Música clásica: La New World con sabor barroco

 

Orquesta de jóvenes virtuosos en Miami Beach

590x372.fitandcrop.jpg

DANIEL FERNÁNDEZ | daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

No es cosa frecuente disfrutar una orquesta de jóvenes virtuosos como la New World Symphony interpretando todo un programa de música barroca, y menos con un especialista en el podio como el aclamado director invitado Bernard Labadie. Además, su peculiar concierto del sábado en la noche: Baroque Brilliance, fue transmitido en vivo a través de la gran pantalla que da al parque del New Center de la Playa, por lo que el lugar se encontraba repleto con el público que sigue aumentando con cada uno de estos conciertos gratuitos al aire libre.

La primera parte de la noche tuvo la rara oferta del ballet Don Juan, de Gluck completo. Suelen tocarse suites de esta larga obra y por eso el escucharla en su totalidad resultó una experiencia poco común. Labadie, profundo conocedor del barroco, supo sacarle toda la vitalidad que este tipo de música aun conserva para los oídos actuales, especialmente en la parte del fandango y en la danza final, donde en medio de fanfarrias el famoso seductor de damiselas encantadoras es arrastrado a los infiernos. Cargada de hermosas melodías, esta obra bailable pone en movimiento la imaginación al ir buscando la correspondencia entre los temas musicales y la acción. Esta es una de las primeras creaciones balletísticas independientes, donde la danza se establecía por sí misma sin ser parte de otra actividad teatral.

Sin restarle importancia a esa primera parte de la noche, sin duda la segunda parte resultó mucho más atractiva y jugosa. La Suite de Dardanus, de Rameau no solo contó con la deliciosa voz de la soprano Tracy Smith Bessette, sino con fragmentos de Tambourins en los que los tambores, la pandereta y las castañuelas aportaron un rico sabor epocal. Igualmente el Entreacto: Sonidos de guerra, resultó particularmente interesante y disfrutable. Mención especial para Nicole Trotier que actuó como concertino invitada en esta obra y la anterior.

Smith Bessette posee una hermosa voz que sabe usar con gracia y sensibilidad. En algunos momentos sus modulaciones con notas suspendidas transportaba la sala al arte egregio de otros tiempos. De igual manera, en sus ornamentaciones, la cantante mostró seguridad y ligereza. Cuatro fueron sus intervenciones, en arias que se intercalaban dentro de las distintas piezas, todas resultaron exquisitas y la segunda, particularmente brillante.

De una hora de duración que pareció un instante, la obra mantuvo todo el tiempo al público en vilo y al final mereció una larga ovación de pie. Sin duda la labor de director, músico y solista fue encomiable. No es cosa de todos los días escuchar un concierto totalmente dedicado a este tipo de música. A la salida, los rostros de los que habían participado de la experiencia a través de la pantalla de alta definición y el sofisticado equipo de sonido reflejaban en sus rostros la gran satisfacción de haber hecho un mágico salto en el tiempo, porque la buena música no pasa de moda.

Speak Up!