Por el Caribe exótico en crucero

 

La travesía, abordo del Celebrity Equinox, lleva a visitar islas y puertos exóticos.

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Georgina Cruz

``Es divertido pensar lo que se podría hacer con mucho dinero: podría adquirir esa isla que tanto he deseado comprar toda mi vida...'' Así se expresó una vez el actor Johnny Depp quien ha interpretado el papel del Capitán Jack Sparrow en la serie de películas de Piratas del Caribe y por consiguiente, ha filmado en muchos sitios idílicos de nuestro mar.

Como yo no puedo ni siquiera pensar en comprar una isla, lo que hice fue tomar un crucero de 11 noches por el Caribe. La travesía, abordo del Celebrity Equinox, un barco lanzado este verano en Europa que está pasándose el invierno zarpando desde Fort Lauderdale, nos llevó a visitar islas y puertos exóticos del Caribe, América Central y América del Sur para disfrutar de un mar de bellezas y aventuras.

El barco, aunque no era un galeón pirata, probablemente le hubiera gustado a Depp, pues entre otras cosas cuenta con un parque con yerba natural de 23,000 pies cuadrados para juegos de bolas, mini-golf y demostraciones de vidrio soplado en la cubierta superior, además de piscinas y Jacuzzis, un amplio spa con gimnasio, una jardín persa, salones para diferentes tratamientos, incluyendo acupuntura, y por supuesto, un salón de belleza. A la hora de comer hay 10 restaurantes abordo y a la hora de dormir las cabinas son cómodas y atractivas --la mayoría con terraza.

Gran Caimán fue nuestra primera parada y no titubeamos en salir a disfrutar de uno de sus mejores atributos: la claridad de sus aguas. Partimos en un bote estimos catamarán en una excursión arreglada en el cruceo y paramos en dos puntos del arrecife de Gran Caimán para disfrutar del buceo tipo snorkel (nos suministraron el equipo abordo).

El agua estaba simplemente espectacular --refrescante y transparente-- y divisamos todo tipo de peces tropicales de colores brillantes, como pequeños arcoiris que habían penetrado el agua como para iluminarla, al igual que varias mantarrayas y una variedad de corales. En el viaje de regreso nos topamos con varias docenas de delfines --ejecutando saltos uno tras otro. Siempre es emocionante cuando uno se topa con estas criaturas tan inteligentes en el mar, pero al comenzar un crucero pensé que era además un buen augurio.

Otras dos islas que visitamos fueron Roatán en Honduras y Cozumel, el edén de los mayas en México. Roatán, a unas 30 millas de la costa de Honduras es una islita pequeña --de 33 millas de largo y cuatro millas de ancho-- cuyas aguas color turquesa y su arrecife tropical atraen a buzos y entusiastas de los deportes acuáticos. El barco ofrece múltiples maneras de explorar el fondo del mar por medio de excursiones para el buceo tipo scuba y snorkel, y para verlo sin mojarse en bote de fondo de cristal.

Nosotros optamos por un paseo al Parque Gumbalimba con sus trechos naturales, puente de soga para cruzar una laguna, vegetación tropical y santuario de aves incluyendo vistosos papagayos y monos araña, monos aulladores (con un rugido como el del león) y monos capuchinos (incluyendo a una mamá cargando a su bebé en la espalda).

En Cozumel, sitio de peregrinación de las mujeres mayas, nos fuimos a explorar las ruinas de San Gervasio, donde residía según la leyenda, la diosa maya de la fertilidad, Ixchel, cuyo nombre significa ``ella de los arcoiris''. ``Y aquí reside [Ixchel] aún'', nos dijo nuestra guía con una sonrisa que parecía sugerir conocer soluciones a secretos y enigmas. Las ruinas de San Gervasio, que tienen una larga historia desde e1 año 100 antes de Cristo hasta el Siglo XVI cuando llegaron los españoles y aún en aquel entonces funcionaba como sitio regligioso, están a 11 millas de San Miguel, el pueblo principal de Cozumel. Cuentan con varios templos en menor escala que los de la península de Yucatán pero interesantes pues muestran la historia de los maya en Cozumel. Mi estructura favorita es un arco que da protección a un altar donde se encontraron imágenes de Ixchel.

Una escala en Colombia nos permitió visitar a Cartagena de Indias. Hicimos un paseo por el casco antiguo encerrado en muros de Cartagena, haciendo paradas en el Castillo de San Felipe de Barajas que se comenzó en el Siglo XVII, posiblemente el fuerte más impresionante --con un estupendo laberinto de túneles-- construído por los españoles en sus colonias y que sirvió para proteger a la ciudad de ataque pirata; Las Bovedas, 23 calabozos construídos en el Siglo XVIII en una parte de los muros de la antigua ciudad que tiene 15 metros de espesor en este lugar, y que ahora son tiendas de souvenirs; el Palacio de la Inquisición, ejemplo típico de la arquitectura colonial; y la Iglesia de San Pedro Claver, un jesuíta que defendió a los esclavos y cuyos restos se encuentran en el altar mayor. Hicimos una pausa para hacer compras de artesanía y artículos de piel en el centro comercial Pierino Gallo y después disfrutamos de un alegre espectá***** folclórico en el Museo de la Marina.

Visitas a Centroamérica incluyeron paradas en Colón, Panamá y en Puerto Limón, Costa Rica, desde donde salimos en giras a Ciudad de Panamá y a San José respectivamente. En Ciudad de Panamá visitamos el casco antiguo fundado en el 1519 por Pedro Arias Davila, y como parte de la gira disfrutamos de una visita a la compuerta de Gatún, parte del Canal de Panamá, considerado como una de las maravillas del mundo moderno.

De Puerto Limón emprendimos una jornada a San José atravesando el Parque Nacional Braulio Carrillo. Entre los imperdibles en la capital de Costa Rica se encuentra el Teatro Nacional, en la Plaza de la Cultura, posiblemente el edificio más imponente de San José. Inaugurado en 1897, cuenta con columnas de mármol italiano y bronce, estatuas de Beethoven y Pedro Calderón de la Barca y una cúpula de acero adornada con las siluetas de las Musas.

Otra visita obligada es al Museo de Oro Precolombino en la Plaza de la Cultura con más de 2,000 soberbios objetos incluyendo ranitas y aves de oro que habíamos divisado vivas hacía unas horas durante la jornada por el parque nacional. ``Estas se salvaron de los piratas ingleses'', exclamó una visitante con acento británico admirando unas piezas de oro macizo, y sin dudas a piratas como Jack Sparrow les hubieran encantado llevárselas para su cofre de tesoro. ¡A mí por lo menos me hubiera gustado llenar mis maletas con ellas!

Más información en www.celebritycruises.com.

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