Noche de logros del Miami City Ballet

El segundo programa de la temporada 2015-2016 del Miami City Ballet (MCB) presentado el fin de semana pasado en el Arsht Center en downtown Miami incluyó tres obras muy diferentes: La Source de George Balanchine, el estreno para la compañía de Barber Violin Concerto, coreografía de Peter Martins y el fiero In the Upper Room de Twyla Tharp.

Merrill Ashley, reconocida intérprete con el NYCB en el rol protagónico femenino viajó a Miami para La Source, Nilas Martin, ex bailarín principal del NYCB e hijo de Peter Martins, para Barber Violin Concerto y Crista Villella, hija de Edward Villella especializada en Tharp, para In the Upper Room.

La excelencia del programa en su conjunto y la competencia profesional de las tres obras por separado fueron logros artísticos que mostraron a plenitud la versatilidad desenvuelta de la compañía.

Así las cosas, la noche del viernes se destacó no solo por sus logros artísticos, sino también por sus afirmaciones, reafirmaciones y descubrimientos.

La Source de Balanchine es un ballet sofisticado de estructura inusual para dos bailarines principales (Tricia Albertson y Renato Penteado) y una solista (Zoe Zien) apoyada por un cuerpo de baile de ocho bailarinas.

Aquí, las afirmaciones fueron el entusiasmo del cuerpo de baile y de la categoría estilística indiscutible de Albertson y Penteado (aun cuando las largas extremidades de Albertson se sintieron en ocasiones como un obstáculo durante el trabajo de pareja).

El descubrimiento fue la idoneidad de Zien, una bailarina de una larga trayectoria con el grupo, para proyectarse seriamente divertida con precisión, ataque y musicalidad envidiables.

Creada por Martins en 1988, Barber Violin Concerto es una obra en tres partes para dos parejas. El elenco original incluyó dos bailarines del NYCB, una bailarina de la compañía del ícono de la danza moderna Paul Taylor y un bailarín/coreógrafo contemporáneo. Una pareja baila en el estilo del “ballet”, la otra en estilo “moderno”. Luego cambian de pareja.

Los elegantes Simone Messmer y Rainer Krenstetter fueron la pareja de “ballet” y Nathalia Arja junto al apolíneo Chase Swatosh interpretaron a la pareja “moderna” –pies descalzos y torso desnudo incluidos. Gary Sheldon dirigió la orquesta y Mei Mei Luo fué la violinista solista.

Al cambiar de pareja, Messmer y Swatosh se entregan al erotismo y encuentran remedio para la soledad en compañía. Por su parte, Krenstetter acaba rindiéndose ante el acoso irrisorio de Arja en un discutible tercer movimiento, sobre todo por su caracterización trasnochada de lo moderno como algo primitivo e irritante y porque deja a los espectadores esperando un verdadero desenlace.

Barber Violin Concerto es un trabajo desigual y es evidente que Arja y Swatosh no son bailarines “modernos” pero Messmer y Krenstetter son personalidades llenas de atractivo y Arja es una intérprete de gran ductilidad.

Para ser justos, hay que reseñar que el descubrimiento de la magnificencia insólita de Swatosh como deidad escénica en formación contribuyó de manera fundamental para que Barber Violin Concerto resultara ser una experiencia memorable que el público aplaudió de pie con entusiasmo insaciable.

Al cierre del programa, la obra de grupo de Twyla Tharp permitió, como siempre, oportunidades de lucimiento para los 13 bailarines participantes.

“Todos las aprovecharon sin reserva alguna. Jennifer Carlynn Kronenberg y Simone Messmer estuvieron espléndidas de principio a fin y Renan Cerdeiro, Shimon Ito y Kleber Montes se reafirmaron como ejecutantes que no dejan de sorprender”.

 

Al final, por segunda ocasión, el público se puso de pie para despedir a los artistas con otra ovación interminable.

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