'Violeta se fue a los cielos'

 

Francisca Gavilán, el reto de encarnar a Violeta Parra, se presenta en el XXIX Festival Internacional de Cine de Miami

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Sarah Moreno | smoreno@elnuevoherald.com

Francisca Gavilán asumió uno de los retos más difíciles para una artista chilena, encarnar a Violeta Parra, la cantautora más conocida de su país, pionera de la nueva canción latinoamericana y autora de Gracias a la vida, tema que se ha escuchado en las voces de figuras tan disímiles como Mercedes Sosa, Joan Baez o Michael Bublé.

En Violeta se fue a los cielos, el filme que se alzó en enero con el Gran Premio Internacional del Jurado en el Festival de Cine de Sundance, Gavilán no sólo encarna a Parra (1917-1967), sino que se transforma en esa mujer apasionada y maternal, controversial por su militancia comunista y dueña de múltiples talentos más allá de su don para la palabra y la música.

“Tuve la fortuna de concentrarme en Violeta casi un año. Estuve 10 meses trabajando en la guitarra, en la voz, en su figura”, cuenta Gavilán vía e-mail, con motivo del estreno de Violeta se fue a los cielos el próximo miércoles en el Festival Internacional de cine de Miami.

En la preparación para el rol, la experimentada actriz de teatro, televisión y cine de 39 años tuvo un testigo de excepción sobre la vida de Violeta, su hijo Angel Parra, también cantante y compositor, y autor del libro homónimo en que se basa el filme, publicado en el 2006, de quien se dice que lloró cuando la vio encarnar a su madre.

“Con Angel nos juntamos casi a diario, conversábamos y él me contaba anécdotas de su madre y cantábamos. Creo que se emocionó cuando le mostraron mi casting”, responde Gavilán, que considera que el director del filme, Andrés Wood, corrió “un riesgo” y “una aventura” al elegirla porque no habían trabajado juntos antes.

Además del evidente parecido físico con la cantautora, Gavilán aprendió a tocar la guitarra, el cuatro venezolano y el charango con el mismo Angel y con Silvia Urbina, amiga de Violeta.

“Me encanta cantar. De chica hice muchos doblajes de dibujos animados cantados; a los 20 años estuve en una banda de rock y ahora, con Angel Parra nieto, estamos haciendo conciertos con la música de Violeta”, comenta la actriz, que en diciembre cantó con los miembros del grupo folclórico Inti Illimani.

“El que busca encuentra” es una de las frases que le dice Violeta al pequeño Angel al principio del filme, cuando la búsqueda de las raíces de la música y el folclor chileno los lleva a apartados territorios del norte de país. Allí, en medio de una naturaleza cautivadora y difícil que parece atraer aún más a Violeta, la película empieza a presentarnos a la mujer que trata como a un ser humano y no como un mito.

“Violeta tenía un humor muy sabroso. Sus amigos cercanos cuentan que era capaz de animar una fiesta o que le gustaba hacerse la muerta”, cuenta Gavilán, que en el filme repite el gesto de Violeta de “hacerse la muerta”, que en el argumento resulta una anticipación del trágico suicido de la cantante, el 5 de febrero de 1967, a los 49 años.

“Violeta era una mujer intensa, adolorida, apasionada; yo también soy apasionada e intensa y me involucré mucho con su pena y con sus alegrías”, reconoce Gavilán, que cuando se le pide que se describa, dice: “Me gusta mirar a la gente”.

Esta capacidad de observación le sirvió para captar muy bien la chispa de Violeta en momentos como la entrevista televisiva que concede cuando ya es conocida en su país. En este mano a mano, que en el filme sirve para ahondar en los aspectos más controversiales de la vida de la cantautora, el entrevistador le pregunta si ella es comunista, y ésta le responde que “tiene sangre roja”, y cuando el entrevistador le dice que él también, ella simplemente le devuelve un “Bienvenido,
camarada”.

La Violeta que en París convence al director del Museo del Louvre de que exponga sus arpilleras, esos textiles coloridos que confirman que era una artista en todos los órdenes, también es encarnada muy bien por Gavilán.

“Violeta estaba muy conectada con la vida en general, con las personas, con lo contingente, con su familia”, resume la actriz, que recibió la noticia del premio de Sundance en el desierto de Atacama, donde filma una película “con historia y paisajes magníficos”. A su regreso volverá al teatro en una obra del dramaturgo Juan Radrigán.

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