De compras: Artemide, símbolo de iluminación a la italiana

 

Fundada en 1959 por Ernesto Gismondi

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GISELA LÓPEZ-MATA

Llegar a ser reconocido en Italia por el diseño de productos es un gran logro. Los diseñadores italianos penetraron ese mundo donde la moda y la tecnología intervienen en el proceso creativo a través de los objetos que nos rodean a diario, desde los cubiertos hasta las sillas y son, indiscutiblemente, líderes en esa materia. En el terreno de la iluminación su prominencia es legendaria. Las lámparas de araña en cristal veneciano que aparecieron en el Siglo XV fueron copiadas por infinidad de fabricantes europeos que trataban de imitar sus técnicas y decoraciones y aun adornan espacios fastuosos. Desde entonces la luz que viene de Italia ha sido especial.

Artemide es símbolo de iluminación a la italiana. Fundada en 1959 por Ernesto Gismondi, desde sus comienzos Artemide se rodeó de los diseñadores emergentes más innovadores para lanzar su producción. La lámpara Eclisse, 1965, de Vico Magistretti sigue ocupando su pedestal en los salones de exposición y museos. Son muchos los arquitectos y diseñadores que tienen en su lugar de trabajo una Tizio (Richard Sapper, 1972) o una Nesso (Giancarlo Mattioli, 1967). Alain Taillandier, Director de ventas en Artemide Milán, comenta que “el desarrollo de la filosofía de la compañía a través de los años ha estado basada consistentemente en buscar la función del producto antes que la forma, sin olvidar las cualidades estéticas del mismo. De ahí que perduran hasta convertirse en clásicos.

Artemide ha inaugurado recientemente un salón de exposición y ventas en el corazón de Coral Gables que sirve de marco para sus conocidos productos. Bajo la administración del diseñador José Martínez, que a su vez colaboró con el equipo de la compañía en Milán en el diseño del espacio, el nuevo local cuenta con una amplia colección de lámparas que va desde las clásicas modernas hasta las mas vanguardista. A su tradicional filosofía han añadido una atención especial a la tecnología emergente y al medio ambiente. Andrea Marcovich, argentina especializada en iluminación, ha acogido estas últimas tendencias con entusiasmo. Considera que “es un aspecto del diseño que afecta considerablemente al usuario y, a veces, pasa inadvertido. Desde el color de la luz hasta el poder controlarla influye en el estado de ánimo del ser humano”.

Para Carlotta de Bevilaqua, presidenta de Danese, otro gigante del diseño italiano y figura estelar de Artemide, la luz es parte integral del hombre. A su filosofía la llama: “la luz humana”. A través de su lámpara Copérnico, Carlotta, una apasionada del diseño, explica el proceso de cómo logró su producto. “La total sustentabilidad con el mínimo de los recursos o ayuda exterior es la base de mi concepto”, explica. La lámpara suspendida por cables tiene la capacidad de alumbrar de manera directa, indirecta o difundida por medio de luces LED (diodo emisor de luz) con un bajo consumo de energía, mayor tiempo de vida, tamaño reducido y durabilidad. Fabricada en aluminio reciclable, la lámpara es plegable, de manera que su distribución es eficiente y de bajo costo. “Puedes configurarla a tu gusto para dirigir la luz donde quieras” dice Carlotta. “Es una forma de jugar con ella: girando y creando formas diferentes”.

Otros famosos del momento como Ross Lovegrove, Karim Rashid y Herzog & de Meuron comparten la plataforma de innovaciones junto a maestros como Bruno Munari, Michele de Lucchi, Alessandro Mendini y Ettore Sottsass y, a juzgar por la noche de apertura, la comunidad de arquitectos y diseñadores de Miami le brindará una gran acogida a tan prestigiosa empresa.

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