Teatro: Les Misérables

 

Un éxito que no pasa de moda

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DANIEL FERNÁNDEZ

Se pensaba que el cine desplazaría al teatro, y puede que al principio las empresas teatrales se hayan visto afectadas; pero andando el tiempo, es justamente la tecnología cinematográfica lo que ha venido al rescate del teatro y en especial de las producciones musicales, pues las escenografías proyectadas, no solo reducen gastos sino que aligeran la acción.

Este es el caso de la producción de Les Misérables, que se presentó en Ziff Ballet Opera House del 26 de febrero al 3 de marzo. A pesar del éxito obtenido por la producción fílmica de esta obra que aun se encontraba en los cines de la ciudad, la noche de la apertura el teatro se encontraba repleto. Muchos lloraron y rieron con el mismo o mayor fervor que suele despertar el filme, y algunos asistentes comentaron en los pasillos que la acción iba “hasta más rápido que en el cine”.

Y es que la tramoya también cuenta con avanzada tecnología que cambia la escena en segundos. Aunque sin duda lo fundamental para el éxito de estas producciones es su calidad musical. Aunque la música de Claude-Michel Schonberg y las letras de Herbert Kretzmer no son especialmente pegajosas, el tema central sí es bien conocido, especialmente en el número de Jean Valjean, encarnado esa noche por el magnífico Peter Lockyer. También fueron muy aplaudidas las canciones de Fantine, excelentemente interpretadas por Genevieve Leclerc.

No menos meritorios estuvieron Andrew Varela como Javert y Lauren Wiley como Cosette y especialmente divertidos los personajes de Shawna M. Hamic y Timothy Gulan (los Thénardier) que atenuaban su maldad con un perfil farsesco.

Les Misérables, aunque lejana en el tiempo y empapada de un romanticismo en blanco y negro, ha sabido, como los cuentos de hadas, tocar una fibra imperecedera del alma humana, aquella que se complace en ver que, a pesar de todo, el bien se impone al mal.

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