Vinyl & Kai

 

Templo para la diversión

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Cassandra Martino, Rosa Cubas y Jenny Almeida. Foto: Alvaro Santistevan
 

Vinyl & Kai es un templo para la diversión: un local sin filas a la entrada, sin códigos de vestuario ni muchas pretensiones. Se erige moderno e informal en medio de la inmensa oferta de clubes y bares de South Beach. Es un lugar que funciona bien tanto para noctámbulos locales, como para turistas, y que brinda entretenimiento para todos los gustos, todos los días de la semana.

Con su lema: buena música, buena comida y buen ambiente, Vinyl & Kai se concentra en ofrecer a sus visitantes una atmósfera donde pasar un rato inolvidable sea lo más importante, y volver, una necesidad. Su propietario, el empresario de Nueva Zelanda Chris Barron, nombró el local pensando en sus dos pasiones: la música y la comida; la primera haciendo referencia a los discos de vinilo y, la segunda, a la palabra en lengua nativa neocelandesa para comida.

La decoración es sencilla, con carátulas de discos de acetato colgadas en la pared, mesas marcadas con el logo del local --disco de un vinilo entrecruzado con tenedor y cuchillo-- una barra con suficiente espacio para no dejar a nadie con sed, butacas altas tapizadas con cuero blanco, paredes rojas y blancas, y varias pantallas planas para entretener visualmente a los trasnochadores.

El bar también ofrece deliciosos platos a precios cómodos, ideales para acompañar una noche de cervezas o cocteles, y gozar de toda la energía de La Playa. Algunos de ellos, el chili de frijoles blancos ($8), el plato mediterráneo con hummus, tabouleh y tzatziki ($10), ideal para compartir, o las costillitas de cordero en salsa de chili dulce ($10), que se ha convertido en la estrella del menú, por nombrar algunos.

Y para emparejar estos bocados, nada mejor que un explosivo coctel, como el Nuclear Iced Tea ($14), que mezcla vodka, ginebra, ron, Triple Sec, licor de miel, sour y Sprite; el martini de lichi ($12), con vodka, lichi y Coco López; o una tradicional margarita de jalapeño ($10), fusión de tequila, jugo de jalapeño, sour, Triple Sec y tabasco, para los más osados.

Ya una vez con copa en mano, el plan en Vinyl & Kai es disfrutar de su música en vivo o de sus concurridas noches de karaoke, y de un generoso espacio para bailar. Con un calendario que le da gusto a todos, de lunes a domingo, el restaurante-bar invita a todos los que quieran pasar un buen rato con los amigos y dejarse llevar por la diversión.

Es así como lo lunes son para la Miami Poker Society y noches de football, para los amantes de las cartas y el deporte americano; los martes, entre las noches preferidas de los locales, son de Sink or Sing, una entretenida jornada de karaoke para los que no le tienen miedo al micrófono; los jueves, la tarima está abierta para las bandas locales que quieran mostrar su talento, y viernes y sábados están dedicados al rock, con bandas en vivo y muy buen ambiente.

Así que el plan en Vinyl & Kai es completo: como reza su lema, la música, la comida y el ambiente permiten que durante toda la semana, los vecinos de La Playa, o los amigos de la rumba que no le temen a la congestión, ni a la búsqueda de estacionamiento, tengan un lugar relajado para gozar de la buena energía de las noches de Miami.

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