Restaurante: Jimmy’z Kitchen

 

Sabor boricua en Wynwood

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SANDRA PALACIOS | EL NUEVO HERALD

Jimmy’z Kitchen es algo así como un consulado puertorriqueño. Conservando la tradición boricua de Wynwood, desde la gran oleada de inmigrantes que hubo hacia la década de 1950, este local es mucho más que un restaurante, con fiestas que enaltecen sus tradiciones y reúnen a un pueblo en torno al folclor, la comida y la alegría todos los sábados del mes.

Hace cinco años, Jimmy Carey, chef de Johnson & Wales, abrió las puertas de su propio local en Alton Rd. en un espacio pequeño de apenas 16 sillas, después de acumular 20 años de experiencia en diferentes cocinas. Hace más de un año, esta embajada boricua abrió las puertas de su nuevo local en Wynwood y, desde entonces, se ha convertido en sede para entusiastas de la cultura de ese país y compatriotas, que cuentan con un espacio para disfrutar como si estuvieran en la propia Isla del Encanto.

Además de recibir comensales en busca de las delicias de Puerto Rico, los sábados en Jimmy’z se reúnen más de 300 personas para festejar juntos a ritmo de bomba y plena, de salsa, y de música de Dj. Mientras que cada segundo sábado del mes, durante el Art Walk de Wynwood, ofrece la presentación en vivo de la banda Son de Panderos, los otros fines de semana invita a seguir gozando con la música de la salsera Melina Almodóvar o de las mezclas del Dj Héctor Colón, especialista en Héctor Lavoe, Rubén Blades y la Fania All Stars, entre otros.

Con toda la alegría de su música, Jimmy’z atrapa la atención de los transeúntes, que curiosos se asoman a ver cómo los clientes del local bailan alrededor de las mesas, al aire libre, como si se tratara de una fiesta callejera en algún barrio puertorriqueño. Es por esta razón que Jimmy’z estará ofreciendo desde junio, su fiesta Party de Marquesina, su propia versión de la celebración típica de la Isla del Encanto, en la que familias y grupos enormes de amigos van de casa en casa comiendo, bebiendo y bailando.

“Nos encanta que la gente venga y se sienta como en casa, no solamente personas de nuestro país, sino clientes de todas partes”, comenta, mientras baila al son de los pleneros , Natascha Otero, promotora del local y amiga de Jimmy. “Aquí somos nostálgicos de nuestras tradiciones, nos sentimos como en familia, y gozamos con todo lo que nos recuerda a nuestra isla”.

Mientras la cocina despacha platillos típicos como el mofongo, el pastelón o la carne guisada, en el patio, Jimmy se encarga de atender a clientes y amigos, con cerveza a $5 y vino a $7, en una mesita informal paralela a la calle. Algunos llegan por la comida, otros por la música, pero todos permanecen felices durante la noche, disfrutando de un ambiente único en el área y de la alegría característica de esta comunidad que se goza al máximo sus tradiciones.

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