The Forge

 

Como salido de un cuento de hadas...

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Por Aurora Rodriguez

Los que buscan una noche glamorosa en La Playa están de suerte con la reapertura de The Forge Restaurant & Wine Bar. Aquí, las noches tranquilas se tornan en noches para compartir con la gente más linda y chic de Miami Beach en un ambiente acogedor que incita a los sentidos.

Los andamios de construcción en The Forge se eliminaron hace alrededor de dos meses, señalando el fin de la millonaria transformación del icónico restaurante. El propietario, Shareef Malnik, ha cambiado cada aspecto del local. Lo que en 1920 fue una herrería, y luego se convirtió en el centro donde se daban cita las celebridades durante más de cuatro décadas desde Judy Garland hasta Madonna, es ahora otro, enteramente renovado. Los camareros con esmoquin se han ido y en su lugar hay un nuevo personal, listo para engreírlo como a un VIP, tanto si viene a parrandear o si sólo pide una hamburguesa.

Malnik invirtió $10 millones en la remodelación reemplazando la ostentosa decoración gótica anterior por una que lo ha convertido en un extravagante escape como salido de un cuento de hadas, donde las cadenas de burbujas enmarcan una plataforma elevada, y un bloque de madera indonesa sirve de mesa de un salón comedor privado, encerrado entre paredes de vidrio. La biblioteca y la bodega de vinos, con la colección privada de su propietario, se han conservado intactas.

El excelente servicio se extiende al clásico bar con 36 asientos. En este lugar se reúne lo más brillante de la beautiful people del sur de la Florida, especialmente viernes y sábados. Eso sí, para ocupar una silla del bar debe llegar temprano y acomodarse para disfrutar el ritmo de las canciones del top 40 y los clásicos, ambientado con luces tenues en colores rosados y violetas, y tomar su coctel favorito, como el Tipsy Fresa, mezcla de champaña, fresas y Ty Ku.

Jéssica Suárez, quien vive en Kendall, asegura que valió la pena manejar hasta la Playa, un reciente sábado en la noche, cuando decidió venir a The Forge a reunirse con un grupo de amigos.

``El ambiente es muy divertido'', dice. ``Me gusta mucho venir aquí, especialmente a probar vinos, porque tienen tremenda selección. He venido varias veces después del trabajo con mis amigos y lo paso súper''.

En efecto, los que llegan después del trabajo pueden compartir snacks entre $6 a $15 y pagar por la tarjeta Enomatic, que entrega muestras de una, tres y cinco onzas de 80 vinos (un sommelier está cerca por si alguien tiene preguntas). El moderno programa interactivo, que es una especie de sistema automático de vinos con botellas de 1.5, 3 y 5 onzas disponibles en autoservicio (algunas con precios tan bajos como $6) atrae a los probadores del tinto de todas las cepas posibles. Usted compra la tarjeta ($15 mínimo) y crea su propia travesía de degustación de diferentes dispensadores de vinos, para hacer de la noche una única y especial.

El chef ejecutivo Dewey LoSasso, quien antes estuvo en North One 10, ha revivido el super steak y el iceberg wedge, y creado un ambicioso e intrigante menú. El renacimiento de The Forge llega con precios económicos y una decoración moderna para disfrutar de una noche inolvidable.

Para Raúl Rivera, de Brickell, el resto-lounge se ha convertido en uno de sus lugares favoritos para venir a disfrutar.

``He conocido a mucha gente nueva y es un lugar muy bonito'', dijo Rivera. ``Definitivamente, es perfecto para tomar un buen vino y tener una conversación tranquila''.

En cada esquina de The Forge se descubren nuevos secretos, perfectos para los que buscan una velada íntima. Si camina hacia el fondo, la acogedora biblioteca y los ocho salones aledaños invitan a sentarse. La bodega de vinos que aloja 300,000 botellas sigue aún allí, pero su decoración ha cambiado de oscura y gótica a brillante y extravagante, con cadenas de burbujas de vidrio y madera de tonos claros e imaginativos chandeliers lilas y blancos.

Quienes deseen disfrutar de un coctel al aire libre tienen la oportunidad de hacerlo en el patio exterior. Allí se reúnen muchos visitantes, con su pinot grigio favorito, disfrutando de la brisa del verano en Miami y tentando a los que acaban de cenar o a los que buscan un escondite fuera de la energía vibrante de la barra.

En fin, la administración aún desea satisfacer al cliente, mimándolo y haciéndolo sentir como una estrella a un precio accesible. Observar a las personas que llegan sigue siendo el pasatiempo preferido de este lugar. Desde el bar, se alcanza vista de los asistentes, algunos de ellos importantes y famosos, y otros aprovechando el trato de VIP que acostumbran dar a todos en The Forge

 

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