Fort Lauderdale, la vecina divertida

 

La ciudad al norte de Miami ofrece divertidas opciones para los que quieren salir de Miami-Dade por un weekend.

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Mai-Kai Restaurant & Polynesian Show
 

Por Eduardo Serrera 

Agenda del andarín: Hace años Fort Lauderdale era la playa favorita de la juventud estudiantil. Cuando salió la película de acción en la playa Where the Boys Are, en la que cuatro muchachas universitarias viven una gran aventura durante el Spring Break de este balneario, Fort Lauderdale saltó a la fama entre los jóvenes de todo el país.

Para ''estar en algo'' había que ir a Fort Lauderdale en el Spring Break.

Pero esa moda pasó como un ciclón que cambia de rumbo y ahora la ciudad despunta como potencia turística en varios sentidos.

Ahora la parte más activa de la playa se centra a lo largo de Atlantic Boulevard y Beach Promenade, popular entre los que gustan de ejercitarse corriendo, así como entre ciclistas y patinadores.

Atlantic Boulevard se cruza con Las Olas Boulevard, la elegante franja para hacer compras y comer en restaurantes y terrazas de variados ambientes. También hay galerías de arte y boutiques.

Numerosos restaurantes con terrazas o mesas en la acera brindan la oportunidad de refrescar o cenar en un ambiente europeo. Muchos sitios ofrecen música en vivo para hacer más amena la sobremesa.

Descargas de jazz en vivo se pueden disfrutar todas las noches en el O'Hara's Pub & Jazz Café (954/524-1764). Si desea bailar hasta el amanecer vaya con calzado cómodo al Samba Room (954/468-2000), muy latino y concurrido. El Club Cathode Ray (954/462-8611) es un lugar gay en el bulevar Las Olas aunque el ambiente es mixto debido a su buena música.

El Casablanca Café (954/764-3500) tiene un recomendable menú de la cocina mediterránea acompañado de jazz de martes a domingo.

Premiado con tres estrellas por los críticos de restaurantes está el Sushi Blues (954/929-9560) que ofrece blues en vivo de jueves a sábado y sirve su variedad de sushis hasta las 2 a.m. Para una experiencia totalmente fuera de serie, el restaurante griego Taverna Opa no tiene rival (954/929-4010). Aquí la cena es una fiesta todo el tiempo con música griega y camareros que hasta bailan sobre las mesas. La comida es deliciosa, pero prácticamente es lo de menos. Sí, porque el ambiente alocado, los bailes típicos y la alegría mediterránea es lo que más va a recordar.

Pero esto no es todo. También se puede dar una escapada exótica visitando el famoso Mai-Kai Polinesian Restaurant and Dinner Show (954/563-3272) que cuenta con una gran variedad de platos polinesios, un popularísimo happy hour y un colorido espectáculo folclórico con danzas de Tahití, Samoa y Hawai que se despliegan por los jardines tropicales del restaurante.

Desde Las Olas, camine hasta Stranahan House, stuada a orillas del río, la casa más antigua de la ciudad, para informarse sobre los comienzos de Fort Lauderdale como paraje de mercaderes indígenas de fines del siglo XX. Siga entonces a lo largo de Riverwalk, el cual pasa alrededor de New River como área recreativa perfecta para caminar o montar en bicicleta. Y para disfrutarlo a plenitad acuda el primer domingo de cada mes al Jazz Brunch de 11 a.m. a 2 p.m.

En el Riverwalk Park también puede tomar un taxi acuático y visitar clubes costeros, restaurantes y museos en una lanchita que hace varias paradas (www.rivertaxifortlauderdale.com). El agua es una de las vías para divertirse en Fort Lauderdale.

Para visitar museos hay donde escoger. Están el Museum of Discovery con un cine IMAX y sus interesantes exhibiciones que van desde temas ecológicos hasta la genética y la anatomía del hombre; el Old Fort Lauderdale Museum of History, y el prestigioso Museum of Art.

Todas estas instituciones culturales tienen una cartelera que podría llenar ampliamente su agenda de actividades.

Estando en Fort Lauderdale aproveche una experiencia peculiar y típica que puede disfrutar en la cercana Davie. Son las subastas de antigüedades, que nada tienen que ver con las arrogantes casas como Sotheby o Christies. Aquí los amantes de las antigüedades encuentran su paraíso en el popular Antique Row, donde unas 200 tiendas venden todo lo que se le ocurra ir a comprar en antigüedades legítimas o tarecos inconcebibles. De todo para hacer más divertido el safari del comprador. Hay tres casas de subastas. Asistir a cualquiera de ellas es toda una aventura, pues verá la guerra de apuestas para adquirir desde cacharros viejos de cocina hasta muebles de caoba.

Todo este mundo, que para muchos es algo totalmente nuevo, está a sólo minutos de Miami. Con sólo dar un brinquito lo puede disfrutar.

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