Habana Mía

 

Un lugar donde confluyen tradición y esparcimiento bajo el manto sublime de la intimidad.

haba.jpg

Por Nestor Proveyer

Habana Mía podría ser una de esa sabrosas tabernas que proliferan en la plural geografía de España, o uno de esos clubs sabrosos que existían en La Habana divina de la década de los años 50 del pasado siglo. Aquí, en Miami, es mucho más que nostalgia: es el lugar donde confluyen tradición y esparcimiento bajo el manto su-blime de la intimidad.

Sus nuevos dueños, la familia Viera-Ricardo, se han empeñado en recuperar aquellos tiempos de esplendor cuando bajo el nombre de El Tonel hacía bullir hasta el delirio la intersección de la Calle Ocho y la avenida 62 del suroeste de Miami, y también, con el nuevo nombre, proseguir el desenfado y el swing que le daba Vitico Valdés con sus actuaciones de fin de semana.

Para este reto se ha llamado a filas a ``varias leyendas urbanas''. Uno de ellos es Chachi Alvarez, el mítico ex cantante de Lágrimas Negras, aquel grupazo idílico de Camagüey en la Cuba de mis amores, un hombre nacido para cantar desde aquellas baladas de ensueño que se hicieron eternas en las voces de José José, Nino Bravo y Roberto Carlos, hasta los sones de siempre de Arsenio Rodríguez y Miguel Matamoros. Chachi llega todos los viernes con su voz de dioses, carisma de multitudes y el dominio del escenario que dan los años de labor profesional.

Compañero de Alvarez en esta travesía del divertimento es otro camagüeyano, el ingeniero de sonido Luis Masía, un hombre curtido en el oficio de ``pinchar discos'', mezclar melodías y buscar en la sintonía de la fiesta la ecuación perfecta para que la gente sea feliz. Según Masía, su fórmula de éxito es ``poner siempre la música de acuerdo al lugar y las circunstancias; aquí viene un público mayoritariamente cubano que pasa de los 40 años y que se crió en lo que se ha dado en llamar la `generación de Nocturno' '', aludiendo al programa de radio que se hiciera famoso en Cuba en las décadas de los años 70 y 80 y que era quizás el único que ponía al corriente a los jóvenes de lo que estaba pasando musicalmente en el mundo. ``También programo música para bailar y, sobre todo, doy a conocer a las bandas locales como Timbalive y el Conjunto Progreso'', agrega.

Daylet Ricardo, una de las dueñas y alma creativa de este sitio, comenta que cada sábado tienen un invitado especial, como Jorge Rodríguez, más conocido por el ``Tom Jones latino'', o a Vitico Valdés, el carismático cantante del programa Pellízcame que estoy soñando. ``Siempre buscamos esos músicos mágicos que abundan en nuestra ciudad para que el público la pase bien'', acota.

Los miércoles son de piano bar con el genial maestro Ramón Arronte, por lo que es un día muy peculiar donde se crea un ambiente bohemio con la presencia de artistas que llegan en calidad de público, pero que casi siempre terminan en una desenfadada descarga con el piano de Arronte, convirtiendo la noche en única.

Uno de los atractivos de Habana Mía es su gran variedad de tapas y vinos, principalmente españoles y chilenos, así como su Tinto de Verano --vino tinto en un vaso de tubo, hielo y refresco de soda de limón al gusto--, el mejor de todo Miami, como lo corrobora Floro González, cliente asiduo al lugar y una voz autorizada en el tema por llevar más de 20 años en el giro gastronómico.

El nuevo diseño del local es íntimo y cómodo a la vez, sin la oscuridad que asusta con sus tinieblas, pero con la luz suficiente para ver el alma de tu acompañante. Habana Mía nos espera con nostalgia de enamorado, como un viejo cubil de ensueño que es el sitio exacto para esa cita de amor donde hay vino, música y una vela para hacer que su corazón arda en la intimidad de un bolero.

Speak Up!

ThemeKey Debug Messages
Current theme: miamiv5
Using default theme.
These are the current values of all available ThemeKey Properties. By clicking the value you can start creating a corresponding Theme Switching Rule.