“Cuerda,” un viaje emocional

Pareciera que los payasos llevan sus sentimientos pintados en la cara. Pero para Wendy Ramos, una experimentada artista peruana que lleva más de dos décadas haciendo presentaciones como payasita tanto en la televisión como en el teatro, la vida interior de un payaso es mucho más compleja. Ramos inició su carrera con el grupo Pataclaun formado en Lima por jóvenes universitarios, que resucitó el arte del payaso para el publico peruano, primero en un teatrito para 50 personas y 10 años más tarde con un programa de televisión al finales de los 90s. Pero parte de la misión de Ramos como comediante ha sido utilizar ese arte no solo para entretener y estar en contacto con su público, también para aliviar problemas sociales.
Ahora Ramos trae su obra “Cuerda” a Miami, la cual ha tenido más de 74 presentaciones y ha sido vista por más de 44,000 personas en Perú y otros países. El éxito de la obra estriba en que en ella pone desnuda la experiencia de ser un payaso, pero explorando ante todo su lado humano. El unipersonal será presentado en el Teatro Trail. Hablamos con Ramos desde Lima sobre su carrera y lo que se puede esperar en la obra.
¿Qué es lo que te motivó a estudiar para ser payasa?
Todo empezó por curiosidad. Yo estudié Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima (Perú) y como hobby llevaba talleres relacionados a la actuación. Hubo uno que apareció cuando ya estaba por terminar la carrera, fue un taller de clown, que me cambió la vida y cambió para siempre mi manera de ver y entender al mundo y a mí misma.
Háblanos de las formas que tú has podido utilizar tus labores de clown para llamar la atención a problemas sociales.
En el 2001 inicié un proyecto personal con el nombre Bolaroja, al inicio se trataba solo de un lugar donde podría enseñar este tipo de clown que una vez más me había cambiado la perspectiva del payaso y sobre todo me abrió un millón de puertas a las infinitas posibilidades del clown en el campo social. Allí empiezan proyectos como Doctores Bolaroja, un programa de visitas semanales de clowns hospitalarios a dos hospitales públicos, Bola de Luna que es un proyecto en donde un grupo de payasos, vestidos con pijamas divertidos hacen visitas musicales nocturnas a pacientes adultos con el objetivo de aliviar, calmar y espantar los malos sueños. También tenemos Intervenciones Comunitarias que son visitas que hacemos a lugares de tensión como hospitales mentales, prisiones, barrios marginales, zonas de desastre o donde se necesite que vayamos.
El famoso doctor y payaso Patch Adams los visitó para ayudar con la fundación en el “Proyecto Belén” en la selva peruana. ¿Cómo fue trabajar con él?
Patch vino por primera vez al Perú en el 2003 invitado por Bolaroja para dar una conferencia. Nos hicimos muy amigos y empezó a volver cada año, allí empezó el Proyecto Belén, hicimos un viaje a Iquitos, en la amazonía peruana y empezamos una relación con esa población. Trabajamos durante diez años juntos ese proyecto. Fue una gran experiencia, aprendimos mucho de esa relación.
Has actuado en varias películas y también como parte del elenco de “Mamma Mia.” ¿Cómo fue hacer la transición de clown a actriz? ¿Cómo te ayudó tu entrenamiento extensivo en ese arte, y de qué manera quizás lo dificultó?
Por muchos años yo me negué actuar porque no había estudiado actuación y le tengo muchísimo respeto a la profesión de los actores. Porque así como ponerte una nariz roja no te convierte en clown, pararte sobre un escenario tampoco te convierte en actor.
Sin embargo, luego me empecé a dar cuenta que todo ese entrenamiento que había tenido en clown y en otros muchísimos otros talleres cortos complementarios que había llevado en todos estos años (lucha escénica, comedia física, canto, manejo de objetos, máscara neutra, etc.) me habían ido dando herramientas que pude usar con facilidad la primera vez que acepté salir en teatro a pedido de una amiga directora en un papel pequeñito de una obra muy grande. Tenía mucho miedo, pero todo salió bien y luego me llamaron para otra obra y otra y otra y no paro de trabajar también como actriz desde hace 5 años.
La labor principal de un payaso es alegrar, pero en “Cuerda” tu personaje viaje por muchas emociones. ¿Por qué querías demostrar otros lados de la vida interior de tu payasa?
Yo creo que el trabajo del payaso es conmover, hacia la risa, hacia el llanto, hacia todas las emociones, lograr que el público viaje contigo, a través de tu historia, pero viendo sus propios paisajes. Y para mí eso es “Cuerda,” un viaje emocional.
En los últimos años he venido trabajando en el lado emocional de mi payasa. Luego de entrenar la técnica, el humor y como construirlo, de estudiar los tiempos correctos, de experimentar con los componentes de la comedia, elegí ir más allá y experimentar con el lado emocional desde la honestidad. Fue un trabajo muy fuerte, tomé mucho tiempo y energía en hacerlo y “Cuerda” es el resultado de todo ese trabajo.
La palabra cuerda tiene muchos significados, dependiendo del país. Una cuerda es una soga, pero también puede ser “mujer sensata” o para el dominicano, dar cuerda significa “molestar.” Háblame de lo que la “Cuerda” en tu obra.
Es gracioso, porque literalmente hay una Cuerda en el escenario todo el tiempo y como la palabra tiene mucho juego cada uno imagina algo distinto. La Cuerda en el espectáculo funciona más como un símbolo. Hay una payasa atada a una Cuerda todo el tiempo, es un lazo que la ata a algo que al principio no ves y que poco a poco vas descubriendo.
Jueves 25 de agosto y viernes 26 de agosto a las 8:00 p.m. en el Teatro Trail, 3715 SW 8th St., Miami; boletos $30-$50. Luego del evento del viernes, 26 de agosto Wendy Ramos participará en un “meet and greet” con el publico y entrevista con el periodista Miguel Durand. Boletos para ese funcion son $30.

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