La escultura, lenguaje común entre Miró y Noguchi

 

La exposición que actualmente está presentando pone de manifiesto la relación que existió entre ambos artistas.

1Noguchi, Isamu
Una escultura de Isamu Noguchi.
 

Por Carlos M. Luis

Hacia la década de los años 40 un nuevo fenómeno comenzó a hacer su aparición en la pintura. Producto en gran medida del encuentro entre los surrealistas recién llegados a Nueva York y la incipiente corriente abstracta que venía formándose en esa ciudad, el abstraccionismo biomórfico hizo su aparición. Uno de los pintores que contribuyó al surgimiento de esa corriente fue Kandinsky. El otro fue Joan Miró. Este último estrechamente ligado al pensamiento de André Breton. Aunque Miró se mantuvo en Europa durante aquella década, no por eso dejó de ejercer una profunda influencia en los abstraccionistas neoyorquinos.

Efectivamente su reputación había ido en crecimiento desde los años 30. Dos exposiciones seminales de aquella época, ambas presentadas por el Museum of Modern Art: Cubism and Abstract Art y Fantastic Art, Dada and Surrealism demostraron la importancia que sus organizadores le dieron a la obra del maestro catalán. La soltura de sus composiciones, su automatismo y sobre todo su cercanía a una visión mágico-primitiva, fue decisiva para la formación de pintores como Jackson Pollock, William Baziotes, Adolph Gottlieb, Theodoros Stamos o Archile Gorky. No olvidemos de paso que la presencia de Matta y Masson, ambos de tendencia surrealista, también contribuyó a la genesis del abstraccionismo expresionista. Ese fue un momento en que el arte, bajo el influjo de diversas corrientes que iban de lo poético hasta lo étnico y psicológico, (bajo la égida de autores como Karl Jung, Franz Boas, Ruth Benedict o James Frazer), cobró un ímpetu inusitado.

Isamu Noguchi por su parte no fue ajeno a esas tendencias. Amigo de Gorky, su obra sufrió un giro hacia una morfología afín a las tendencias abstractas de los medios artísticos de Nueva York. Escultor sobre todo, vemos en sus producciones de los años 40 y los 50, la huella de otro gran biomórfico: Hans Arp. Los contornos sensuales de las esculturas del alsaciano, sumados a las miríadas de formas elementales pintadas por Miró y Kandinsky, lograron una eclosión en su manera de percibir, siendo el vehí***** que creó los ``vasos comunicantes'' entre todos esos creadores. Lo que Lezama Lima llamó el reencuentro de la visión con la mirada se produjo entonces en un momento cenital del proceso del arte moderno. En el caso de Noguchi, su mirada tuvo que afrontar las dificultades de la materia dura, con las cuales un escultor se ve obligado a bregar. Dificultades que también Miró asumió en sus piezas escultóricas, donde dejaba que aparecieran los monstruos que estaban anidados en sus pinturas.

La exposición que actualmente está presentando por segunda vez la Martin Z. Margulies Collection, (la primera tuvo lugar en 1995 bajo la curadoría de Dahlia Morgan a la sazón directora del Art Museum de FIU), pone de manifiesto en el espacio que actualmente posee en Wynwood, la relación que existió entre ambos artistas. Un recorrido por las salas de la exposición nos facilita entablar un diálogo entre el catalán y el japonés. Ambos, tanto en sus esculturas monumentales como en piezas de menor dimensión, pero no por ello de menos intensidad expresiva, traman un lenguaje común que nos remonta a esa mirada primordial a la cual me había referido con anterioridad. Estamos lejos entonces del rechazo a lo retinal que Duchamp proponía. Aquí en esta muestra, todo parte de la potencia ocular para realzar unas formas que nos ponen en contacto con ciertas fuerzas que para llamarlas de alguna forma, podríamos denominarlas como ``primitivas''. Pero después de todo ¿no se trataba acaso de capturar la esencia de esa primera mirada, que resultó ser de tanta importancia para numerosos artistas, poetas y músicos?

La oportunidad que tendrá el visitante de admirar el conjunto de cerámicas (debidas a Miró), esculturas, dibujos y pinturas de Miró y Noguchi, dará ocasion para que revalorize las ideas centrales que se mueven hoy en día en torno a las artes. Nada como situarse frente a la obra de un gran maestro para que se abra un panorama de posibilidades, que para mí siempre poseen un valor poético. Esta exposición nos muestra que en un momento dado de la historia del arte moderno, la corriente pasaba entre artistas y poetas, entre éstos y los pensadores para conformar la sensibilidad de su tiempo. Miró siempre nos asombrará por la espontaneidad de su acto primario así como Noguchi también lo hiciera. Ahora gracias a esta exposición, podemos continuar maravillándonos. •

La exposición `Miró & Noguchi: Masters of Surrealist Sculpture' en el Warehouse of the Martin Z. Margulies Collection, 591 NW 27 St. (305) 576-1051, www.margulieswarehouse.com. Horario: miércoles a sábado entre 11 a.m. y 4 p.m. Hasta el 30 de abril.

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