Grand Central

 

La estación de la rumba

bar.jpg
Las bartenders Trisha Fary y Ashley Ricardo compartiendo fórmulas exactas y secretas. Foto: A. Santistevan.
 

Por Sandra Palacios

Además de ser una atracción turística, una antigua estación de tren puede transformarse fácilmente, si la llenamos de gente linda y buena música, en templo para la rumba. Grand Central, en pleno Downtown Miami, ha dejado de ser ese lugar histórico en donde los pasajeros se subían y bajaban de los vagones, para convertirse en un enorme club nocturno al que la música en vivo, los DJ invitados y un buen ambiente le han dado un nuevo significado.

Si el plan de la noche es rumbear al estilo Miami --es decir, salir de casa a la medianoche sin saber a qué horas se va a regresar--, Gran Central es una buena opción. Una gigantesca bodega que décadas atrás era el sitio de paso para los pasajeros del tren, es ahora un inmenso espacio con capacidad para 800 personas, para bailar hasta el amanecer y para recibir a los trasnochadores que prefieren lugares amplios donde pisotones, empujones y codazos no sean parte del menú.

Si se está dispuesto a hacer la fila, que a veces bordea la cuadra completa, una vez adentro, un sistema de luces y sonido atrapa al más aburrido y lo pone a moverse al ritmo de la música, que varía de acuerdo al tema de la fiesta. Tandas de rock, clásicos, hip-hop, dance, electrónica, hits del momento, música latina y un poco de todo, son los ritmos encargados de hacer mover el esqueleto de los nocturnos que llegan allí a descargar toda su energía con sus mejores movimientos.

Con un diseño sencillo y una decoración sin grandes pretensiones, el local deja más espacio para los que prefieren estar de pie toda la noche, o bailar con desparpajo y sin limitación alguna. Con unos cuantos sofás y mesas de madera, decoradas por unas sencillas velas, algunas plantas ornamentales y los ductos del aire acondicionado en el techo integrados a la decoración, Grand Central le dice no a los diseños estrafalarios para concentrarse únicamente en crear un espacio donde mucha gente pueda disfrutar de buena música hasta el amanecer.

De esta forma, con pocos obstáculos, unas cuantas sillas para descansar y dos inmensas barras dotadas con todo tipo de licores, shots, cervezas y cocteles, se simplifica la rumba. El menú de tragos ofrece desde cervezas nacionales e importadas hasta mojitos, margaritas, martinis y las bebidas mezcladas más pedidas, pasando por el servicio completo de botella para los que prefieren compartir. El precio promedio por coctel es de $10.

Artistas, DJ y bandas como Aterciopelados, Los Auténticos Decadentes, La Secta Allstar, Theopilus London, Lou Flores, Green Velvet y Felix Da Housecat son sólo algunos de los que se han tomado la tarima del club para dejar toda su energía y llenar el inmenso espacio con la buena vibra de la música en vivo.

Si ya está decidido y la rumba de este fin de semana es en Grand Central, sepa que éste y todos los viernes la noche se pone buena con su fiesta Propaganda, a partir de las 11 p.m., con los DJ residentes Danny Daze y David G a cargo de las bandejas.

El sábado 11 de septiembre, la banda canadiense Crystal Castles pondrá la cuota de música en vivo, con su sonido electrónico experimental, acompañada de los DJ Mike Deuce y Jessica Who. • 

Speak Up!