Mercaditos campesinos

 

La mamá tendrá rosas y orquídeas para escoger y papá puede encontrar el mango que quería sembrar en el patio en estos mercaditos.

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Por Daniel Fernández

La mamá tendrá rosas y orquídeas para escoger, mientras que el papá puede encontrar el mango o el níspero que quería sembrar en el patio. Los niños pueden jugar bajo los árboles o disfrutar de alguna obra de teatro especial para ellos. Toda la familia, en fin, puede relajarse ''a la sombra de una sombrilla'' para tener un desayuno al fresco con dulces, panes, frutas y café gourmet de renombrados productores y establecimientos. ¿Dónde? En el Farmers' Market de Coral Gables, que comenzó el sábado entre el Merrick Park y la alcaldía, en Biltmore Way, justo donde se encuentran Le Jeune Road y Coral Way.

Como todos los años, este mercado funciona los sábados --hasta el último de marzo-- de 8 a.m. a 1 p.m. (a veces se extienden un poquito más, depende del público), y como todos los años, hay montones de cosas para comer, plantas, frutas, vegetales, clases de cocina, de jardinería, actividades infantiles... Estas actividades y las clases cambian cada sábado, por eso conviene informarse en el Development Department 305-460-5311 o en www.coralgables.com. Envíe su correo electrónico a market@coralgables.com.

Aunque hay mercaditos en otras zonas de la ciudad como Aventura, Coconut Grove o Lincoln Road, éste es mi favorito; porque conserva una atmósfera de barrio --con sendos burós por parte de la policía y los bomberos-- lo que resulta muy inusual en Coral Gables. Muchos vienen sólo a comer algo o a pasear a los perros. Yo solía encontrarme en el lugar con algunos amigos --aunque yo no vivo en ese barrio-- y nos tomábamos un café y pecábamos con un pastelito de coco o de guayaba. Todavía va bastante gente; aunque mis vecinos se mudaron a Nueva Jersey (dicen que es más barato que Miami). No obstante, sigo disfrutando mucho el ir a este lugar a desayunar, comprar algo y escuchar los consejos de mis amigos del Rare Fruit Council, que el sábado pasado tenían a la venta arbolitos de mamoncillo y canistel, además de pitahayas, la delicada yerba luisa y el arbusto del que se hace el allspice, entre otros.

Este mercadito es un lugar ideal para resolver muchas cosas, porque --una vez que haya desayunado-- puede comprar vegetales y frutas frescas, incluso orgánicas (de Paradise Farms), plantas para sembrar en su patio o flores cortadas o una bella orquídea para regalar, mieles de Bee My Honey, mermeladas y chutneys de Karen Kreations, mariscos frescos de Everglades Seafood Express o deliciosos platos de la Cocina Margot.

Muchos de los establecimientos participantes, como la dulcería Perezosa, el Sacha's Café, las plantas exóticas de Kreative Gardens y las rosas y los mangos de Grapeyard Nursery son tradición desde hace años, sin embargo hay nuevos participantes, como el café orgánico y gourmet de Manuel Vinés y el espectacular y colorido despliegue de especias y tés de Teas & Spices. En este último kiosco puede encontrar desde té verde hasta cardamomo, desde azafrán hasta canela. Una verdadera orgía para la vista y el olfato.

Sí, hay novedades interesantes; pero también hay que consignar ausencias. No vi este sábado a una señora que solía vender hibiscos raros, de la que todavía conservo un espectacular Yellow Jack, ni al amable Richard Lyons, con las rarezas de su vivero. A este último lo llamé --conservo su tarjeta-- y me explicó que ya no le era negocio ir desde su lugar en Homestead, pues la gente que asistía compraba poco y era mucho el trabajo.

Tampoco estaba la granja de yerbas aromáticas que traían unos mexicanos muy expertos, con sus romeros, tomillos y albahacas, y así me fui acordando de distintos viveros que este año no participaron. Hace años que no participa la Humane Society con sus mascotas para adoptar. ¿También al Farmers' Market ha llegado la recesión?

Envuelto en los embriagantes olores de las especias que competían con los de los jabones naturales de la Soap Factory abandoné el lugar con pensamientos no muy alegres. ¿También esto se acabará en Miami? Miré a mi alrededor y vi que el exiguo público no podía compararse con el de otros años y que casi nadie se llevaba plantas, sólo comida y productos del agro. No quiero ser pesimista, pero sin el apoyo de los clientes estas actividades pueden desaparecer, ya han mermado considerablemente. Busque el que le quede más cerca y vaya a disfrutar de una mañana de salud y alegría, esta es una actividad para toda la familia, pero parece que --como tantas cosas en Miami-- va camino de volverse un simple recuerdo.

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