En Miami dos genios del cine español

 

Director David Trueba y el actor Javier Cámara visitan a Coral Gables Art Cinema para una charla sobre 'Vivir es fácil con los ojos cerrados'.

Living is Easy with Eyes Closed film

Por Ena Columbié

Vivir es fácil con los ojos cerrados, película ganadora de seis Premios Goya 2013, es el nuevo filme del realizador español David Trueba, que se presenta en Coral Gables Art Cinema a partir del viernes 27. Para Trueba la palabra es fundamental, es la fuente primordial de la comunicación y por ello la deja fluir, lo mismo en sus guiones que en las improvisaciones de sus actores. Por ello crea un cine que hace historia, que se muestra al público sin sensiblerías ni engañifas, con honestidad y con un humor delicado que siempre se agradece.

Desde hace un tiempo, se han ido generalizando nuevas exigencias en los formatos de los guiones, algunos patrones de carácter técnico, como la tipografía, el orden de los diálogos… Al preguntarle al director, en entrevista para el Nuevo Herald, si era capaz de someterse a esos nuevos rigores, responde: “Me beneficia que también soy novelista, así que cuando escribo un guion, en lugar de seguir los caminos trillados de la escritura para el cine, trato de convertirlo en un elemento de seducción para quienes lo lean, aunque sean inversores, técnicos o actores. Así que me guío por el placer de narrar y no sigo los formatos habituales, pese a que trato de que sea muy legible, claro y preciso como elemento de trabajo en el rodaje, pero que también se pueda leer con gusto”.

Trueba es un director fresco, desenfadado, y lo trasmiten en sus películas. Su mayor logro es la verosimilitud, sin embargo, en Vivir es fácil con los ojos cerrados, el manejo del humor supera al drama.

“No suelo rebatir los criterios del resto de las personas con respecto a mis películas o mis novelas. Creo que los autores debemos someternos al criterio del lector y del espectador cuando se entabla un debate sobre nuestras películas, y actuar como si hubiéramos muerto hace cien años”. comenta. “En mi caso, y refiriéndome al tono general en casi todo lo que escribo, prefiero pasar por ligero que por trascendente, al contrario del gusto general, y prefiero que detrás de una sonrisa viaje también un detalle doloroso, pero escondido, amagado, agazapado. El cine que más me gusta es la comedia que deja un gusto algo melancólico, pero que no deja de transmitir belleza, ligereza, alegría de vivir”.

Por su parte, Javier Cámara, que acompaña en esta gira promocional a Trueba, es un actor con el que todos los directores quieren trabajar porque saben que entrega la vida a cada personaje, que los hace creíbles hasta el dolor y la carcajada. Salta de la comedia al drama sin esfuerzo, y cuando va a los extremos, nos lleva con él. Ahora, una vez más, su actuación se echa el filme a la espalda.

“No pienso en la longitud de los personajes ni en cuántas escenas está presente”, comenta Cámara. “Es muy placentero compartir y mientras más días mejor, cuando estás disfrutando de una historia así. Hablando desde el corazón, esta ha sido una película-viaje sin graves problemas. El rodaje ha sido maravilloso junto a David Trueba, el director, y sobre todo, hemos disfrutado de los actores jóvenes y hemos podido ayudarles. No siento que llevo el peso de la historia, de verdad”.

Las nostalgias de Cámara son posteriores a Los Beatles, pero en el filme parece un verdadero fanático de Lennon. “En esta película tenía muy presente los álbumes familiares, en los que aparecen los hombres de mi familia en los años 1960. También la influencia de los grandes actores españoles, italianos, franceses de esa época, y la música me ayudó mucho, sobre todo, las charlas con David Trueba con respecto a los detalles de la historia, y de cómo él imaginaba a mi personaje. Las películas son de los directores. Así que yo me dedico en cuerpo y alma a ayudarles”.

 

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