‘Norma’, siempre un desafío

La ópera Norma, de Vincenzo Bellini, es siempre un desafío para los cantantes, en especial para la que encarnará el rol titular. Es un papel largo, exigente, con extremos en las antípodas del registro y para colmo, la rodea el aura legendaria de grandes intérpretes como Callas y Caballé. Sin embargo, Mlada Khudoley se ganó bien ganados los aplausos del público en la noche del sábado, en el estreno de una nueva puesta de esta ópera en el Ziff Ballet & Opera House.

Original de la Cincinnati Opera, esta producción cuenta con una funcional y tradicional escenografía de John Conklin que hace un magnífico uso de las proyecciones. El diseño lumínico de Thomas Hase contribuye no poco a realzar los efectos y crear las atmósferas en escena.

Sin embargo, los trajes, también de Conklin, están un poco “originales”, pues las burkas no tienen nada que ver con los antiguos galos, y tampoco las cabezas rapadas, pero esas son licencias “antipoéticas” que se toman los teatristas de estos días.

Los aplausos no fueron solo para Khudoley, quien en el primer acto se mostró algo fría, pero logró mejores momentos en el segundo, especialmente en el dúo con Adalgisa, personaje muy bien cantado por Dana Beth Miller. El Pollione de Giancarlo Monsalve fue posiblemente el más flojo de este triángulo amoroso en el que nadie sale ganando. Aplausos aparte para Craig Colclough como Oroveso, muy bien en actuación y canto.

Pero sin duda lo mejor de la noche fue la orquesta, que bajo la dirección de Anthony Barrese, en su debut en la ciudad, se mantuvo a la altura de la hermosa música, tanto en los pianísimos como en las explosiones a bombo y platillo. El maestro cuidó mucho las dinámicas para dar a sus cantantes el mayor lucimiento, sin embargo, en los tempi, le costó trabajo adecuarse, ya que los cantantes y en especial Khudoley tenían problemas de agilidad. No obstante, creo que solo unos pocos nos dimos cuenta de esto en el primer acto. El segundo tuvo mayor balance y adecuación.

Otro desafío de Norma es su argumento, envuelto en un culto bélico milenario que se apoya en la virginidad de sus sacerdotisas y los sacrificios humanos. Aunque enfrenta valores eternos, se hace un poco remota para el público actual. De igual manera, el desarrollo dramático obedece al gusto de otra época y su ritmo lento solo es verdaderamente disfrutable cuando se crea una atmósfera especial que más tiene de magia que de técnica de montaje. Y eso faltó bastante en la noche del estreno. Quizá debido al usual nerviosismo, quizá por la carencia de una dirección escénica (Nic Muni) más creativa y con más cuidado en los detalles.

Bellini exige un regodeo en las situaciones, especialmente a través del canto, para que aparentemente el tiempo se detenga envuelto en la música. La Norma de Khudoley careció de esa grandeza trágica que reclama el personaje. Ella la interpretó más a lo realista verdiano que a lo melodramático, esencia del estilo bel canto.

Una nota especial para los coros que, a cargo de Katherine Kozak se lucieron esa noche. ¡Bravo! Han pasado 25 años desde la puesta anterior de Norma en esta ciudad, y hay que reconocer que esta da gusto, a pesar de todo, y está mejor que la anterior. También es de esperar que mejore en funciones que no se vean afectadas por el frío y la ventisca que muy bien pudieron dañar las voces de los cantantes. Esta puesta, aunque no todo lo maravillosa que pudiera ser, está bien (que ya es mucho decir) y hasta tiene momentos de brillantez. Vaya a verla y saque sus propias conclusiones, pues el público ovacionó y hasta hubo bravos. Además, no es aconsejable esperar otros 25 años.

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

‘Norma’ por Florida Grand Opera, hasta el 13 de febrero en el Arsht Center y el Broward Center. Inf. y entradas. 800-741-1010 y www.fgo.org

Comments

Thanks for checking out our new site! We’ve changed a ton of stuff, and we’d love to know what you think.
Email feedback