Sunset Lounge

 

Las palabras quedan cortas para describir la belleza y suntuosidad del Sunset Lounge, en el exclusivo hotel Mondrian de South Beach.

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Christine Kelly y Denise Tracey, caipirinhas en mano. Foto: Alvaro Santistevan.
 

Por Sandra Palacios

Las palabras quedan cortas para describir la belleza y suntuosidad del Sunset Lounge, en el exclusivo hotel Mondrian de South Beach; por eso el que va a disfrutar del atardecer allí y se queda a tomarse unos tragos con los amigos frente a la Bahía de Biscayne quiere contarle a todo el mundo que este sitio no es sólo famoso por su buen ambiente, sino que es también uno de los lugares más lindos que ofrece La Playa hoy en día.

Desde la entrada, este nuevo place to be cuenta con el sello característico de su creador, Ben Pundole, genio detrás de joyas nocturnas como el Skybar del Shore Club, o el Florida Room en el Delano. A su vez, la estrella del diseño Marcel Wanders (que debería ser ``Wonders''), quien cuenta entre sus clientes a Swarovski, Puma, Baccarat, y varias compañías de diseño y moda en Italia, y hoteles alrededor del mundo, por nombrar algunos, ha dejado impresa en Sunset una cuota de su creatividad, convirtiendo a este lounge de dos ambientes --interior y exterior-- en uno de los locales más glamorosos de Miami.

Llama la atención el área de la piscina, desde la cual se puede apreciar una despampanante vista, con toda la bahía en frente, mientras se disfruta de buenos cocteles y buena música. Los nocturnos pueden gozar de las cabañas privadas creadas con hermosas cortinas blancas, rodeadas de candelabros en hierro forjado y tapizadas con elegantes alfombras rojas, o de los sofá-camas tamaño familiar donde la rumba sube de temperatura --y donde hay cupo para todo el que quiera divertirse-- mientras ven el desfile de gente alrededor de la piscina.

Pero no son sólo el paisaje y la decoración los que alteran los sentidos del visitante: ahí la gente es linda de la cabeza a los pies --meseros y bartenders incluidos-- y los clientes se pasean por todo el lugar exhibiendo sus atributos, mientras celebran el haber sido ''elegidos'' en la línea a la entrada.

Y para los que prefieren el aire acondicionado, en el ambiente interior se encuentra una imponente barra blanca, justo al lado de una llamativa escalera negra en espiral, y es el lugar indicado. Allí las caipirinhas, la bebida del Brasil que anima hasta al más dormido, son el fuerte. Desde su mezcla tradicional, con cachaza, azúcar, limón y hielo, hasta las más exóticas, como la Black Smoke Caipirinha, con moras y un toque de Pine Smoked Tea Infused Cachaza prenden el ambiente.

El bar cuenta también con una larga lista de vinos, champanes, cocteles, shots y cervezas de todo el mundo, además de un inventario de más de 50 tipos de cachaza, con los que se preparan las refrescantes caipirinhas. Aunque la mayor parte del tiempo se encuentre atestado de gente, detrás de la barra hay suficiente personal para atender las necesidades de los sedientos.

Mientras tanto, DJ locales e invitados llenan el local con sonidos electrónicos, que temprano suenan más calmados, con influencias isleñas y latinas, para más tarde ir acelerando el beat e instalar la rumba hasta el amanecer.

Los viernes en la noche el Sunset Lounge es uno de los spots más frecuentados; con Alan Roth y Tommy Pooch como anfitriones, y los DJ Baby Dre. Y Mr. Sandman, además de diferentes bandas en vivo, a cargo de poner la cuota musical. Hay especiales de cocteles a $10, de 7 a 9 p.m.

Otro buen plan, tal vez más romántico, puede ser cenar en el Asia de Cuba, el afamado local culinario del hotel, y pasar de ahí al Sunset Lounge a seguir disfrutando del buen ambiente. El clima de Miami es cómplice de su agitada vida nocturna, que en lugares como éste se puede disfrutar al máximo.

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