Ricardo Arjona

 

El cantautor guatemalteco Ricardo Arjona comenzó su carrera en la década de los años 80 y sigue siendo muy popular.

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Manuel Eduardo Soto

El cantautor guatemalteco Ricardo Arjona comenzó su carrera en la década de los años 80 con un controvertido tema titulado Jesús, verbo, no sustantivo, y más de una década después ha vuelto a encender pasiones encontradas con su nueva producción discográfica, Poquita ropa, cuyo primer tema de promoción propone la construcción de un puente entre La Habana y la Florida para unir a los cubanos de la isla con los que viven en el exilio.

Y por si el contenido no fuera lo suficientemente polémico, en especial para la numerosa comunidad cubana residente en Miami y otros puntos del estado de la Florida, Puente, que está incluido en una versión acústica y otra a toda orquesta, viene acompañado de un videoclip de casi nueve minutos con imágenes filmadas en la capital cubana y en Miami, con un niño que vive pobremente en La Habana y luego se le ve cómodamente instalado en Estados Unidos. En su opinión, ninguno de los dos ``es culpable de na' ''.

En los versos, Arjona destaca los orígenes españoles y africanos que tienen los cubanos, reconoce que ``no toco vela en este entierro'', pero eso no es obstá***** para que quiera hacer de mago y construir un puente de 90 millas ``para que los primos corran a abrazarse como se merecen/ y la ideología no se meta más en lo que no le importa''.

Pero aparte de Puente, que comienza como balada, sigue como son y termina recitado, Poquita ropa, del sello Warner Music Latina, incluye 11 temas románticos, que es el género que caracteriza a Arjona, un ex maestro de escuela y destacado deportista de 46 años, varios de los cuales hablan de la soledad con un sutil acompañamiento de guitarra o piano, especiales para ser escuchados en un ambiente íntimo como un piano-bar.

En Soledad, para comenzar, Arjona le dice a la compañera que lo abandonó que ``esta soledad que se evapora/ te extraña, igual que yo'', pero a pesar del tiempo ``sigue aquí''.

En la misma onda se encuadra Qué voy a hacer conmigo, donde cuenta a ritmo de balada que después que ella se marchó, ``hogar lo escribo sin hache/ y la palabra amor la cambié por dolor'' y que la cama que compartía ahora ``es un inmenso desierto/ con la vida y la energía de un muerto''.

Igualmente, en Por tanto amarte vuelve a cantarle a la mujer que ya no está con él y se lamenta de haberse entregado tan plenamente a ella, a tal punto que ``me olvidé de mí'', ``se me fue la vida y ni cuenta me di'', resignándose al final a vivir solo. ``Por tanto amarte, me olvidé hasta de ti'', concluye.

Arjona, a pesar de ser un trotamundos que salió de su Guatemala natal a cantar y buscar inspiración en Argentina, México y Estados Unidos, demuestra en dos canciones que lleva a su país muy presente en su corazón. En Mi país afirma que nunca quiso ``ser otra cosa que el niño más feliz del planeta'', a pesar de que ``los sueños los prohibía el presidente'', mientras que en Vida hace una autobiografía de su persona desde que dejó novia, fútbol y otras costumbres cuando ``Brasil fue campeón en el 70 y en la radio Paul [McCartney] decía `Hey Jude' ''.

Sin embargo, el corte que más se destaca por su letra cinematográficamente descriptiva es Martha, donde cuenta la experiencia que vivió en Buenos Aires, adonde llegó con ``una mochila, una guitarra y unos versos de [Jorge Luis] Borges'', como cantante callejero y de bares. Allí conoció a una bailarina de striptease llamada Martha, a la que siguió a Río de Janeiro, donde ella ``vendía su silueta,/ yo tocaba la guitarra en una banda de blues'', y luego se trasladaron a Ciudad de México y más tarde a Las Vegas, ``donde el tío Sam le cambió la vida, hasta el carácter''. La última vez que la vio, cuenta, fue cuando ella estaba en coma.

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