Gourmet Gourmet

 

Un pequeño, familiar y exquisito spot con lo mejor de la cocina china.

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Por Viviana Muñoz 

Vienen de los cuatro puntos cardinales del condado. Vienen con hambre. Vienen debatiéndose sobre el manjar a escoger en un menú digno de un restaurante de cincuenta mesas. Vienen al pequeño, familiar y exquisito Gourmet Gourmet a comprar lo mejor de la cocina china.

A ver al chef José Fuan-Biang Sang cocinando de oído.

''José Sang sabe escuchar las necesidades de sus clientes. Por eso se ha hecho tan famoso'', dijo Víctor Santos.

Desde Miami Beach a la calle Flagler y la avenida 42, viene Santos, un chef de 28 años, para saborear los Singapure noodles, preparados con harina de arroz, curry y camarones.

''Lo conocí en Coral Gables y ahora que abrió el negocio en Flagler vengo hasta acá porque su comida es la mejor'', agregó.

Gourmet Gourmet había alcanzado un rango institucional en la Ciudad de Coral Gables, donde abrió sus puertas hace 17 años, un 15 de julio de 1992.

''Fue muy duro a pesar de que yo tenía mucha experiencia, de que poseía una gran variedad de productos, todos frescos y perfectamente cortados'', dijo José.

De boca en boca circuló la buena nueva: en la esquina de Ponce de León y Valencia se vendía para llevar una comida china como para chuparse los dedos.

A José, de 55 años, la maestría le viene de familia. Desde niño, en República Dominicana, aprendió su oficio en el restaurante paterno junto con sus hermanos Alfonso y Nick, siguiendo las enseñanzas de experimentados cocineros de Hong-Kong.

''Me crié en la cocina de un restaurante'', dijo José.

A los 19 años, era un experimentado cocinero, aun cuando estudiaba Arquitectura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Suyo era ya el difícil arte de dejarse guiar por sus sentidos para calibrar la exacta elaboración de los platos, desde prestar oído al crepitar del salteado hasta percibir en el aroma la necesidad de dar vuelta a la sartén o contemplar en la ebullición de los alimentos la vaporosa nube de la perfección.

''Parte del secreto de la cocina china está en la alta temperatura del sartén, lo que se percibe a través del sonido del salteado'', explicó.

La cocina de José es el escenario de un laborioso ballet. Sus tres empleados: José Wong, de la provincia de Cantón; Eduardo Salazar, un peruano que ya aprendió a hablar en cantonés, y Liu-Xing Ting, de la provincia de Fukien, se mueven al compás de la música interior de cada plato. Los clientes quedan atrapados por ese espectáculo de meticulosa sincronía.

''En la línea tienes que saber moverte sigilosamente, como un tigre, con destreza y agilidad'', aseguró José. ``Con todos los movimientos calculados''.

En Gourmet Gourmet se eligen productos frescos y de primera calidad. Todas las salsas se hacen en casa. El corte de carnes y vegetales es un proceso que obedece las más rigurosas reglas de la ancestral cocina cantonesa.

''La calidad de su comida es lo que me hace seguirlo'', afirmó Eriberto Pérez, un cubano de 48 años que acude al restaurante desde hace ocho años.

Bryan Von Bruchhaeuser, mexicano-alemán-irlandés, de 35 años, dice que José prepara el mejor arroz frito que haya comido en su vida.

José no disimula su satisfacción con lo que ha logrado: una clientela fiel que lo sigue desde todas partes. Incluso acuden comensales de República Dominicana, donde su familia encarna una leyenda culinaria.

''Antes llegaban con sus niños que tenían 6 o 7 años'', comentó. ``Ahora aquellos pequeños han crecido y llegan con sus propios hijos''.

Casado con la dominicana Mirtoledys, José quiere que su familia continúe la tradición. Es el orgulloso padre de tres hijos: Jenifer, de 31 años, Yisell, de 29, y Jonathan, de 25. Y ya tiene tres nietas.

''¡Me gustaría que mi hijo siga los pasos de su padre!'', exclamó sonriendo.

Sin duda, el aprendizaje ha de ser largo, paciente y esforzado. Pero los resultados saltan a la vista. O mejor dicho, al paladar. La comida de Gourmet Gourmet crea hábito.

``Mi padre no sólo me enseñó a cocinar comida cantonesa, sino también a luchar, a trabajar con consistencia y tesón para triunfar, a tratar bien y compartir con el cliente y tratar de perfeccionar y mejorar el producto''.

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