Toledo/Toledo diálogo entre diseño y arte

 

Exposición en la Torre de la Libertad

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GISELA LÓPEZ-MATA

La frontera entre el diseño y las artesno existe en la exhibición Toledo/Toledo. Ambos, Isabel y Rubén Toledo, un matrimonio bastante fuera de serie, van del arte al diseño y viceversa como si la hazaña fuera líquida. Isabel Toledo es una de las celebridades del mundo de la moda actual y Rubén Toledo lo es como artista e ilustrador gráfico. Ambos brillan con luz propia aunque han construido un planeta privado en donde solo habitan ellos. En este espacio parte del proceso de diseño que emplean antes de llegar al producto no se puede aprender en una academia. Contrario a la mayoría de los diseñadores de moda, Isabel no dibuja sus sueños creativos. Elabora sus ideas tocando los materiales, acariciando texturas, sintiendo el peso de la tela y explicándoselo a Rubén quien le va dando forma y figura, interpretando en sus dibujos las imágenes que Isabel imagina. El diálogo, que solo ellos dos entienden, se prolonga hasta que por fin aparece lo esperado: un diseño de Isabel ilustrado por Rubén. “Nunca se lo que Isabel está pensando”, comenta Rubén. “Ella sigue creciendo y evolucionando hacia otra versión de Isabel, revelando capas de sí misma. Me veo como un contador de historias”.

Aunque la comunicación es el requisito indispensable en una colaboración creativa, en este caso va mucho más allá de un compartir ideas para convertirse en una tercera entidad, que acaba siendo Toledo/Toledo. “Mi inspiración para esta temporada fue no tener inspiración”, explica Isabel. “Simplemente trabajé y lo que surgió, el resultado, es esta función. Eso no es tan fácil como cuando se tiene un concepto”.

Isabel y Rubén Toledo, nacidos Cuba, llegaron como refugiados cuando aún era niños, se educaron en Nueva York y se casaron a una edad muy temprana. Isabel, hija de un ferretero, heredó un interés especial por las construcciones. Nos cuenta que le gustaba jugar con tuercas y experimentar con conexiones, que palpaba los materiales y que era muy buena alumna de matemáticas. Rubén, por su parte, siempre presenció a su padre practicar el oficio de maestro de patrones de costura, que lo hizo apreciar la complejidad y artesanía que requiere un buen producto, en este caso, un vestido.

Tanto Isabel como Rubén cursaron estudios en prestigiosas escuelas de diseño en Nueva York como Fashion Institute of Technology (FIT), Parsons y el New York School of Visual Arts. Pero al revisar los orígenes de su inmersión en el diseño y las artes reconocen que fueron iconos del mundo creativo de Nueva York los que les transmitieron la pasión que sienten por su trabajo. Rubén considera que a sus verdaderos maestros los encontró en las calles del Nueva York de los años 1980: AndyWarhol, Keith Harring y Jean-Michel Basquiat con quienes compartió en muchas ocasiones. Mientras, Isabel vivía en un mundo de sueños: trabajó en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York junto a la legendaria Dianne Vreeland, ex editora de Haper’s Bazaar, Vogue y ex directora del Costume Institute of the Metropolitan Museum of Art. De ella Vreeland dijo: “Isabel Toledo ama el orden pero encuentra inspiración en la anarquía Es un genio matemático que parece hacer magia. Ella es pragmática creando los vestidos de los cuales están hechos los sueños. El trabajo de Isabel va mas allá de la moda y es más que la vida. Quizás porque para Isabel el arte y la moda son la vida. Y nadie hace lucir mejor a la vida que ella”.

Ambos consideran que el punto neurálgico de sus carreras llegó en el momento en que la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, los escogió para vestirla en su primera caminata como dignataria.

La exhibición TOLEDO/TOLEDO E l círculo completo que se presenta en el museo del Miami Dade Community College en La torre de la libertad de Miami resume la carrera profesional de ambos y el método que siguen en sus creaciones. La galería central ha sido dividida de acuerdo a los conceptos de diseño en que se basa la obra de Isabel: Origami, Suspensión, Arquitectura líquida, Geometría orgánica, Superficies manipuladas, Forma y Sombras. Cada concepto está ilustrado por diagramas de Rubén y deja claro la base matemática de la obra y la intención de Isabel de que el vestido sea una segunda piel. “Me considero una costurera porque lo que me apasiona al coser es la técnica. La moda puede ser el lenguaje visual más preciso para descubrir nuestro tiempo, por eso debe estar en un museo”.

Origami muestra el resultado de la repetición de patrones doblados, como en la artesanía japonesa del mismo nombre. En Suspensión el vestido parte de una espina central balanceada para terminar desafiando la gravedad. Las líneas estructurales de las telas que le dan forma a los trajes de jersey están explicadas en Arquitectura líquida, mientras que en Geometría orgánica, se demuestra la habilidad de Isabel en transformar la geometría en una forma amorfa.

Otro de los sellos de la diseñadora es la alteración del tejido y superficie de los textiles que se explica en Superficies manipuladas. En Forma se aprecia la suavidad escultural de las piezas y en Sombras el juego entre lo transparente y lo opaco.

Los dibujos de Rubén, conocidos por el humor y la sátira con que el artista observa la condición humana, enmarcan el espacio de exhibición. “El humor es la válvula de presión de la humanidad” dice Rubén. “El observar y describir la condición humana en determinado momento con el corazón ligero y el ojo aguzado estimula la creación de ideas provocativas”. Su poder de observación lo ha llevado a lograr reflejar los aspectos más atractivos de la humanidad y convertirse en el ilustrador de la imagen de las tiendas Nordstrom, de libros para Penguin Books y de proyectos especiales para Louis Vuitton.

Tanto Rubén como Isabel estiman que la moda es un reflejo del tiempo vivido y que en la actualidad existe un diálogo entre el diseño y las artes que resulta imposible de definir. Se preguntan si las artes están respondiendo a modas para convertirse en un ente de negocios o si simplemente se han acercado ya tanto al diseño, que siempre tiene un cliente y un propósito definido, que se confunden.

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