El renacer de La Pequeña Habana

Bill Fuller compró varias propiedades en la zona de recuperación, entre las avenidas 15 y 17 y comenzó la restauración con su club nocturno Ball & Chain.Carl Juste/Miami Herald

Un par de gallos pintados colocados por un restaurante cubano cerca de un letrero que dice “Bienvenido a La Pequeña Habana” miran hacia el nuevo bar al otro lado de la Calle Ocho.

El letrero de neón, “Yo (corazón) Calle Ocho” lleva años allí. Pero algo nuevo en esta parte de la ciudad es el bar de cervezas artesanales y sus dueños jóvenes: él tiene una tupida barba negra y jeans holgados; ella, su esposa, está embarazada y tiene un tatuaje en un brazo.

A poca distancia, junto a una tienda de recuerdos cubanos, un letrero en una ventana de una tienda en construcción anuncia “Abrimos pronto: donas Velvet Creme”. A una cuadra de distancia, un bar de ostiones donde se servirán estos moluscos provenientes de varias regiones del país, debe ser inaugurado en un mes.

Pero hay más: un restaurante tailandés, entre los mejores del Sur de la Florida (que pronto tendrá un competidor; una chocolatería gourmet; un restaurante de tres estrellas en el extremo de este vecindario histórico, y una heladería de sabores cubanos que se ha convertido en un pilar de la zona.

Bienvenido a La Pequeña Habana nueva. “Es un lugar mágico, mágico para nosotros”, dijo Suzanne Batlle, propietaria de Azúcar Ice Cream. “Es el lugar adecuado en el momento preciso”.

La Pequeña Habana ya no es la hilera de edificios desvencijados, tabaquerías, restaurantes cubanos y botánicas de hace unos años. La zona ha logrado atraer a varios negocios nuevos de emprendedores jóvenes, particularmente en materia de comidas y bebidas, sin perder su aspecto histórico, que le da su identidad y atrae a los turistas.

Y son los propios miamenses los que le están dando este impulso. Hay que decir que fue a propósito. En vez de permitir que los urbanizadores arrasaran manzanas enteras para construir edificios altos, la gente del lugar se alió para proteger la historia del vecindario.

El líder del esfuerzo es el miamense Bill Fuller, de 39 años, quien compró varias propiedades en la zona de recuperación, entre las avenidas 15 y 17, y comenzó la restauración con su club nocturno Ball & Chain. En vez de alquilar a cadenas nacionales o tiendas minoristas, empezó a crear un vecindario, escogiendo negocios independientes y renovando los edificios como hizo Tony Goldman en Wynwood y South Beach, pero a menor escala.

Nada hace tan evidente que la transición está completa como la presencia de locales de donas y cervezas artesanales, y La Pequeña Habana tendrá las dos.

David y Cici Rodríguez, propietarios de Union Beer Store espera solamente por el certificado de ocupación para abrir al lado del restaurante cubano El Cristo, una yuxtaposición de ideales añejos y nuevos. Los dos nacieron y crecieron en Miami y querían abrir un bar de cervezas artesanales en una parte de la ciudad que tuviera historia, donde pudieran propagar su amor por la cerveza artesanal y tratar de atraer a los seguidores de Heineken y Corona.

Cici Rodríguez junto a su esposo David Rodríguez, propietarios de Union Beer Store en la Calle Ocho.

Construyeron el bar, pero mantuvieron la atmósfera informal, incluido un enorme mural de una ballena del artista local Krave, que tiene su estudio en la Avenida 12 de La Pequeña Habana.

“Me encanta que mantengan la identidad de La Pequeña Habana y le agreguen conceptos modernos”, dijo David Rodríguez, hijo de cubanos que ayudó a lanzar Kush, el popular bar de cervezas artesanales y restaurante en Wynwood.

“En Miami no quedan muchos lugares con esta vibra auténtica”, agregó Cici Rodríguez.

La autenticidad es la razón por la que Velvet Creme Doughnuts, que tuvo un expendio en la Calle Ocho entre 1947 y el 2000, decidió establecer su primera tienda física en el corazón de La Pequeña Habana. La anterior fue demolida para dar paso a un nuevo distribuidor de Nissan en la Calle Ocho, y la compañía cerró un por tiempo en el 2008.

“Nuestra primera tienda, tuvimos que ubicarla donde estaba antes”, dijo Robert Taylor, nacido en Miami y detective retirado de la Policía de Miami Beach, quien se hizo cargo del negocio de manos de su cuñado. “Esta es nuestra ciudad. Todos nos conocen aquí. Nos encanta la Calle Ocho”.

A Fuller hay que darle crédito por liderar con el ejemplo.

Él y sus socios Zack Bush, de 39 años, y su hermano Ben, de 40 –también nacidos en Miami y amigos de toda la vida– renovaron el Ball & Chain, un bar donde han tocado artistas como Billie Holiday y Chet Baker en los años 50. Restauraron el edificio, con sus líneas Art Deco, y lo convirtieron en una interpretación moderna, con música en vivo adentro y en el patio trasero. Ahora están renovando el edificio de al lado para albergar The Domino Social Club y un edificio de apartamentos detrás del club que será el Tower Hotel, los dos deben inaugurarse a finales del 2017.

Fuller escogió cuidadosamente a los inquilinos de sus propiedades. Donde antes había un distribuidor de vehículos, construyó un espacio para una galería, Futurama. Y el callejón entre las dos propiedades se convirtió en una cervecera ocasional para otro recién llegado a La Pequeña Habana, Miami Smokers, quienes establecieron su ahumador urbano (tocineta gruesa y carnes curadas) a pocas cuadras de distancia en la Avenida 27 del SW, justo en los límites no oficiales de la zona.

Le arrendó un lugar donde una vez estuvo la primera Farmacia Navarro (en su momento la mayor farmacia propiedad de hispanos en el país) a Azúcar, de Batlle, quien era su corredora de hipotecas antes de dejar la banca y establecer su heladería. ¿En qué otra parte de Miami se iban a arraigar sabores esenciales del Miami cubano como guayaba y queso crema?

Ahora, casi tres millones de personas visitan anualmente La Pequeña Habana, según la Oficina de Convenciones y Visitantes del Gran Miami. Pero son los propios miamenses los que están redescubriendo La Pequeña Habana. El historiador y guía turístico Paul George, quien vive en el vecindario, llevó hace poco a un grupo de 40 mujeres de Kendall al Ball & Chain y varios de los negocios cercanos.

“Se les veía en los ojos que no podían creer lo que veían –dijo–. Fue una revelación absoluta para ellas”.

Ese interés ha abierto la puerta a más restaurantes especializados y diversos.

“Investigamos mucho al buscar estos lugares, y estamos muy contentos porque nos hace más interesantes”, dijo Batlle.

A pocas puertas de distancia, Jordan Marano, nativo de North Miami Beach, y Christian Poltczyk, los dos chefs de Rosa Mexicano, se aliaron en Ella’s Oyster Bar, donde ofrecerán ostiones de Komodo y Blue Point, y habrá un bar de ceviche con una selección de cervezas artesanales. El restaurante debe abrir en marzo y dará a La Pequeña Habana una nueva opción.

Marano incluso ha calculado con exactitud el tiempo que sus clientes demoran en llegar a su restaurante: 4 minutos desde Brickell, 3 desde la I-95, 12 desde Coral Gables y 11 desde Coconut Grove. La Pequeña Habana está en centro del Miami que él quiere alimentar.

“Esta zona es muy real para mí. Eso es lo que me encanta”, dice Marano de pie en medio de las obras del local. “Esto es lo que conocemos. Esta es la ciudad a la queremos dirigirnos”.

La Calle Ocho se ha convertido en un imán, y no importa la competencia. Aunque el restaurante Mr. Yum sigue boyante y el Lung Yai Thai se ha convertido en un destino para todos, desde turistas hasta vecinos, Niti Masintapan planea abrir su segundo restaurante GoBistro de comida asiática a pocas cuadras más adelante este año.

¿Por qué? Criado en Miami después que su familia emigró de Tailandia, graduado de la Universidad de Miami, ¿dónde más este joven que dice ser “305 hasta la muerte” quiere abrir su primer local en Miami-Dade?

“Aquí hay historia de verdad. Eso no se puede inventar”, dijo Masintapan. “La Pequeña Habana, la Calle Ocho, no hay un Miami más auténtico que eso?”

Siga a Carlos Frías en Twitter, @Carlos_Frias

Letrero sobre Union Beer Store .Carl Juste

Lo nuevo en la Calle Ocho

Varios restaurantes nuevos han abierto o planean hacerlo en La Pequeña Habana en las próximas semanas, que se unen a otros recién inaugurados. Este es un vistazo a algunos lugares populares:

Restaurante Cardón y El Tirano. 3411 SW 8 St., Miami, 305-392-1257

Restaurante Doce Provisions. 541 SW 12 Ave., Miami, 786-452-0161

Chocolatería Guayaba y Chocolate. 1603 SW 8 St., Miami, 305-854-9936

Lung Yai Thai. 731 SW 8 St., Miami, 786-334-6262

Ahumador y restaurante Miami Smokers. 306 NW 27 Ave., Miami, 786-520-5420

Bar de cervezas artesanales Union Beer Store. 1547 SW 8 St., Miami

Club nocturno y bar Ball & Chain. 1513 SW 8 St., Miami, 305-643-7820

Heladería Azucar Ice Cream. 1503 SW 8 St., Miami, 305-381-0369. 

Ella’s Oyster Bar. 1615 SW 8 St., Miami

Velvet Creme Doughnuts. 1555 SW 8 St., Miami

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