Las delicias del Fontainebleau

 

El recientemente renovado¨resort¨de Miami Beach ofrece una diversidad de opciones gastronómicas.

burrata.jpg

Por Cristina Juri Arencibia 

Anochece, y en el vestíbulo del Chateau, estructura original del hotel Fontainebleau, refulge iluminado en tonos azul celeste el piso de un salón amplio y futurista de nombre Bleau; en el centro, un bar con modernos asientos. Bleau es un llamativo indicativo de la multimillonaria y modernista renovación llevada a cabo en el complejo

Famoso en todo el mundo, otrora frecuentado por grandes estrellas como Frank Sinatra, Ava Gardner, Jerry Lewis y Sean Connery, foro de filmaciones de éxitos hollywoodenses y sitio recreativo habitual para las socialites de hace medio siglo, la renovación y expansión del Fontainebleau es muy reciente. Actualmente, está equipado con lo más moderno en tecnología, y es nuevamente un importante icono de La Playa, albergando una diversidad de restaurantes. Cuando todos se hayan inaugurado, el complejo ofrecerá 11 opciones gastronómicas.

En Italia, el aprecio al final de una comida casera se demuestra pasando un trozo de pan por el plato para aprovechar los últimos sabores. Esa acción se llama scarpetta, zapatito en italiano. En el Fontainebleau, Scarpetta es el nombre del restaurante que se llevó mis cinco estrellas en comida, ambiente y servicio, y donde el chef Scott Conant está al frente de la cocina. Confieso que no obstante haber disfrutado la comida de Conant en sus épocas en L'Impero de Nueva York, en el sur de la Florida un sinnúmero de mis experiencias en comida italiana han sido más bien una expresión no comprometedora ítalo-americana.

El sitio para una memorable cena en Scarpetta fue su amplia terraza donde la combinación del paisaje naútico, la gran piscina con centelleantes lucecitas y las altas y transparentes cortinas blancas, le imprimen un aire de místico romanticismo al ambiente. Comenzamos con una ensalada de remolachas rojas y doradas, endibias y avenallas, besadas por una mousse de queso de cabra, perfecta combinación de texturas y sabores. Un frito misto, liviana mezcla de camarones, pescado y calamares, con tiritas de berenjena y calabacín y el toque exacto de limón para no acosar al paladar, fue la nota de frutos del mar.

Entre las pastas, todas caseras, aún recuerdo los exquisitos agnolotti dal plin, tiernas minibolsitas terminadas en gráciles pétalos, rellenas con una mezcla de diferentes carnes, hongos, queso fontina derretido y parmesano, en una satinada salsa. Los riquísimos panes de Scarpetta flaquean la más férrea voluntad; entre varios, stromboli relleno con salame y mozzarella ahumada y ciabatta, pan blanco italiano preparado con harina de trigo y levadura. Para acompañarlos, mantequilla con mascarpone, berenjena a la caponata y aceite de oliva imbuido con naranja y lima. Una espectacular torta individual de chocolate con un centro cremoso y aterciopelado, fue el dulce y excelente final.

Gotham Steak, de dos niveles y un área exterior, es territorio de Alfredo Portale, también chef/propietario de Gotham Bar & Grill en Nueva York. El toque picante de la ensalada maya con mango y aguacate avivó el paladar, pero los camarones estaban quemados. Mi segunda elección fue un filet mignon de carne de res Wagyu (el nombre viene del ganado que alguna vez se crió solamente en Kobe, Japón), cuyo sabor se perdió en el exceso de sal, acompañado de un pequeño flan de hierbas bastante insípido. La guarnición de espinacas a la crema fue una decepción, pues la supuesta ''crema'' era un líquido acuoso sin consistencia en el fondo del recipiente. Las noches de nuestras cenas, si el ambiente de Scarpetta fue sereno y agradable, el de Gotham dejó mucho que desear por el escándalo de algunos irrefrenables comensales "devotos de la copa''.

Para la primera comida del día (la segunda y la tercera también), disfrutando de una culinaria panamericana con toques floridanos y de California, México, Perú, Argentina, Brasil y el Caribe, el ambiente vibrante de Vida, iluminado por un amplio ventanal circular, es ideal. Para el desayuno, además de a la carta ofrecen un buen bufé. El menú es tan diverso como sus influencias y va desde buen chocolate (Valrhona) caliente con churros, pasando por panqueques y hasta huevos benedictinos con cangrejo.

Antes o después de la piscina, Fresh es el lugar donde degustar comidas al paso, adentro o afuera, en cómodas mesas. Las pizzas son deliciosas, de masa crocante, y con múltiples combinaciones. Las ensaladas y los sándwiches derrochan frescura. Y la variedad de helados, atractivamente expuestos y adornados con frutas frescas, son una fuerte tentación, que llegará a su máximo punto cuando vuelvan los días tórridos. Durante nuestra visita, la heladería de Fresh era la parada favorita de los pequeñines.

Jean Marie Auboine es el chef de repostería, responsable por las magníficas tortas, postres y bombones de Solo, la confitería del complejo, y otro de mis sitios favoritos. El antiguo Fontainebleau tuvo una buena tradición de postres, y Solo la ha llevado a su mejor expresión, con creaciones de repostería de primerísima calidad. El sabor de los postres es exquisito. Las mousses individuales de frutas o chocolate son divinas. Y los brownies fueron los mejores que he comido. Un bocado de estos cuadrados densos, cubierto con nueces es una explosión chocolatada de intenso sabor, coronado con pequeñas bolas y una fina cubierta, ambas de chocolate duro con un delicado detalle en tonos oro. Sin duda, una oda al dulce regalo que los aztecas le dieran al mundo. El empaque es sobrio y muy elegante, en tonos de gris claro y oscuro, con el logo plateado. Me recordó las confiterías parisinas, no en vano, el chef Auboine es francés.

¿Y el sushi? En Blade, riquísimo y preparado por un chef importado de Japón. Puede elegir sus favoritos sin problemas de luz, pues tienen originales menús iluminados.El creador y supervisor del operativo culinario, es el chef corporativo ejecutivo Sean O'Connell, quien tiene una respetada trayectoria de responsabilidades similares en algunos de los mejores hoteles del mundo. Al respecto de la frescura de los productos del mar que se consumen abundantemente en los restaurantes del Fontainebleau, O'Connell cuenta que ''el hotel tiene 12 tanques para frutos del mar, que llegan por vía área tres veces a la semana. El complejo cuenta con un biólogo marino quien acepta los mariscos, mantiene el agua de los tanques a la debida temperatura y limpieza, de acuerdo al origen de los pescados y mariscos''. Bon appétit!

Para mayor información, Fontainebleau Resort, 4441 Collins Ave., Miami Beach, (305) 674-4660.

Speak Up!