Score Bar

 

12 años de pura fiesta gay

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Baile sin descanso en las noches de Score Bar en Miami Beach. Foto: Juliokamara.com
 

Por Sergio León

Había una vez un pequeño pueblo encantado, detenido en el pasado glamoroso del Art Deco que parecía olvidado por todos, salvo por artistas, modelos, retirados, lesbianas y gays. Era entonces más fácil mantener un local en pleno Lincoln Road, el paseo más bello y céntrico de la ciudad, prueba invencible del talento de Morris Lapidus. Pero los tiempos cambiaron y la pequeña ciudad y su boulevard se convirtieron en el centro más codiciado de negociantes y corporaciones. Muchos pequeños y fabulosos establecimientos de corte gay, como Gertrude's Café, 821 Bar y Kremlin de-saparecieron; otros, como Score, decidido a salvaguardar un nicho para este tipo de diversión, tomó posesión de su espacio ante los ojos de todos, simpatizantes e intolerantes.

Si bien cualquier ocasión es ideal para celebrar, cuando se trata de conmemorar 12 años ininterrumpidos de ``fiesta todos los días'', en el punto mejor situado y prohibitivo de Sobe, las razones sobran para tirar la casa por la ventana. Y de esta manera lo ha estado haciendo Score Bar, año tras año, con un variado y contundente programa de actividades.

El bar está abierto todos los días para su vespertina happy hour, que empieza a las 3 p.m y dura hasta las 9. Después, la noche continúa con otro tema.

Tanto el bailador consumado de salsa, merengue, bachata y cumbia, como el aprendiz, esperan con ansiedad las 10 de la noche de los martes para la noche latina Planeta macho. A cargo de este mundo está el provocador DJ Georges Ferrero junto a Ricardito Lalalá, quien entretiene la vista con su tropa de sensuales bailarines en el segundo piso. A la misma hora, el jueves, el sitio se pone caliente con DJ Alfredo pinchando discos de números bailables en el primer piso y con cocteles Long Island a $5, mientras Pride con Pelú y sus tambores en vivo estremecen el bar del segundo. Filthy Gorgeous Fridays, con el DJ Mac al mando de las riendas de musicales y visuales, es una de las noches más concurridas. Y para los sábados siempre hay eventos especiales con un DJ favorito. La semana se cierra con una noche de Karaoke a partir de las 9 que tiene a Charlie como anfitrión, acompañado por Jorge Ledo, de Karaoke Miami.

Score no sólo se alza como el club gay más grande y sofisticado de Sobe, sino también como el único sobreviviente en su categoría. Además de hacer alarde de una lista de más de cien reconocidos DJ de todo el mundo y los más apuestos efebos de la comarca como bartenders, cuenta con tres espacios con looks y temáticas diferentes. La decoración en minúsculos cuadraditos de espejos y luz blanca del Lounge Video Bar, al frente, invita a los presumidos narcisos a contemplarse luciendo el outfit más duro de la temporada o los siempre bien alabados logros de muchas horas en el gimnasio. En el Dance Bar, la bola de dancing light, expresamente diseñada para el sitio, protagoniza la pista de baile a la par de los juegos de luces a colores y un modernísimo y nítido sistema de sonido de alta fidelidad.

La voz popular --independiente de la opción sexual-- asegura que los clubes gay son los mejores lugares para vivir una verdadera noche de locura liberados ``del qué dirán''. Para empezar, todo el mundo es bienvenido. Los que prefieren no ser vistos en las mesas afuera, contemplando el desfile del paseo, encuentran un buen refugio en el interior, donde música, efectos especiales, moda, extravagancia, transexuales, adonis acompañados de sexy ninfas y andróginos y estrambóticos personajes de la nocturnidad se encargan de recrear un terreno donde todo se vale. 

 

 

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