Feria del libro: Escritos de Monseñor Agustín Román

 

Julio Estorino estará en la Feria del Libro el sábado 17 de noviembre a las 11:30 a.m. en el Salón 8203 del Miami Dade College.

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MANUEL C. DÍAZ

Los sacerdotes de la Iglesia católica son, por definición, hombres consagrados a Dios, ungidos y ordenados para celebrar y ofrecer el sacrificio de la misa. Son también, según el evangelio, luz del mundo, pescadores de almas, pastores vigilantes de la grey cristiana, perdonadores de pecados y mensajeros del Hijo de Dios. Todo eso y mucho más hombre de fe, predicador de los Evangelios, venerado obispo, guía y maestro lo fue Monseñor Agustín Román, pastor y líder espiritual de los cubanos exiliados, recientemente fallecido, quien no supo, como alguna vez dijo, “separar en mí el amor a Dios y el amor a Cuba”. Sí, su amor por Cuba. La patria a la que nunca olvidó, a la que le dijo adiós para siempre el 17 de septiembre de 1961 cuando fue expulsado de ella, y a la que jamás regresó. Por eso ha hecho bien Julio Estorino en editar Una palabra más fuerte (Universal, 2012), un libro en el que se recogen, de una manera cronológica, algunos de los escritos (homilías, reflexiones y artículos de prensa) que Román escribió en el largo sacerdocio de su vida.

El libro está estructurado en tres secciones, correspondiendo la primera de ellas a un Introito en el que se incluyen unas palabras de presentación a cargo del P. Juan Rumín Domínguez, Director Espiritual de la Archicofradía de la Caridad; unas evocadoras páginas en las que Julio Estorino rememora sus años al lado de Román y explica, además, el proceso de selección que debió usar (“escogí aquello que más diáfanamente expone su fe católica, su amor a Cuba y su pasión por la justicia”) para editar el libro; un prólogo en el cual el Rev. Martín Añorga, a través de anécdotas personales, resalta la sabiduría, la sencillez y la humildad del fundador de nuestra querida Ermita de la Caridad; y el poema, Grita, profeta, de Emilio Vicente Matéu, con el que cierra el Introito. En la segunda sección, titulada Los Escritos, aparecen los textos de Monseñor Román, desde el primero, Homilía en el funeral del cubano desconocido, quizás el más emotivo de todos (“Como el samaritano te hemos encontrado herido por la injusticia, y sin detenernos a pensar, te hemos recogido como un hermano. No sabemos tu nombre, pero sí sabemos quién eres: tú eres un hombre y por tanto, la imagen de Dios”), hasta el último, Benedicto XVI en su tercera visita al continente americano, escrito el 23 de marzo del 2012, menos de tres semanas antes de su muerte. Y la tercera sección, en la que Estorino agradece a todas las personas y entidades que lo ayudaron a lo largo del proceso editorial.

Una palabra más fuerte es un libro de propósitos múltiples: homenaje, magisterio y legado. Un compendio de sabiduría sobre asuntos concernientes, no sólo al destino de la nación cubana, como se refleja en Treinta años de destierro, cuando escribe: “¿Qué puede pedirse, pues, sino el cambio total, que debe comenzar por el alejamiento definitivo del poder de aquellos que por más de tres décadas no solamente no han sabido usarlo bien, sino que, además, lo han detentado en detrimento de los legítimos intereses de la nación?”; sino también a los de la de la fe y la conciencia, como son los abordados en El fundamento del ecumenismo: “El testimonio misionero común proclamando que solo hay salvación en el nombre de Jesucristo, ante un mundo que aún no lo conoce o que lo ha olvidado, debe ser, precisamente, la finalidad de este compromiso ecuménico”.

Pero Monseñor Agustín Román no se preocupaba solamente por los destinos de Cuba o por problemas de índole eminentemente teológicos. Sus intereses pastorales abarcaban un amplio espectro de carácter cívico y social, como lo demuestran sus escritos sobre la violencia en Miami y la necesidad de solidarizarse con Colombia. O sobre la urgencia de una reforma migratoria integral y sus llamados a la compasión para los refugiados haitianos y nicaragüenses. Sí, han hecho bien Julio Estorino, la Archicofradía de la Caridad y Ediciones Universal en publicar esta selección de escritos de Monseñor Agustín Román que ilustran, de manera inequívoca, su devoción a la Virgen de la Caridad y su amor por Cuba. Son apenas un puñado de ellos, rescatados no sólo para mantener viva su memoria sino para que aquellos que no lo conocieron puedan descubrir los orígenes de su profunda vocación sacerdotal, los cimientos de su vida espiritual y el profundo alcance de su compasión.

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