El mejor pan con lechón

¿Busca la combinación perfecta de ajo, sal y jugo de naranja agria?

“¡Mátalo! No tengas miedo. ¡Mátalo!”

Esas voces me despertaron de una siesta ya cayendo la noche, un día después de haber trasnochado en la fiesta de Fin de Año en el pueblo natal de mi papá hace 20 años. Venía del patio trasero de la casa donde me estaba quedando. En la penumbra pude ver dos hombres, uno más viejo y uno más joven meterle un cuchillo a un cerdo. Iban a asarlo para vender pan con lechón en el carnaval.

Nunca probé el sándwich, aunque al día siguiente me dieron una porción de hígado de cerdo frito en el almuerzo; el pan con lechón lo vendieron en minutos. Este tipo de pequeña empresa era legal en Cuba y mi familia, junto con algunos amigos habían criado el cerdo, para el negocio del pan con lechón para los días de fiesta.

De todos los bocadillos tradicionales cubanos el pan con lechón es sin duda el más cubano. Todos los ingredientes que necesita lo tienen en Cuba. Solo tiene que hornear el pan, matar al cerdo y condimentarlo con sal, ajo y el jugo de naranja agria que crece en cualquier jardín. Más que el famoso sándwich cubano, el pan con lechón sabe a Cuba.

Todas las cafeterías cubanas de Miami lo tienen en el menú. En algunas es mejor que en otras, pero como cualquier otra comida que ha sido sazonada con nostalgia ninguna sabe tan bien en mi memoria como el pan con lechón que alguna vez me comí en Cuba cuando la comida era tan sabrosa y había mucha abundancia.

Si tuviera que escoger el mejor que me he comido en Miami sería una ausencia, un recuerdo, casi tan profundo como la nostalgia que tenemos de la isla.

En Sweetwater, Rosy Bakery solía tener el famoso sándwich. Curiosamente, Rosy no marinaba el puerco con ajo porque decían que oscurecía la carne. En su lugar le ponía el ajo directamente a la carne ya dentro del pan y antes de ponerla en la tostadora. Recuerdo que era fabuloso, pero ya no lo hacen. Tampoco le ponen puerco al sándwich cubano aunque sigue siendo muy bueno, pues el pan cubano lo hacen ellos mismos.

Así que aquí les dejo mi lista de lugares preferidos organizados de menor a mayor:

Doral

Hace unos años unos venezolanos calcularon que había un mercado para un fenómeno desaparecido: una lechonera, un emporio de cerdo donde los lugareños pudieran disfrutar de todo tipo de comidas con cerdo. La Esquina del Lechón en el Doral es solo eso, y a juzgar por la multitud, los dueños estaban en lo correcto. Es una tienda tipo café moderno donde puedes comprar chicharrones en cesta de pan y el puerco es asado en caja china.

Aunque en el menú hay algunos platos que se reconocen por ser oriundos del país de los dueños, la mayoría de los platos son cubanos, incluido el pan con lechón.

El toque sabroso se lo da algunos pedazos de piel crujiente junto con la carne, un toque de genio. Sin embargo, como ocurre con los menús grandes, uno se puede distraer fácilmente por otros platos de carne de cerdo en el menú. No importa. Tal y como lo describió una vez un cubano en las reseñas cuando abrió el establecimiento, estos venezolanos nos están ganando en nuestro propio juego. Y yo les digo, sigan adelante.

Pinecrest

No hay nada que no sea cubano en Malanga Café en Pinecrest. El wallpaper es una colección de palabras del argot cubano, la música en el sistema de sonido es cubana y se proclaman con tener “el mejor pan con lechón del mundo”. En realidad, dada la naturaleza del pan con lechón comparado con el sándwich cubano que sí puede encontrar en lugares poco probables del país como en una estación de gas en Alabama, y en algunos países del mundo, más bien sería el mejor de Miami. A pesar de todo eso, es muy bueno.

Tal y como he señalado anteriormente, un gran problema podría ser la calidad. Aquí no. La carne de cerdo y el pan, los dos ingredientes básicos, son excelentes, y eso es realmente maravilloso. La carne ha sido sabiamente sazonada y la sirven absolutamente sin grasa. Lo que me recuerda algo que extrañaba.

Malanga Café es un lugar con gusto, silencioso. No hay nada estridente. El lugar perfecto para cenar mientras se conversa civilizadamente. Lo único es que el pan con lechón es una comida de calle. ¿Habrá algún lugar donde puedas comerte un lechón y que sea un poco salvaje?

Allapattah

Allapattah no tiene nada de gentrificación (¡Dios los bendiga!). Y ahí es donde vas a encontrar a Papo Llega y Pon, un nombre que tomaría mucho tiempo para explicar. En realidad, “encontrar” es la palabra equivocada. En mi primera visita, la dirección desafió mi GPS, visión y sentido común. No tenía ni un letrero. Si usted no lo conoce no lo puede identificar. Ni a los habitantes de Wynwood se les hubiera ocurrido algo así. Y nada de Buena Vista Social Club en el sistema de sonido. ¡Reggaeton! ¡Bachata!

Los nuevos dueños no han alterado nada lo que compraron, aunque sí le pusieron un letrerito que da pena y renovaron la superficie del mostrador que ya tenía marcados los diferentes tamaños de sándwich que venden, como las marcas del tamaño de los niños en el marco de la puerta, pero de forma horizontal. Ahora los empleados miden con sus dedos… y también es una pena. En Miami a veces nos hace ilusión encontrar algo que se mantenga igual, en vez de desilusionamos constantemente.

Aún así, el pan con lechón es impresionante. Un equilibrio perfecto entre grasa y carne magra. Te preguntan si quieres cebolla y picante (salsa picante). Diga que sí: de picante no tiene nada, sólo un mojo bien sazonado. Y el pan es hecho en casa. Hay un par de otros platos y jugos tropicales, las enzimas de las cuales se recomiendan como digestivas. Pero aquí se viene por el pan con lechón. Y una vez que lo pruebe, seguirá regresando.

El personal detrás del mostrador son latinas del barrio muy vivaces, algunas muy confianzudas, otras con mucha actitud, todas chúveres. En verano sus trajes van mermando pero ningun macho cliente se atrevería a ponerse fresco con ninguna de esas chicas. Quién se atreve a meterse con ellas con esa destreza y precisión con la que manejan el cuchillo de cortar la carne. De ninguna manera.

Enrique Fernández

efdll43@gmail.com

A dónde ir

Rosy Bakery: 11400 W. Flagler St., Sweetwater; 305-552-8881. Abierto de 6 a.m.-7 p.m. de lunes a sábado, y los domingos de 6 a.m.-3 p.m. No hay pan con lechón, pero el resto de bocadillos son excelentes.

La Esquina del Lechón: 8601 NW 58th St., Doral; 305-640-3041, esquinalechon.com. Abierto de lunes a jueves, de 7 a.m.-8 p.m. Los viernes y sábados, de 7 a.m.-9 p.m. Los domingos de 11 a.m.-6 p.m. Pan con lechón, $7.45-$9.45.

Malanga Café: 12313 S. Dixie Hwy., Pinecrest; 305-259-1550, malangacafe.com. De lunes a jueves, de 11 a.m.-9 p.m. Viernes y sábados, de 11 a.m.-11 p.m. Domingos, de 11 a.m.-9 p.m. Pan con lechón, $9.50.

Papo Llega y Pon: 2928 NW 17th Ave., Allapattah; 305-635-0137. De lunes a sábado, de 8 a.m.-5:30 p.m. Domingos, de 8 a.m.-4 p.m. Pan con lechón, $5-$14.

 

Una guía para conocer donde hacen el mejor pan con lechón de Miami y otros sándwiches cubanos. En busca de la mezcla perfecta de ajo, sal y jugo de naranja agria

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