Vincent Wants to Sea

 

Crítico de cine: Efectivo encuentro de almas perdidas

MIAMI2.jpg

René Jordán - El Nuevo Herald

Vincent padece del síndrome de Tourette, agitado por incontrolables convulsiones e impulso de gritar malas palabras. Su madre alcohólica acaba de morir de cirrosis y el padre –político sólo interesado en la reelección– no tiene tiempo para ocuparse del joven (Florian David Fitz) y lo ingresa en una clínica psiquiátrica.

Vincent sólo quiere emprender viaje de Alemania a Italia, para regar las cenizas de su madre en el mar, junto al hotel donde ella pasó su luna de miel. En el sanatorio, hace contacto con la anoréxica Marie (Karoline Herfurth) y el obsesivo-compulsivo Alexander (Johannes Allmayer). Se roban el auto de la doctora Rose (Katharina Müller-Elmau) y se lanzan a cruzar los Alpes para cumplir la misión de Vincent en el lejano océano.

Vincent Wants to Sea se basa en el primer guión escrito por Florian David Fitz, que asume el papel titular. En Alemania, fue elegido mejor actor de ésta, la mejor película. Para sorpresa general, lo que se consideraba un excéntrico road movie prendió en el público y ascendió a la cumbre taquillera.

Fitz establece la relación entre los tres fugitivos sin jamás caer en caricaturas. La acción se divide entre ellos y la pareja del padre (Heino Ferch) súbitamente preocupado, y en causa común con la doctora Rose en persecución de sus pacientes escapados. El director Ralf Huettner logra equilibrio perfecto entre los dos grupos de personajes, cada cual muy interesante a su manera.

Vincent Wants to Sea cuenta con luminosa fotografía de los parajes montañosos y vertiginosos ríos que atraviesan con tal de llegar a la costa italiana. La aventura seriocómica no flaquea en su constante dinamismo y el joven Fitz se anota impresionante doblete como autor y actor de este efectivo encuentro de no sólo tres, sino cinco almas perdidas.

Speak Up!