Tabloid

 

Crítico de cine: asombroso documental

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René Jordán - El Nuevo Herald

T abloid llega en el momento ideal cuando a los periódicos tabloides británicos de Rupert Murdoch los ponen en tela de juicio durante un escándalo de interferencia de llamadas telefónicas. En Londres es larga la tradición de publicar semiacontecimientos semipornográficos y el documental de Errol Morris se remonta a 1977, cuando no hacía falta interferir teléfonos para enterarse de intimidades.

Joyce McKinney, pimentosa rubia con espeso acento de Carolina del Sur, declaró haber secuestrado a un misionero de la iglesia mormona, cuyos edecanes no permitían matrimonio con una mujer de pasado teatral. Joyce voló a Inglaterra, se apoderó de Kirk Anderson en Devon, lo retuvo con metálicas esposas en una cama durante tres días de relaciones sexuales: obligatorias según el cautivo y consensuales según la invasora.

En esta asombrosa película, Errol Morris le da la voz cantante a la hoy cincuentona McKinney, dispuesta a referir la historia con lujo de detalles. Kirk Anderson rehusó ser

Entrevistado, luego es preciso atenerse a sólo una versión de lo ocurrido, que los tabloides de la época vendieron como “El caso del mormón violado”.

Joyce se aferra al papel de su vida y lo interpreta con absoluta convicción. Inútil ponerse a discutir si es cierto o falso, porque ella se lo cree por completo y domina los 90 minutos del filme con fascinación contagiosa. A la mitad, se escucha como un ritmo de bolero: “Miénteme más... que me hace tu maldad feliz”. Excepto que ella no es mala, sino simplemente obcecada.

La credibilidad de Joyce se tambalea cuando años después acudió a Surcorea con su perro Booger, solicitando a un taumaturgo local la posibilidad de clonar al can. La McKinney protesta que una cosa no tiene que ver con la otra y ese episodio en su vida no invalida sus declaraciones de 1977.

A Errol Morris se le debe la exoneración de un preso inocente en la antológica The Thin Blue Line. Documentalista serio, no se toma en broma el asunto del misionero esposado y disfrutado. Entrevista a un piloto del avión que la acompañó en el notorio viaje, a un ex mormón que discute teología de la secta y al científico coreano elegido para la clonación canina.

Su estrella, por supuesto, es Joyce McKinney. Será o no mitómana absoluta, pero el ausente mormón que inspiró semejante locura erótica hizo bien o mal en callarse acerca del secuestro a punta de pistola. Como bien decía la copla andaluza: “Algo debe de tener”.

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