuales pueden pasarlo bien. Tanto es así que para la fiesta del 31 de diciembre está anunciado un concierto de Manolín “El médico de la salsa”.

En el fulgor del baile entran a la pista Marytrini y sus “chicas”, llamadas “las muñecas de medianoche”. Empieza Vanesa Anderson, haciendo la mímica de la canción Hoy tengo ganas de ti. Luego, por fin. Marytrini toma la batuta con el disparatado estilo que le ha dado fama en la ciudad, regalando champán a quienes están de cumpleaños, bromeando con el público (“para tener 37 años podrías lucir mejor”, le dice a un cumpleañero), “cantando” también ( La vida es una tómbola, de la legendaria cantante cubana Martha Estrada). “Perra”, le grita un fan, con cariño, cerca del final de su función. Marytrini se acomoda la peluca, se mira sus curvas coquetamente y contesta: “Todo lo que tengo es mío”.•

Wet Bar está ubicado en el 1728 SW 8 St., Miami. Teléfono: (305) 244-3069. www.wetbarmiami.com.

Speak Up!