Clubes: La Taberna Giralda

 

Fiesta a la española en Coral Gables.

tabernagiralda.jpg

Por Alberto Sanchez

Si llega un sábado pasadas las 10 p.m. a La Taberna Giralda, de Coral Gables, abra la puerta con cuidado porque se puede encontrar que unas 20 o 30 personas tomadas de la cintura se le vienen encima, bailando. Quédese tranquilo, espere a que pase el último, engánchese y sígalos.

Comparsa, fila india, trencito, es el rumbón que se arma con la música de José Miguel Herrero y Annia Díaz, el dúo que se presenta los fines de semana. Se escuchan versiones de temas muy populares como Porompompero, El manisero, La Macorina y Son de la loma, pero con un fuerte estilo flamenco.

Jordi Ceamanos es un toledano criado en Marbella, donde vio por primera vez el espectáculo que ahora repite desde hace varios años en La Giralda: empinar la bota de vino y dejar caer el chorro en la boca de uno de los comensales. Hoy apenas derrama una gota, pero solo él sabe cuántas camisas, chalecos y chaquetas echó a perder, hasta alcanzar la pericia con la que premia a los que están de cumpleaños. En las mesas alrededor corren la apuestas de que si embarra, o que si no embarra.

Y mientras Ceamanos va salpicando vino de mesa en mesa (un trabajo muy duro del que no tiene quejas) en la cocina los chefs Angel Ramos y Santos Jiménez, elaboran los platos preferidos del menú. Boquerones, croquetas de jamón serrano (muy populares) o el arroz negro cremoso, hecho con la tinta del calamar, chipirones y sepias, cubierto con salsa ajiaceite.
Los platos que más sobresalen son el chilindrón de cordero y la dorada a la sal. Cubierta de sal y cocinada al horno, la dorada se lleva hasta la mesa, donde se abre, se le sacan los filetes y se sirve con una vinagreta y papas al horno. Entre las carnes rojas se pide mucho el perfecto de solomillo. Le dicen así porque la mezcla salada y dulce la consideran perfecta: el filete picado en trocitos y cocinado al horno se monta sobre unas cebollas caramelizadas, se vuelve a pasar por la plancha y se sirve con unas papas fritas cortadas muy finas.

Hay postres como el arroz con leche o la crema catalana que aun hoy despiertan la curiosidad de algunos cubanos en Miami, que recién se enteran de que estas recetas fueron asimiladas en la isla de la cocina española, desde hace siglos.
El salón está decorado de manera informal. En los estantes hay cestas, faroles, imágenes y grabados con paisajes españoles, jarras con el nombre del lugar y botellas de vino sobre la barra. Allí está Idania González, una joven sommelier, de nacionalidad camagüeyana, a quien le encanta explicar sobre los vinos a escoger, la uva, las cosechas, cuerpo y aroma. Y mientras conversa, prepara el mejor café espresso de varios restaurantes a la redonda. Lo del café no lo estudió, pero le nace. Es una gran conocedora.

Complementan el decorado las fotos que ha tomado Karen Pino, la propietaria, durante sus viajes a España. Ella y su padre Oscar (hoy contador retirado) reabrieron la taberna en el 2012 como un negocio familiar, y con el concepto original de que todo tenía que saber y sonar a España.

“Eramos clientes de este lugar durante años, y así fue que nos enteramos de que estaba a la venta. Lo de español”, explica Pino, “me viene por la familia de mi madre, a la que voy a visitar todos los veranos a Galicia. Ella creció comiendo comida española, porque eran primera generación de cubanos. En su casa incluso hablaban en gallego y en portugués”.

Los jueves hay un espectáculo flamenco con Sivi, Almudena, Maeyelú y Walter. Los viernes son para los wine testing que se celebran dos veces al mes, en los que hay especiales de los platos del menú, y disertaciones personalizadas del vino que se presenta. Una buena oportunidad para conocer y disfrutar.

Speak Up!