El arte de M.C. Escher

 

Sin lugar a dudas, el fascinante mundo de Escher es uno de los más conocidos a nivel global, lo mismo por profesionales del mundo artístico que por amantes del arte en general.

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Sin lugar a dudas, el fascinante mundo de Escher es uno de los más conocidos a nivel global, lo mismo por profesionales del mundo artístico que por amantes del arte en general. Diseñador, ilustrador, grabador, muralista, su peculiar universo destaca por el virtuosismo técnico que, puesto a disposición de la imaginación, abre paso a un mundo de ensoñación insospechado.

Bajo el título The Magical World of M.C. Escher (El mundo mágico de M.C. Escher) el Boca Raton Museum (Museo de Boca de Ratón) nos presenta en exclusiva la primera gran retrospectiva de la obra de este excepcional artista. La exposición, que comprende cientos de trabajos originales, incluye algunos rara vez mostrados con anterioridad y, en su afán por captar la versatilidad de este artista, abarca gran variedad de medios: dibujos originales, acuarelas, grabados, tacos de madera --matrices-- con las incisiones del dibujo, bocetos de estudios para mueble, instrumentos utilizados por Escher y notas de trabajo. Muchas de estas rarezas se deben al generoso préstamo de la Colección de la familia del artista (M.C. Escher Family Collection).

Maurits Cornelis Escher nace en Leeuwarden, Holanda, en 1898 (muere en Laren, Holanda, en 1972), siendo el hijo más joven de un ingeniero hidráulico. Presionado por su padre, el joven Escher se matricula en 1919 en la Escuela de Arquitectura y Artes Decorativas de Haarlem para sólo, semanas más tarde, gracias a un encuentro con el profesor Samuel Jessurun, decidir cambiar el rumbo de su profesión optando por el diseño gráfico.

Este giro vital marcará para el artista el comienzo de un periplo magnífico donde imaginación, matemáticas, figuras geométricas y dominio técnico van de la mano. Las obras de Escher pronto girarán hacia un comentario donde imposibilidad e imaginación flirtean, desafiando nuestra lógica expectante cuya mirada queda atrapada indefectiblemente. Tal es el riesgo del que emprende viaje a través de la laberíntica propuesta del artista.

Para Escher el juego con la espacialidad deviene el campo de batalla propicio donde mundo real y mundo ficticio pujan por existir. Muchas de sus figuras muestran trazo de la magnífica mutación desde el plano bidimensional al volumen. Tal es el caso Reptiles, 1943, incluida en la presente muestra. Esta obra refleja además otro signo vital: el círculo como idea de ciclo y recurrencia. Ese eterno retorno que domina la producción artística de Escher y que está indisolublemente ligada a la idea del espejo, como eco o reverberación infinita.

Hand With Reflecting Sphere (Mano con esfera reflectante, 1935) y Magic Mirror (Espejo mágico, 1946) son exponentes vitales de este concepto. La primera, es un autorretrato del artista en la que a través del rejuego ilusionista, el espectador queda emplazado en el punto de vista del creador. La esfera que a través de la historia ha estado asociada a las artes adivinatorias cobra nuevos sentidos.

En Magic Mirror el creador dispone todos los elementos como herramienta cartográfica para el visitante que se aventura a franquear el universo de Escher. En primera instancia, destaca la inclusión de la retícula, definiendo el plano. Este elemento es esencial en la obra de Escher cuyo rigor geométrico es vital para la construcción del mundo ilusorio que distingue su trabajo. El artista incluye, además, el espejo, que subdivide el cuadro en dos planos (¿realidad y ensoñación?) absolutamente idénticos.

Estos mismos elementos persisten cuando el artista se entrega al género del paisaje. Al terminar sus estudios de diseño, Escher emprende un extenso viaje por Italia donde conoce a la que sería su esposa, radicándose en Roma por 11 años. Mucho se ha hablado de la influencia del paisaje renacentista en la obra de Escher, sin embargo, el mismo artista advierte que la arquitectura romana no fue vital en su carrera, sino más bien el encuentro con la arquitectura del sur donde la majestuosidad de los castillos construidos sobre la roca y la exuberante imaginación de la arquitectura morisca, abrieron nuevos horizontes para el artista.

La arquitectura es también un pretexto para sondear el retruécano. Asistimos a complicados rompecabezas que obligan al espectador a desentrañar un laberinto sin respuesta, cuyo enrevesado viaje para en círculo, llevándonos de la mano siempre al comienzo. Justo este rejuego es el que le ha valido el epíteto de creador de estructuras imposibles. En las ciudades de Escher, las estructuras polivalentes son a un tiempo suelo, techo, soporte o vano. El absurdo se sustenta en una lógica inmanente y por sobre todo un rigor técnico absoluto que no deja el más mínimo sesgo a la duda. Los universos de Escher por más imposibles que parezcan, son reales, están ahí y nos seducen al punto de perdernos en ellos.

La influencia de la obra de Maurits Cornelis Escher es incalculable. Su presencia en movimientos como el surrealismo, la pintura metafísica y el arte óptico son esenciales. Su alcance hoy, ante la expansión de la realidad virtual tan cara a nuestra época, incalculables.

The Magical World of M.C. Escher es un viaje magnífico, ahora al alcance de nuestra mano. •

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