Nikki Beach, el paraíso, directo y sin escala

 

Nikki Beach, el paraíso, directo y sin escala

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Por Eliana Silva

Nikki Beach no es un estudio de Hollywood. Tampoco una pasarela de celebridades. Pero atrae a tantas estrellas de la pantalla grande y figuras de la vida pública, que no sería una casualidad encontrarse con Al Pacino, Demi Moore, Brad Pitt y Cameron Díaz. Ubicado en 1 Ocean Drive, una de las arterias más emblemáticas de La Playa, Nikki Beach es pasaporte directo para disfrutar una de las mejores ofertas gastronómicas y contagiarse de glamour del lugar.

Sin dudas la sola mención del club obliga automáticamente a la asociación con lo paradisíaco. Es una invitación al placer: playa, puesta del sol, palmeras, camas de bambú, gente linda, buena música y excelente comida son el marco perfecto para un cuadro de exposición en las galerías de la ciudad.

No solo la naturaleza ha colaborado con el éxito del lugar, también se ha sumado el talento, visión y creatividad de un hombre llamado Jack Penrod, que en 1997 decidió abrir con su esposa Café Nikki Beach.

La fiebre de Nikki Beach tiene sello de exportación y ha llegado a países como Francia, Marruecos y México. A corto plazo se dará a conocer en Turquía, Croacia, Tailandia y Grecia. Y es que Nikki Beach está comprometido a seguir enamorando a sus visitantes con la misma calidad y esmero que ha llamado tanto la atención y gusto de las estrellas de Hollywood.

No hay fin de semana que no haya algo nuevo y divertido para hacer. Spanish Sundown es un ejemplo de la diversidad de celebraciones que tiene el lugar. Cuando cae el sol, alrededor de las 6 p.m. con paella de dos tipos: de mariscos y otra de carne –especialmente creada por los chefs de Nikki Beach–, se arma el escenario donde el visitante es el protagonista. Magui Nuñez y Hari Salazar nos traen un poquito de la región de Andalucía: el flamenco, estilo de música de guitarra y baile que es tan expresivo como complejo. El show es cautivante por los taconeos, movimientos y el son de la música del guitarrista. También lo es la puesta en escena de la bailarina que maniobra con fuego, que con más de ocho antorchas prendidas, que al final de su presentación las apaga en su boca, danza alrededor de la gente sin ningún temor.

No es una casualidad que el restaurante haya obtenido numerosos galardones, su gastronomía es una mezcla de influencias mediterráneas, europeas y asíaticas. Son un ejemplo el Atlantic Salmon Steak: salmón a la parrilla servido con arroz de jasmín y vegetales al vapor, o el Linguine con salsa de almejas cocinado con ajo y vino blanco, que viene aderezado con una selección de hierbas frescas. El más pedido, la Zarzuela, un estofado de pescados y mariscos cocinados en sus propios jugos; por regla del chef se sirve recién elaborada. Un deleite para los aficionados de la buena comida internacional. Uno de los responsables de que la velada tenga un sabor picante es el chef Brian Molloy, quien desafía al paladar más exigente. Pero ese mapa gastronómico no está restringido solo a las comidas gourmet, también a la hora del brunch, Nikki Beach es famoso por su buffet con diferentes estaciones de comidas: pastas, carnes, pescados y sushi.

No se vaya sin probar alguno de los deliciosos postres como el Mousse Tower elaborado con mousse de chocolate y una ligera salsa tibia de chocolate fundido. O el Coconut Ginger Creme Brulee, con coco fresco y jengibre.

Y si todavía no ha decidido qué hacer para Año Nuevo cuente con Glitz and Glam, una fiesta prometedora; los tickets ya están disponibles.

Viva el sabor de una de las mejores cocinas del mundo en un panorama relajado con una notable hospitalidad, desde el valet parking y las meseras, hasta el propio chef, que de vez en cuando se asoma para gratificarse con las sonrisas de los comensales.

Ahora ya sabe, busque su pasaporte y, ¡bienvenido al paraíso!

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