The Rock Shop

 

Un paraíso para los rockeros en Miami Beach

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Sandra Palacios - Especial/El Nuevo Herald

Ubicado en plena Washington Ave. The Rock Shop hizo su debut este verano con un concepto que se aparta del común denominador de los bares en La Playa. Fuertes tragos, rock en vivo y la estricta regla de no-cover todas las noches, son tres fuertes razones para visitarlo.

En un espacio medio funky, medio ecléctico, The Rock Shop recibe todas sus noches a los amantes del rock and roll, a aquellos que aprecian la música en vivo y a quienes no les importa salir a divertirse en tenis y camiseta. Con su novedosa legislación de no cobrar un solo dólar a la entrada –una buena ley teniendo en cuenta que se trata de South Beach– el local se alza en medio de la concurrida avenida como una rebelión a la rumba convencional de Miami.

El espacio de 4,000 pies cuadrados está vestido de pies a cabeza con vistosos murales de artistas emblemáticos como Bon Jovi, Slash, Lenny Kravitz, Jim Morrison, Kid Rock y Tommy Lee, acompañados de guitarras eléctricas que penden de sus paredes y otros objetos de la memorabilia del rock. La decoración mezcla elegantes chandeliers, con elementos más informales como un Jukebox –para quienes gustan de escoger su propia música–, juegos clásicos como Ms. Pac Man y Galaga, además de tres mesas de billar que invitan a jugar mientras se goza de la música.

Es en medio de esta atmósfera, que los fans del género y los amantes de las trasnochadas se reúnen allí para disfrutar de bandas en vivo, locales o invitadas, como The Deadly Blank, Chris Alvy Band y Faseta, entre otros. Los sonidos del heavy metal, el rock punk, el grunge, el trash metal, el progressive rock y otros hacen vibrar las ventanas del local cada noche.

Además, para acompañar la jornada musical, el bar ofrece especiales todos los días, como cerveza del barril a $3, cerveza nacional a $4, e importada a $5, shots de Jägermeister a $5, cocteles desde $7, y pitchers desde $12. El local ofrece un conveniente especial de late happy hour, de 3 a 5 a.m., perfecto para los que quieren seguirla, pero ya les queda poco dinero para hacerlo.

Y como a los rockeros también les da hambre, el bar ofrece bocadillos y platos para pasar la rumba con el estómago lleno, con divertidas opciones como los Red Hot Chili Poppers ($6), los Onion Rings on Fire ($5) el enorme Big Ten Inch Hot Dog ($6) o la Fat Bottom Girl Burger ($12).

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