Filmes en el Tower del Miami Dade College

 

Dos puntos de vista de la sexualidad

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PILAR AYUSO ESPECIAL/ EL NUEVO HERALD

Las películas Elles (Ellas), de estreno en Miami, y el clásico del cine Il Bell’Antonio (El bello Antonio) están entre los filmes presentados por la compañía distribuidora norteamericana de cine independiente Kino-Lorber, Inc, que abren el viernes la variada muestra del Teatro Tower del Miami Dade College. Ambos títulos tratan el tema de la sexualidad desde diferentes ángulos: uno ardientemente feminista, el otro satíricamente machista.

Elles, coproducción Francia- Polonia-Alemania, trabajo de la polaca Malgorzata Szumowska, tiene como protagonista a la magnífica Juliette Binoche (ganadora del Oscar con El paciente inglés), sello de calidad para un filme que deposita en ella casi todo el peso de su argumento.

La actriz parisina interpreta a Anne, periodista de clase alta que escribe para la revista ELLE un artí***** sobre la prostitución estudiantil. Para ello entrevista a dos jóvenes que practican sexo por dinero: la extrovertida inmigrante de Europa del Este Alicja (Joanna Kulig) y la emotiva estudiante Charlotte (Anaïs

Demoustier).

La historia, coescrita por Szumowska y Tine Byrckel, se centra mayormente en el aburguesado apartamento de Anne, madre de dos, un adolescente con una crisis de identidad y un niño enviciado por los videojuegos, y esposa de un marido “pegado al celular”, Patrick (Luis-Do Lencquesaing). Sola durante todo el día, Anne (especialmente intensa en la escena donde abre ostras en la cocina, con fondo operístico de Vivaldi) prepara una cena a la que está invitado el jefe de su marido mientras rememora las historias impúdicas de Alicja y Charlotte.

Las escenas sexuales son bastante gráficas e ilustran las anécdotas de las entrevistadas, donde dan rienda suelta a la fantasía. “Ellos hacen conmigo lo que no pueden hacer con sus mujeres”, dice Charlotte a la periodista, quien descubre una especie de prostituta distinta al concepto tradicional de la mujer perdida que hay que rescatar. En general, las relaciones que sostienen con estos hombres lejos de ser humillantes o sórdidas, parecen ser placenteras. Y Anne, que tiene con su marido un vínculo “ausente”, deja de observar a sus interrogadas con pose profesional, para desviar la mirada hacia sí misma.

Con mucho sexo y poca hondura en el tema que expone, resaltan en Elles las notables actuaciones femeninas y la fotografía a cargo de Michal Englert. Un verdadero repertorio de música clásica contribuye a la intimista atmósfera, donde los gestos y silencios de Juliette Binoche, experta en trasmitir emociones, son más explícitos que las palabras.

Il Bell’ Antonio, bajo la dirección de Mauro Bolognini, parece hoy “hecho a mano” con ese espíritu de obras de autor de la cinematografía italiana de los años 60. Aun pasado medio siglo de su estreno, las escenas de los jóvenes Claudia Cardinale y Marcello Mastroianni merecen volver a verse. Junto a las actuaciones, el guión de Pier Paolo Pasolini y Gino Visentini, y el notable trabajo fotográfico de Armando Nannuzzi descuellan en este filme, gran ganador en el Festival Internacional de Cine de Locarno, en 1960.

Antonio Magnano es bello, seductor y sumamente codiciado por las mujeres. En su ciudad natal, Catania, los padres (Pierre Brasseur y Rina Morelli), en parte responsables de su “buena fama”, no dudan en propagar, a gritos desde el balcón, el último chisme que se conoce de Antonio: es el amante de la mujer de un senador.

No obstante sus supuestas aventuras amorosas, el don juan tiene escogida a una prometida que nunca ha visto, la hija de un rico notario de la ciudad, Barbara Puglisi. Cuando el ingobernable galán ve el retrato, para alegría de sus padres dice: “Sí, quiero”. Pero, al pasar 12 meses del enlace, la bella y comprensiva Barbara aún mantiene intacta su virginidad, y su padre reclama a los Magnano que el matrimonio “no ha cumplido la voluntad de Dios”.

Aquí comienza el embrollo dramático del filme. Barbara se aburre de tratar de comprender lo que no entiende y se casa con otro, el viejo conde de Bronte. Pero el abrumado Antonio aún tiene chance de recuperar su honra perdida.

El guión, basado en la novela de Vitaliano Brancati, tiene el don de ponerse mejor mientras avanza, exponiendo en tono de comedia que se vuelve drama los prejuicios sociales con respecto al tema de la virilidad.

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