Héctor Medina: “se lo debo todo a mi instinto”

O Cinema Wynwood estrena el filme Viva (2015), séptimo largometraje de ficción del director irlandés Paddy Breathnach, filmado íntegramente en La Habana con actores cubanos. La cinta fue muy bien acogida por la crítica y el público en la pasada edición del Telluride Film Festival en Colorado, y hasta hace muy poco integraba la lista de los nueve filmes que aspiraban a competir por los premios Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera, aunque no recibiera la esperada nominación. El Nuevo Herald habló con su protagonista, el joven actor cubano Héctor Medina Valdés (Pinar del Río, 1989), de visita ahora en Miami, acerca de la construcción de su personaje y el filme en general. “Jesús, mi personaje,  tiene una historia peculiar. Es un muchacho tímido, que quería luchar y ser alguien, tener una voz en el mundo. Necesitaba alguien que lo amara, que lo escuchara, y al final lo logra”, resumió el actor.

El filme relata la difícil relación entre un padre machista, boxeador venido a menos, ex convicto, bastante delicado de salud y su hijo de 18 años, que sobrevive en La Habana de arreglar pelucas en un bar de travestis, hasta que descubre que su verdadera pasión está sobre el escenario, doblando canciones de grandes divas del espectáculo. “Libia Batista, la famosa directora de casting de Cuba, me llamó para que me presentara en esta película, que en aquel momento se llamaba El amor, como la canción final de la Massiel que interpreta mi personaje”, dice Medina. “Me preparé con mi amigo Tony Alonso [actor], quien ya tenía experiencia como drag queeny me ayudó  a ensayar algunos boleros. Nos pasamos toda una madrugada tomando tragos y practicando, y al otro día me aceptaron para el papel. De verdad [creo que] crecí con este personaje y con todo el proceso de la película, como compartir con actores cubanos de la talla de Jorge Perugorría o Luis Alberto García”.

Medina, graduado de la Escuela Nacional de Arte (ENA), rehusó continuar estudios en el Instituto Superior de Arte (ISA) para luchar por su carrera en el cine, la cual se inició con el filme Boleto al paraíso (2010) de Gerardo Chijona, consagrándolo como actor joven en otras propuestas como Camionero (2012), Esther en alguna parte (2013) y La cosa humana (2015), que acaba de estrenarse en Cuba. Pero hay una parte de su trabajo conformado esencialmente por cortometrajes de cine independiente como Vinci (2011) y Una historia con Cristo y Jesús (2014), donde ha interpretado roles de chico suave, amanerado o abiertamente gay. ¿Hay algún interés especial por defender trabajos de esta naturaleza o simplemente los directores comienzan a encasillarte por tu buen desempeño en estos caracteres?

“Ciertamente, personajes así con matices femeninos tengo varios; uno de los más recientes fue en El Rey de La Habana (2015) de Agustí Villaronga, donde interpreto a un travesti. Mi madre me decía:  ‘¿pero vas a repetir de nuevo ese personaje?, te va a quedar igual, después la gente va a pensar que eres gay’, cuando yo en realidad pienso que eso no tiene nada que ver. Cada personaje tiene sus circunstancias, su propio mundo y uno tiene que saber calcular”, explica el actor. “Todo esto de crear los personajes radica en aprender a conocerse uno mismo, saber sus límites, sus armas y sus dones, saber hasta dónde llegar. También me basé mucho en la sensibilidad y la osadía de querer hacer algo nuevo, un buen personaje que me planteara retos, que me hiciera madurar como artista y como persona. Vi mucho de eso en Jesús y lo aproveché”.

¿Cómo fue la relación con Paddy Breathnach, el director del filme? “Creo que estudió hasta un poco de español para ir a filmar a la isla. Fue bastante exigente e inconforme, y eso me ayudó muchísimo. Siempre me pedía subir un escalón más, me retaba. Hubo momentos en que sólo me decía ‘estás en tu casa, cantas una canción y te mueves’. Confió mucho en mí, en mi instinto. Cuando decían ‘acción’ la cámara me seguía y así salieron muchas escenas, caminando por el Malecón, por la calle Neptuno o Galiano. Sacó cosas de mí que nunca imaginé que salieran”.

El tema general de la película es el amor, “el amor que Jesús nunca tuvo, y le llega de la persona que él menos esperaba, su padre. Le llega también a través de Mama, el personaje que interpreta Luis Alberto García. Él logró reclamar su amor y lo consigue. Eso es lo que transforma al personaje y a todos los demás. Por eso es tan coherente la canción del final”, afirma Medina. 

Este filme que es un canto de optimismo, y de entrega total en medio de condiciones hostiles, es una metáfora de la suerte misma que ha gestionado la película en su recorrido internacional, dándole posibilidades de visibilidad y contacto con el mundo de la industria del cine fuera de Cuba. “Muchos piensan que estoy triste porque el filme no fue nominado a los premios Oscar como esperábamos, pero para mí, haber estado en el Festival de Cine de Telluride y que Meryl Streep nos dijera: ‘¿Ustedes son los actores cubanos de Viva? Vengan, siéntense’, ha sido el mejor regalo. Me he dado cuenta de que la vida es sencilla y todo está en saber que uno puede hacer las cosas”.

rubens.riol98@gmail.com

‘Viva’ se proyecta en O Cinema Wynwood, 90 NW 29th St., Miami. www.o-cinema.org/event/viva/

 

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