Lagniappe: bohemia a lo Nueva Orleans

 

Midtown Miami acoge a este restaurante lounge con menú orgánico, tragos y buen ambiente.

Marvin Burden viene con dos de los aperitivos del menú. Alexia Fodere / Especial/ El Nuevo Herald
Marvin Burden viene con dos de los aperitivos del menú. Alexia Fodere / Especial/ El Nuevo Herald
 

Por Alberto Sánchez

Similar Prisoners, la banda que encabeza el cantante y guitarrista Adrian López, abre la noche del viernes en el Lagniappe Wine House del Midtown de Miami con Changing Blood, un tema de su primer disco que lleva el nombre del grupo, y The Eight Ball, de su segundo álbum Premise of My Demise.

Para el grupo, que integran además Rodney Covington (bajo), y Eduardo “Popi” Ramos (batería y percusión), esta ha sido su más reciente presentación en Miami, después de ofrecer conciertos en el 2012 por el suroeste de la ciudad, en la librería Books and Books de Coral Gables, y los clubes PAX, Brewski’s, House Of Rock y Radioactive Records.

Localizado en los límites entre Wynwood, Midtown y el Design Distric, en Lagniappe se disfruta de una música, un decorado ecléctico y un menú de platos elaborados con ingredientes orgánicos, que recuerdan en muchos detalles el ambiente relajado e informal de los bares bohemios de Nueva Orleans.

Para los que disfrutan la música en vivo, de pequeño formato y acústica, el lugar tiene un salón principal y un amplio patio donde de martes a domingo se puede escuchar jazz, rock, soul, blues o bluegrass. Solo en julio han pasado por el escenario del Lagniappe el KJ Trio, Red Monkey, Band of Gypsies (jazz gitano) y el Nick Tamura Trio. En este año también lo han visitado el folclorista peruano El Viejo Guardia, Ketchy Shuby, el Vincent Raffard Trio, Matthew Sabatella and Rambling Sting Band y Joe Da Silva & The Midnight Howl.

Las paredes muestran los ladrillos originales de la construcción. El suelo sin losas, semiáspero, está despreocupadamente adornado con viejas y desteñidas alfombras de estilo persa. Las lámparas con pantalla de tela que cuelgan del techo –milagrosamente bien conservadas– tienen el aspecto de estar allí antes de que existiera la Florida Power & Light, en 1925. Los sofás, los cuadros y el resto del mobiliario parecen comprados en tiendas de segunda o tercera mano, no obstante, le confieren un raro encanto por el que se adivina que el único orden lógico es que todo ha sido puesto intencionalmente fuera de contexto. No tendrá mucho de elegante pero es inexplicablemente ecléctico, agradable y acogedor. A la entrada hay unas pocas mesas afuera, y al llegar adentro uno siente que está en presencia de un exclusivo y poco caro concepto de decoración, que pudiera definirse como el “Midtown Thrift Shop Style”.

Quizás lo menos informal del lugar es su amplia selección de vinos y cervezas, pero los precios están acordes con el ambiente del lugar. Florent Blanchet, presidente de la distribuidora Vine Craft, se encarga de traer las 150 marcas de vinos que pueden degustarse a precios difíciles de igualar. A manera de ejemplo sugiere probar el Brunello di Montalcino, cosecha del 2006, una botella que no se consigue en los restaurantes por menos de $200, pero que aquí cuesta solo $90.

Como los vinos, a través de los cristales de las neveras se pueden elegir las cervezas. A simple vista se muestran reconocidas marcas como la brasileña Xingu, la Golden Pheasant, White Rascal, DPA Denver Pale Ale, Nitro Milk Stout, la Holy Grail (de Monty Phyton), Westmalle y la Old Brown Dog Ale.

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