The Place

 

El local ofrece una rumba tranquila para los que buscan un buen cóctel, buena conversación y buena onda.

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Carolina, Betty, Elizabeth, Judith y Diana. Foto: Julio A. Martínez.
 

Por Arturo Arias-Polo

Cuando Alvaro Torres salió al escenario, los invitados de Norberto se habían zampado una exquisita parrillada de mariscos y tenían vacía media botella de scotch. El grupo, igual que los 270 comensales que abarrotaron The Place of Miami esa noche, llegó atraído por la fama del cantante salvadoreño y la buena mesa del local.

''Es es la primera vez que venimos'', dice este chofer con pinta de George Clooney. ''Nos gusta el ambiente y cómo nos tratan. En pocos lugares se come tan bien como aquí''. Abajo, los rumberos coreaban la música de Torres como si la hubieran ensayado con muchos días de antelación. Hasta minutos antes, el DJ Bryan los mantuvo en movimiento con un merengue de Juan Luis Guerra y el sabor de Gilberto Santa Rosa.

En un receso de la descarga musical, un cubanazo le pasa su celular al cantante para que éste hable con Azalea, una fan que se encuentra en La Habana. Alvaro conversa con ella y le canta De punta a punta a través del auricular. La gente delira mientras José Luis Castro, el dueño, recuerda que ha sido testigo de momentos tan insólitos como éste desde que The Place abrió sus puertas hace apenas un mes.

''Por aquí ya han pasado La India, Rey Ruiz y Carlos Manuel'', comenta el empresario de 39 años, que para su nueva aventura gastronómica trasladó su restaurante Llega y Pon al centro de La Pequeña Habana, sustituyó ese nombre barriotero por el glamoroso The Place of Miami y lo convirtió en ''la casa'' del humorista Alexis Valdés. Dos meses antes de la apertura, la firma Genova Design multiplicó el espacio con dos niveles repartidos en un salón VIP con bar propio, dos barras, una galería con capacidad para 50 personas, un área central para cena y bailes y una tarima destinada a los momentos musicales, como el que ofrecieron el bajista Wilbert y el pianista Pepito antes de que Torres entrara en acción. Al look supermoderno, basado en paredes de texturas variadas, lámparas multiformes y adornos de cobre, sumaron el impecable diseño sonoro creado por el ingeniero Sergio López.

''La idea es que el público pueda ver un show con artistas de primera y disfrute de la alta cocina'', afirma Castro, que para alcanzar ese fin contrató a Alex Martínez, un chef graduado del Culinary Institute of America de New York para que pusiera en práctica lo más novedoso de la New World Cuisine en los langostinos al ajillo ($12), el atún abrasado ($19) o el risotto con frutos del mar ($19).

''Aplicamos nuevos ingredientes a la cocina tradicional latinoamericana'', explica Martínez, que tiene bajo su mando a cinco asistentes que él mismo seleccionó. ``Hay muchas maneras de sacarle otro sabor a las masitas de puerco, al salmón y a las alitas de pollo. Todo está en arriesgarse. ¿Por qué hay que ponerle yerbabuena al mojito, si se puede hacer con albahaca?''

Desde mucho antes de que abriera sus puertas, The Place ya era famoso por las promociones radiales del locutor José Antonio Alvarez y el alboroto que armaron Ernesto ''Mónico'' Pino y María Gabriela Vidal --los productores artísticos-- buscando a medio mundo farandulero para invitarlo a cantar. Para este mes de enero ya están confirmadas las actuaciones del grupo de rock Arte Vivo, Héctor Montaner, Divine y los cómicos Poncho y Ernesto, sin contar las presentaciones fijas de Alexis Valdés.

Alvaro Torres ataca con Te va a doler y Lo que se dice olvidar, dos temas cortavenas que arrancan suspiros a Diana y Dunia. Luego sorprende con una Guajira guantanamera al estilo centroamericano y promete cantar ''una hora más''. Las palmadas ahogan el estribillo. Hay fiesta para largo.

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