Reina del Látex

 

Conocida por sus eróticos performances fetichistas, Rebecca te invita a lubricarte y vestir atuendos fetish.

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Foto: Jipsy.
 

Por Samantha Victor

Coloca tu boca en el pequeño hoyo y succiona. Así es como Rebecca lo hace. Aquí no hay almohadas de plumas ni sábanas de 300 hilos –solo una plataforma y un pedazo de látex con una persona adentro
Una aspiradora succiona todo el espacio vacío, creando un hermético capullo de látex, tan ceñido que permite que cada rincón y  ranura del cuerpo se delineen perfectamente. Un hoyo del tamaño de una moneda de 10 centavos de dólar permite la respiración.

La habitación de látex de Rebecca, la presenta como una mujer fetish, modelo y una “rubberist”. Esta voluptuosa fetichista llena de tatuajes ha estado en casi todo los rincones del mundo gracias a sus habilidades, presentándose ante numerosas personas en convenciones y clubs.

A veces interpreta a una traviesa ama de llaves que  se desviste en un baño lleno de burbujas. Otras veces, es una sedienta gatita con garras de látex chapoteando en un bol de leche. “Lo huelo y siento todo”, dice. “Para las verdaderas “rubberist”, el látex se convierte en tu elemento fetish, y lo único que deseo es compartir mi perversión con el mundo.”
Ex dominatriz profesional, Rebecca trabaja en Fetish Factory, en Fort Lauderdale donde es la encargada de las ventas en línea y también trabaja como contadora (que tiene sus ventajas: le puedes rogar dulcemente, y te dará una nalgada y a la vez hará el balance de tus cuentas). Ella es habitué de la escena del Sur de la Florida, que ha experimentado un resurgimiento gracias a la ya clásica fiesta Alter Ego de Fetish Factory, una fiesta mensual en la  que se congregan cerca de 800 traviesas enfermeras, soldados que buscan unas nalgadas, monjas con hábitos descubiertos en la parte del trasero, y una procesión de otras ocupaciones fetichistas. Si estás de suerte, Rebecca y sus amigos te pueden incluir en un espectáculo en vivo. “Intentamos tener un número listo para cada uno, pero normalmente terminamos siendo las niñas pervertidas de la ciudad, ventilándonos en escena”, añade.

Además de disfraces y atuendos, los que asisten llegan vestidos con lingerie, cuero, y especialmente látex. “Si buscan un disfraz de gato de puro látex, el costo estará entre los $300 -$600”, dice. “Si buscan algo más elaborado y a la medida, puede llegar a costarte cerca de $1000”.

El personal de Fetish Factory es muy amable y te ayudará a elegir tu segunda piel. Luego que la has encontrado te enseñara el camino hacia los vestidores  junto con talco para bebés (nada de lubricantes hasta después de la compra). “Cuando las personas prueban los productos de látex por primera vez, casi siempre terminan comprándolos”, dice Rebecca. “Hay algo muy atractivo en dichos productos cuando te los pruebas. Parece adherirse al cuerpo perfectamente como un guante. Se desliza en tu cuerpo. Y, a medida que sudas dentro de él, se adecua más a tu figura. Cuando está en tu piel, mejora tu sentido del tacto. Es un verdadero argumento de venta.

Después de probarte el atuendo adecuado y dirigirte a la fiesta, no hay cabida para los nervios primerizos “Muchas personas son muy abiertas y amables e irradian buena vibra. Muchos de los que viene por primera vez, piensan que es agresivo o ‘dark’. Tienen la imagen de que esto es una suerte de calabozo, pero no es así”, dice Rebecca.

Basándonos en sus sabios consejos, aquí te damos algunos ‘tips’ para los que desean asistir a una de las fiestas:

No te asustes. Las fiestas Fetish Factory son eventos mensuales que busca congregar a personas que desean expresarse, vestirse con atuendos originales y celebrar lo que los excita. Pero existen límites. No se permite sexo, ni drogas, ni 100% de desnudez.  Habiendo dicho eso, los encadenamientos consensuados siempre son bienvenidos. “Existe un equipo para sesiones de encadenamiento en todo el club y que cualquier puede utilizar, si lo desea”, añade Rebecca.

Ni siquiera piensas en pasar por alto el código de vestir. La vestimenta es esencial. –sin los brillantes trajes de gato, las traviesas monjas, o los hombres paseando sujetos con correas, esta sería una noche común en el club. La mayor parte de los eventos ‘fetish’ no permiten que las personas ingresen sin un atuendo apropiado. Este no es un lugar para almas pasivas. Aquí la participación  es el centro de todo, así que no temas y usa las correas.

No necesitas desfalcar el banco para conseguir el ‘look apropiado’. Los atuendos hechos artesanalmente de caucho (goma) como los que usa Rebecca en sus shows pueden costar cientos de dólares, y eso sin incluir el precio de los ajustes que se le deben hacer y el lubricante (sí, mucho lubricante). Si estás corto de efectivo, o no deseas llegar al nivel de gastos como el de Rebecca, opta por PVC menos costoso o cuero de plástico. Los chicos pueden vestir pantalones de PVC  y una camiseta de malla, y accesorios “spiked” y el precio de será tan alto. Las chicas pueden idear cualquier atuendo sexy por menos –lingerie, mallas de pescar, y disfraces traviesos del pasado Halloween. Si te conviertes en habitué de la escena fetichista, puedes empezar a crear un apropiado “ajuar inapropiado”.

Debes saber cuándo ir y qué hacer. Los que asisten por primer vez, deben estar al tanto de la fiesta de Fetish Factory en agosto, cuando la popular fiesta temática “De vuelta a la escuela” congrega a nuevas caras como colegialas traviesas y amos  calientes.  Y, sea cualquier de los eventos fetish a los que asistan, asegúrate de respetar las barreras personales de los otros asistentes e infórmate de las reglas de lugar (como prohibido cámaras, no hacerlo en el baño y no “fire play”, ¡O por Dios!

Enciende tus ánimos en Fetish Factory, 855 E. Oakland Park Boulevard, Fort Lauderdale; 954-563-5777 or www.fetish-factory.com. Horario: Lun-sáb. 11 a.m. - 9 p.m., dom. mediodía - 6 p.m.

Para saber las fechas de las próximas fiestas, preguntas frecuentes, galerías de fotos, accede a su sitio web: thefetishparty.com.

Ve más de Rebecca en su sitio web (con acceso gratuito) Rebecca's Rubber Room (www.rebeccasrubberroom.com).

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