La Bohemia Habanera

 

El local tiene el swing de lo auténtico y lo popular

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Néstor Proveyer Derich | El Nuevo Herald

Con la nostalgia de los años de gloria de La Habana, cuando ésta bailaba y reía, se alza en el mismo corazón de la Calle Ocho La Bohemia Habanera.

Se trata de un local con historia de telenovela y la impronta de dos seres nacidos bajo el equinoccio sabroso de la cultura y la creatividad, Mery Martínez y el legendario expresentador de la televisión cubana Salvador Blanco.

Hace mucho tiempo, Martínez, una mujer emprendedora y visionaria, decidió probar suerte poniendo una “bodeguita” en un local donde muchos ya habían probado, sin éxito, su “suerte mercantil”. Fue así que, entre frijoles, papas y ají, el local fue llenándose con la magia de lo popular y auténtico, con el aroma del café recién colado y los últimos números de la lotería cantados a voz en cuello. Pero a la caída de la tarde, al llegar la hora de cerrar , nadie se quería ir y aparecían siempre puntuales maracas, cencerros y guitarras, con voces de poetas y trovadores que entonaban los sueños rotos de amores imposibles y la más pura tradición de la patria, convirtiéndose así la bodeguita en La Bohemia Habanera.

Blanco, figura principal de aquel programa juvenil llamado Para bailar en la isla caribeña, es una especie de hombre orquesta en el local de la Pequeña Habana, donde actúa, canta, toca la guitarra y, a la vez, es un excelente anfitrión.

“La Bohemia Habanera es un lugar mágico donde uno se siente como en casa”, comenta Blanco. “Aquí vienen generales y doctores, no sólo buscando nuestra comida y nuestra música, sino también nuestras raíces”.

El local tiene el swing de lo auténtico y lo popular, decorado con fotos en blanco y negro de los artistas más populares de Cuba en los años 50 del pasado siglo, con sus discos de vinilo colgados en la paredes y con muebles hechos de cajas de vino hacen que la nostalgia sea una dulce exquisitez. Aquí todos los días son de fiesta: el jolgorio de lunes a miércoles corre a cargo del Trío Bohemio, cuyos integrantes lucen guayaberas, zapatos de dos tonos y sombreros tipo pachanga (diseños de Mery Martínez); los jueves a las 6 de la tarde son de la tertulia literaria, que se extiende a una “descarga” con gente que llega con su voz y su talento. El dúo Contraste (Julio Martínez y Jorge Maury) está los viernes, con sus afinadas voces y sus mágicas guitarras que hacen de boleros, sones y guarachas, algunas de las propuestas musicales más innovadoras y profesionales de la ciudad. El sábado, dedicado al humor, corre a cargo de dos excelentes actores, Enrique Albis y Lázaro “Compota” Vázquez, secundados en la parte musical por el carismático “Gallito del Son”.

Las noches de La Bohemia Habanera tienen como común denominador lo imprevisto y lo informal . Aquí no hay reglas ni guión, sólo la dicha de la cultura de una nación. Los mantelitos individuales sobre las mesas son una bolsa de papel, que lo mismo sirve para cubrir la mesa que para llevarse “dos pesos de chicharrones”; los baños, por su parte, están también decorados ingeniosamente con cajas de vinos.

La Bohemia Habanera cuenta con una variada oferta de vinos y cervezas con tapas españolas y la especialidad de la casa, sus Tapas Bohemias, con masas de cerdo, croquetas de bacalao, tamales y tostones.

En una de sus mesas, Odett Molejón, una joven cubana dueña de un puesto de flores, comenta : “Cuando voy a La Bohemia Habanera siempre hago un viaje lindo a mis raíces, me lleno de cubanía y, por supuesto, de vida”.Casi llegando el alba, todos en el local cantan de pie, alzan sus copas y entonan el aún contemporáneo son de Eliseo Grenet Lamento cubano, mientras auguran un destino mejor para su patria.

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