Danza: Alison Chase

 

Coreografía y cinético aéreo

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OLGA CONNOR

El movimiento del ballet y la danza contemporánea se une al cinético aéreo para entregar un espectá***** único sobre el escenario con Alison Chase Performance, que hace ascender a sus bailarines a las alturas por obra de la magia de las cuerdas de circo que dan perspectivas inesperadas al arte del teatro-

danza.

El South Miami-Dade Cultural Arts Center (SMDCAC) presentará a esta compañía el sábado 13, en un espectá***** multidimensional que nos cuenta historias fusionando filmes, danza, música en vivo e instalaciones de museo.

“No somos predominantemente equilibristas, sino bailarines, pero aprendimos una técnica en la compañía Pilobolus, en la que se comparte el peso para subir en el aire”, explica Chase. “Cuando transfieres tu peso a otra persona, creas un nuevo centro de

gravedad”.

Chase fue una de las fundadoras de Pilobolus (1973-2005), en la que trabajó por más de 30 años y creó unas 50 coreografías. Y ha trabajado para otras muchas compañías, como la Opera de París, en Parsifal, y para La Scala de Milán, en Khovanshchina, además de dar clases magistrales en varios reconocidos conservatorios.

“Solo uno en nuestra compañía ha sido entrenado en el baile aéreo previamente, todos los demás son bailarines que entrenan para ambas cosas, pero solo saben hacer lo que toca a cada pieza”, aclara la coreógrafa. “No hacemos trucos pirotécnicos como otras compañías aéreas, lo nuestro se basa más bien en la narrativa”.

Aquí debutarán con Red Weather, una pieza que no tiene ni suspensión aérea, ni filmes, ni otra cosa que las relaciones sociales, con acompañamiento de un violinista en el escenario, Rob Flax. “Ahí se verá la psicología básica de la interacción humana”, describe Chase.

También se hará un fragmento de un trabajo en progreso llamado Drowned, en el que un hombre ahogado aparece en la playa y produce un efecto raro en el pueblo. “Habrá proyecciones de la naturaleza en el trasfondo. Me gusta la posibilidad que da el filme para ambientar una escena”, confiesa la directora. “Esta pieza es sobre un aparecido, un muerto que agita o perturba la villa, pero en realidad reunifica a la gente. Este es solo el primer capítulo, la cúspide, luego continuaremos trabajando con la pieza, en que él casi revive, porque está en el borde de la vida, está vivo en las fantasías del pueblo”.

Las obras aéreas son Star-Crossed, basada en Romeo y Julieta, y Ben’s Admonition. En esta última pieza hay dos hombres que se encuentran en inesperada proximidad. “Considero mi producto mejor que yo: mis danzas son más ingeniosas que yo”, declara la coreógrafa con cierta ironía.

Chase es original de San Luis, pero vive en Maine, “por puras razones poéticas”. “Es un pueblo muy rural con 900 personas, al lado del mar, llamado Brookville, y mis bailarines, que son jóvenes y fabulosos, viven mayormente en Nueva York, y trabajan allí y en Maine”, dice. “Creo que es maravilloso ver a la gente en movimiento, eso está más cerca de la reafirmación que de la ansiedad. Trato de ponerles un poco de luz, aunque no evito tampoco la oscuridad. Sobre todo, cuando están colgados boca abajo”.

Cuando se empieza una nueva coreografía, ¿qué pasa? “Es como si no se hubiera hecho nunca antes”, afirma Chase, “hay que ser humilde”.

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