De naufragio a la gloria en la Florida

 

Sumergidos en las profundidades de ríos y mares cercanos a la costa están escondidos algunos de los tesoros históricos de la Florida.

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Eduardo Serrera

Agenda del andarín. Sumergidos en las profundidades de ríos y mares cercanos a la costa están escondidos algunos de los tesoros históricos de la Florida. Son barcos hundidos entre los siglos XVIII y XX que con el paso de los años se fueron convirtiendo en refugio de criaturas marinas y en la actualidad son sitios que ofrecen aventuras submarinas y despiertan la curiosidad de los amantes del buceo.

Esos barcos nunca llegaron a su destino, pero terminaron en un sitio de honor en la Florida, ya que en 1987 fueron designados Reserva Arqueológica Submarina y son cuidados como monumentos bajo el agua.

Cada uno de los barcos naufragados tienen colocada bajo el agua una placa con su historia y es fácil localizarlos pues los comercios de los alrededores y los sitios de alquiler de equipos de buceo ofrecen folletos con la descripción del barco y una explicacón del naufragio además de un mapa impermeable para orientarse durante la expedición indicando los sitios más interesantes que ver.

En la entrada de la Bahía de Pensacola se encuentra el USS Masachusetts, el acorazado más antiguo que todavía existe en Estados Unidos. Se construyó en 1890 y su debut fue en la Guerra Hispano-Estadounidense. Por su gran tamaño fue utilizado entonces en el bloqueo de la bahía de Cienfuegos y la de Santiago de Cuba, pero cuando los años lo fueron deteriorando fue remolcado a Pensacola en 1921 y utilizado para prácticas de artillería del ejército. Hoy descansa a una profundidad de 26 pies y tiene una parte enterrada en la arena, pero se ha convertido en un arrecife artificial de gran valor.

Para bucear en el área de este barco se requiere experiencia en mar abierto.

A menos de una milla de las costas de Pompano Beach se encuentra otro barco que encalló en el 1900 y hoy es una atracción submarina muy visitada.

El barco de vapor SS Copenhagen iba rumbo a La Habana desde Filadelfia y venía navegando a exceso de velocidad cuando chocó con un arrecife y en cuestión de minutos se lo tragó el mar. Allí quedó para siempre en las tranquilas aguas de esta zona que oscila entre 16 y 31 pies de profundidad.

Para bucear en el SS Copenhagen no se requiere mucha experiencia de buceo y los principiantes no corren peligro ya que sus aguas son muy serenas y transparentes oftreciendo muy buena visibilidad.

Uno de los barcos hundidos más pintorescos de los fondos marinos es el galeón español San Pedro, que naufragó en 1773 al sur de Indian Key, en los Cayos, cuando navegaba de La Habana a España y un fuerte huracán lo arrastró hacia el norte. Es uno de los arrecifes articiales más antiguos de la Florida, tiene un entorno de vegetación marina y peces muy coloridos y lo frecuentan buzos novatos y experimentados, ya que sus aguas son tranquilas y se encuentra a una profundidad de solamente 18 pies.

En las costas de Fort Pierce todavía existe otro otro barco español que naufragó ante el azote de un violento huracán. El Urca de Lima era parte de un convoy que salió de Cuba, en 1715, y ahora deleita a los aventureros que se sumergen en sus aguas de entre 10 y 15 pies de profundidad.

En los ríos también sobreviven barcos hundidos, ahora convertidos en tesoros arqueológicos. En las aguas del río Suwannee, al sur de Old Town, en la parte norte de la Costa del Golfo, se encuentra el City of Hawkinsville, uno de los últimos barcos de vapor en desaparecer.

Sirvió como barco de carga de maderas y navegó siempre por ese río, desde que fue fabricado en 1886. En 1921 ya estaba desgastado y lo dejaron abandonado hasta que se hundió. Es un sitio recomendable sólo para buceadores con experiencia debido a la corriente del agua.

En el Panhandle de la Florida, a una milla de México Beach, descansa de sus hazañas el barco Vamar. Construido en 1919, fue adquirido por el almirante Richard E. Byrd para realizar su primera expedición a la Antártica en 1930. Después de varios viajes, navegó hasta Nueva Zelanda y también llegó hasta la bahía de Nueva York donde fue recibido como héroe con gran fanfarria.

Años más tarde fue vendido a la compañía naviera Vamar y usado como barco de carga de madera. Una noche que navegaba con su carga, en 1942, el barco naufragó en condiciones misteriosas. Había rumores de que se debió a un sabotaje de la tripulación para bloquear la entrada y salida a Port St. Joe de barcos de carga. Se realizaron investigaciones y un equipo de buzos inspeccionó la nave, pero no se encontró evidencia palpable. El intrigante final de este barco quedó siempre en el misterio, pero hoy lo pueden disfrutar otros aventureros que desean conocer de cerca la histórica nave que protagonizó tantas aventuras.

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