Quiéreme mucho...Morena

 

De rumba en la Calle Ocho

Stephanie Perna, Gino Campodonico, Gabriella Aballi .gallery.jpg

Por Sandra Palacios

En plena Calle Ocho, Quiéreme Mucho se alza con una propuesta de música en vivo, rumba hasta el amanecer, un ambiente acogedor y bocaditos para picar, que se acomoda a la atmósfera de La Pequeña Habana con buena energía, hospitalidad y lo mejor del ambiente latino.

Sus propietarios Ángel y Santiago Herrera, dos venezolanos con experiencia en el mundo de las bienes raíces, y una gran pasión por la vida nocturna imaginaron un lugar donde se pudiera bailar, gozar de la música latina y, a la vez, comer rico, que estuviera ubicado en un área de la ciudad donde todos se sintieran identificados. Fue así como nació Quiéreme Mucho… Morena (un lugar de nombre largo, pero divertido), ideal para los trasnochadores y los bailadores de la ciudad.

De la mano de su socio de operaciones, Juan Camilo Gómez, chef y músico colombiano encargado de hacer que todo el concepto funcione noche tras noche, Quiéreme Mucho… Morena ofrece diversión pura, de martes a sábado, con eventos especiales, música de Dj todo el tiempo, agrupaciones invitadas y su banda residente, Lalinea Band. La gente llega allí lista para saltar a la pista con sus mejores movimientos y la tranquilidad de tener todo bajo el mismo techo: música, comida y buen ambiente.

Con paredes púrpura, muebles a lo Luis XV, un imponente chandelier de bronce, y un gran corazón rojo en la entrada que da la bienvenida a los visitantes, el local abre sus puertas a todo el mundo, sin gigantones en entrada, ni un rígido código de vestimenta y con la premisa de que pasarla bien es lo único que importa.

También, parte de la atmósfera y el diseño es su tarima, con un espacio amplio para recibir a los artistas invitados o a la banda del lugar, que se integra fácilmente a la pista de baile. Allí se suben los músicos a prender la rumba a punta de salsa, merengue, vallenato, son, bachata, reggaetón y otros ritmos que invitan a bailar hasta al más “duro’’. Es así como la movida arranca temprano al son de Marc Anthony, Carlos Vives, Aventura, Eddy Herrera, Jorge Celedón, Daddy Yankee y muchos más, a cargo del Dj, y más adelante llega a su punto máximo con la presentaciones de bandas locales e invitadas, desde orquestas de música tropical, hasta conjuntos vallenatos, que con sus shows en vivo se ponen a tono con la oferta nocturna de La Pequeña Habana.

Y si la cosa es de hambre, el chef/Dj/anfitrión Juan Camilo ofrece a los asistentes un menú considerado con el bolsillo, con platillos para compartir, como los tequeños ($5.50), las arepitas de res o pollo ($6.25), los tostones ($7.95) o una buena variedad de ceviches. Y, si el hambre es mayor, platos como las tiras de churrasco ($11.50) o los camarones al ajillo ($14.50) son algunas de las opciones para calmar el apetito y luego quemar las calorías en la pista de baile.

Además, una enorme lista de tragos, shots, cocteles, cervezas, y vinos está disponible en la barra, que con precios también cómodos deja a todo el mundo feliz y satisfecho. Uno de los más pedidos es el Guarapazo ($10) –trago de la casa– una explosiva mezcla de aguardiente, jugo de naranja, limón y panela, sólo para los más valientes. Los cocteles tradicionales como el mojito, la margarita o el Cuba Libre oscilan entre los $8 y los $10.

Los martes la movida es de 5 p.m. a 12:30 a.m, mientras que los miércoles va hasta la 1:30 a.m. De jueves a sábado, la rumba es corrida hasta las 3:30 a.m., y viernes y sábados el Happy Hour se extiende hasta las 8 p.m., con especiales en sus tragos.

Hoy, viernes, el local continúa con su serie 2011 Cargado de Vallenato, con un conjunto vallenato en vivo. Este domingo 13, el local estará abierto para unirse a la celebración del Festival de la Calle Ocho.

 

Speak Up!