La Cleveland con Andsnes, concierto caliente para tiempos de frío

Era una noche de frío y ventisca como pocas se dan en esta Miami del sol; pero ese jueves los melómanos no se arredraron ante el clima inhóspito para disfrutar de lo que habría de ser un concierto bien ‘caliente’ en el Knight Concert Hall, a pesar de los fuertes vientos que soplaban del mar.

La Cleveland Orchestra y su director, Franz Welser-Möst abrieron la noche con la intensa Obertura-Fantasía Romeo y Julieta, de Chaicovsky, comienzo ideal por sus tórridos temas y sus profundos contrastes que se le quedan al que la escucha por muchos días repercutiendo en la memoria, sin contar que algunas de sus melodías se pueden tararear toda la vida.

Aunque sin duda, lo más ‘calientico’ fue el Concierto para piano y orquesta, en la menor, op. 54, de Schumann, con Leif Ove Andsnes como solista. Andsnes es un intérprete de temperamento fogoso, aunque ostenta una técnica de rigor casi militar. Quizá sea la combinación ideal para este concierto donde la pasión y el intelecto luchan por ganar la partida. Desbordante de energía y juventud a sus 45 años, el solista dio una versión fuerte y cálida, sin caer en trillados romanticismos y evitando toda exageración, como a veces sucede con esta obra. Sus cadencias fueron lujosas, pero mesuradas y su acople con la orquesta, absoluto. Welser-Möst por su parte ofreció también un versión muy estudiada, en la que generalmente el fuego iba por dentro, lo que alimentaba una tensión latente hasta la explosión del glorioso final que fue premiado con larga ovación.

La segunda parte de la noche, la Sinfonía no. 1, en sol menor, op. 13, de Chaicovsky, aunque tiene el sobrenombre de “Ensoñaciones de invierno”, ostenta todo el calor de la juventud del compositor en su primera entrega sinfónica. La obra tiene de todo, y los amantes de este romántico ruso pueden encontrar junto a la nostalgia y la tristeza, que tanto abunda en su música, en el segundo movimiento: Adagio cantabile; las explosiones de energía y rebeldía, propias de la juventud, como en el Scherzo y en el espléndido final que, aunque incluye un Andante lugubre, triunfa finalmente la vida con toda su calidez, en uno de los más bellos y rimbombantes Allegros maestuosos. Welser-Möst y la Cleveland se lucieron con esta obra que satisface todos los gustos, y le dieron al público, que aplaudió largo rato de pie, el calor necesario para enfrentar la fría calle y su tránsito insufrible.

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

El próximo concierto de la Cleveland Orchestra será ek 29 y 39 de enero, con William Preucil en el violín y Mark Kosower en el cello, en el ‘Doble concierto de Brahms. Entradas, 305-949-6722 y arshtcenter.org/cleveland.

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