La Dorada, sello de mar

 

Diversión y lo mejor de la mesa española en pleno Coral Gables.

La animadora de televisión Caro Sandoval une su voz al cantante Carlos Nuño en La Dorada, en Coral Gables/ Alexia Fodere
La animadora de televisión Caro Sandoval une su voz al cantante Carlos Nuño en La Dorada, en Coral Gables/ Alexia Fodere
 

Por Erwin Pérez l @erwin_perez

Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que Miami contaba con varios restaurantes de calidad donde, además de paladear una buena cena, el público podía disfrutar de música en vivo. Ejemplos emblemáticos de estos locales son los ya desaparecidos Los Violines y el Club Tropigala.

En estos días, los dueños del restaurante La Dorada, de Coral Gables, Domingo y Lilian Gándara, intentan recuperar esa mística. “Nuestros clientes nos lo han pedido y estamos tratando de complacerlos de la mejor manera posible”, manifiesta Lilian, la principal encargada del tema.

La empresaria, de nacionalidad colombiana, cuenta que la base de la actividad musical del sitio está conformada por el dúo del cantante y pianista Arturo Ramos y la intérprete Leslie Méndez, quienes se presentan los viernes y sábados, desde las 7:30 p.m. hasta la medianoche.

Arturo, cubano, y Leslie, dominicana, realizan su show compuesto por temas románticos y bailables, en la planta baja de La Dorada. “La gente siempre termina bailando”, cuenta el músico, que instala su piano a pocos metros de la puerta y de la barra principal del lugar.

En ese sector principal del restaurante, enclavado en la calle Giralda, a pasos de la avenida Ponce de León, caben 200 comensales. La decoración tiene el sello de Domingo, que, junto a otros socios, fundó el local en 1996.

“Todos los gallegos tenemos algo que ver con el mar”, asegura el empresario, nacido en Pontevedra, Galicia. Y La Dorada, por lo tanto, cuenta con un sello marino por donde se le mire.

Su decoración asemeja a la del interior de un barco, con timones y otras piezas de navegación. Y ni qué decir del menú, que tiene como joya de la corona a la Lubina salvaje del mediterráneo a la sal. “El pescado que servimos viene directamente desde las costas españolas”, asegura Gándara orgulloso. “Nos llega mercadería por avión dos o tres veces por semana”, agrega.

El propietario del establecimiento estima que el mismo cubre una superficie de 6,000 pies cuadrados. Esto incluye el piso superior. Allí, precisamente, se desarrolla la otra parte de la estrategia artística del local. En ese segundo nivel, con capacidad para unas 130 personas, se llevan a cabo conciertos.

Por ejemplo, a principios de mes actuó el cantante español Carlos Nuño y su grupo. Lilian y Domingo planean contratar a grandes nombres de la escena local y anuncian para la primera quincena de diciembre (días 6, 7 y 13) la presentación de los españoles Manolo y Lito, especialistas en rumba flamenca.

La noche en que actuó Nuño, especialista en versiones bailables de hits de Julio Iglesias y otros consagrados, se encontraba entre el público una asidua de La Dorada, la animadora de televisión Carolina Sandoval, apodada, por sus chismes punzantes, como “La venenosa”.

“Con el ambiente tan familiar que hay en este restaurante y con la música de Nuño me siento como reviviendo mi infancia”, sostuvo la sensual venezolana, quien, de paso, contó que en el local celebrará a lo grande su cumpleaños número 40, el 23 de noviembre.

En el escenario Nuño repartió simpatía, bromeó con sus músicos y, sobre todo, con el público, que salió a bailar cuando el ritmo lo ameritó. ¿Repertorio? Desde La puerta de Alcalá a Un canto a Galicia, dedicado al dueño de casa, claro.

Desde un rincón, Domingo miraba con satisfacción. Recorría el local completo en forma ininterrumpida, supervisando que todo marchara sobre ruedas. La Dorada estaba repleta, pero juraba que ese ítem no es el que le quitaba el sueño. “Es que aquí no somos de volumen si no que medimos el confort y la sonrisa del cliente”, declaró, como buen capitán de barco.

www.elnuevoherald.com  

 

 

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