Arabian Nights

Julieth Hoyos en Arabian Nights. Foto: Alex Mateo de Acosta

El restaurante Arabian Nights es un lugar místico, como salido de las páginas de Las mil y una noches. Es como volver de la mano de Sherezada a disfrutar la osadía de Simbad el Marino, la magia de Aladino y su lámpara maravillosa o el crepitar de Alí Babá.

Anthony “Tony” Sammur, su dueño y chef principal, comenta que la idea original era establecer en Doral el restaurante de comida árabe que la policromía de nacionalidades que conforman la ciudad estaba clamando, pero que, con el tiempo, se fue creando una leyenda de misticismo y calidad que superó con creces las primeras expectativas.

Arabian Nights es la alternativa mágica para pasarla bien, sobre todo cuando, al terminar la semana, viernes o sábado, a las nueve de la noche, inicia un show único y exquisito: Las mil y una noches de Arabian Night , ideado por el carismático Sammur, que conjuga con acierto danza y música árabes.

Sentado cómodamente en su mesa, el visitante sentirá el aliento de Humphrey Bogart en esta Casablanca sutil y sensual con bailarinas de bellydance (danza del vientre), llegará hasta El Cairo con sus olores de olivo y dátiles o estará en el bello Beirut frente al mar tomándose un Arab único. Y para terminar esa noche de ensueño, los velos del espectáculo comienzan a caer como luciérnagas dormidas para abrirse de pronto en una discoteca de colores diversos, donde llegan melosos el son y la salsa en rítmico compadreo, el house contemporáneo y el tecno repetitivo y unánime que se esparce en los mil y un ritmos de todos los confines de este mundo sabroso, hasta llegar de nuevo a la cadencia canela y voluptuosa del tambor y el laúd.

Ese epílogo de leyenda llega de la decantación del espíritu de la noche que sus pobladores han hecho suya para que cada día sea diferente, imborrable. Sí, por que este lugar está en la misma frontera de la ficción y de la realidad, donde la tradición y lo contemporáneo se dan la mano en un conjunto armonioso de sensibilidad. Es que, como me apunta Julieth Hoyos, bailarina principal, la danza del vientre “te saca el lado femenino que llevas dentro y, sin saberlo, lo transportas como un alud al público, que responde haciendo esos instantes como suyos, como tocados por la magia de la dicha”.

Todo en Arabian Nights se complementa con su gastronomía, conformada por los más exquisitos platos árabes confeccionados a base de aceite de oliva, trigo, carne de carnero y las mil y una especies que el almirante genovés vino buscando a estas tierras, o con fumar una arguila bajo el aroma e influjo del café árabe. Su público diverso, compuesto por norteamericanos y latinoamericanos (mayormente venezolanos y colombianos), llega ansioso de conocer una cultura milenaria y encuentra una decoración equilibrada, sencilla y armoniosa, conformada por los elementos más conocidos de la región, que llena de goce los sentidos.

Por todas estas razones, Arabian Night es un lugar que merece formar parte de nuestra agenda nocturna, ya sea para un encuentro entre amigos (tiene una excelente variedad de tragos y una gran cava de vinos) o una cena intima tras el velo multicolor de Sherezada, que aquí, como en el libro, nos trae mil y una noches de amor y fantasía. • 

Arabian Nights, 10200 NW 25th St, Suite 101, Doral. (305) 418-4818. Amplio parqueo gratis.

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