Finnegan's

 

Hay sitios en Miami que sólo maduran con el tiempo y con muchos meses de trabajo. Hay otros que no. Son pocos. Pero existen.

Finnegan's
Foto: Chris Cutro
 

Por Mauricio Bayona

Hay sitios en Miami que sólo maduran con el tiempo y con muchos meses de trabajo. Hay otros que no. Son pocos. Pero existen. Ese es el particular caso de Finnegan's River, un bar y restaurante que nació en agosto del 2006 pero parece que llevara décadas.

Este sitio lo tiene todo en un solo, único y abierto universo. Ubicado a la orilla del río Miami, muy cerca del centro internacional de la ciudad, donde de un lado se levanta un puente levadizo y del otro pasa un trasatlántico cargado de punta a punta, Finnegan's es un lugar como pocos en Miami. Buena comida --las alitas de pollo son de otro mundo--, música, bandas en vivo, piscina para los días calurosos hasta el atardecer, un par de barras contra el río, otra más urbana, muy cerca de donde hoy Miami crece verticalmente con largas torres de apartamentos que ya empiezan a ser habitadas por aquellas personas que, como en muchas otras partes, ven en el corazón de la ciudad el mejor lugar para vivir, para caminar, para comer, para ir al trabajo sin manejar horas, y para pasarla bien.

La idea de este bar tiene muchos puntos a favor, pero sobre todo en lo urbano. Lograr que un bar metido entre puentes, barcos que vienen de navegar por semanas y mares distintos, edificaciones en construcción y electrificadoras que dejan ver sus torres de energía como si fueran obras de arte, tiene un encanto en particular que los propietarios de Finnegan's supieron destacar.

Finnegan's no tiene paredes. Es casi un solo espacio abierto en donde los viernes, en especial, la gente que va, y que es mucha, se toma la rumba en serio. Y tiene válidas razones para hacerlo. La música, sea actual, sean viejos éxitos, no tiene discusión. Es perfecta. El techo es el cielo. No existe el aire acondicionado tenebroso y forjador de neumonías, sólo una brisa que llega por entre el río. No hay límites para la vista, sólo la ciudad y lo que pasa por ella. No hay restricciones para estar muy bien, nada.

A este bar asisten, en particular, personas que rodean los 30 y los 40 años. Es un público adulto. Personas que buscan la fiesta en sus dos mundos. Un buen sitio para bailar o para oír buena música, un lugar en el que se come muy bien. Un lugar en el que los viernes el rock o el trans suena hasta las tres de la mañana. Un lugar al que se puede ir a almorzar, a ver la otra Miami sin mar pero con río, muy urbana y metálica, muy de concreto.

Si usted es de las personas que viven en el centro de Miami y sus alrededores, seguramente ya sabe de este sitio. Pero si busca un lugar distinto, muy distinto a lo que se ve en esta ciudad, vale la pena darse una pasada por Finnegan's. Es un sitio para volver no una vez. Decenas.

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