Clubes: Bailo

 

Cabaret de alto voltaje en el Doral.

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Por Sergio León

Bailo, la nueva aventura empresarial de Alexis Fernández, más conocido por su alias artístico, Marytrini, es indudablemente la opción para divertirse que más luce y brilla –literalmente– en el Doral. Además, es “única” en su estilo en la ciudad por sobradas razones, en primer lugar, porque Marytrini reúne para sus noches de cabaret burlesque a una talentosa troupe sui géneris de comediantes transformistas, quienes junto a bailarinas y bailarines exóticos, dotados de caricaturescas curvas, gigantescas protuberancias y otros símbolos eróticos, se ganan, cada cual por su parte, el protagónico en las secuencias que se presentan durante la noche.

A la par, la fiesta atrae a una clientela asidua de mozos y mozas apuestos del gremio, fundamentalmente latinoamericanos de todo el continente, que bailan, intercambian, interactúan se pavonean y flirtean, todo a la vez, a todo lo largo y ancho, altos y bajos del local. La fiesta es sin tregua, y cada vez más intensa en la medida que envejece la noche y se beben unos cuantos alcoholes contundentes, preparados por unos bartenders que parecen escogidos con pinzas.

Otra de las razones que hacen del sitio un lugar “diferente” es el hecho de que si bien la discoteca es de ambiente gay, no todos los que “están” simplemente “son”. En la multitud hay de todo como en botica: los curiosos, las amigas lindas divirtiéndose liberadas de la presión social del ambiente heterosexual y, por supuesto, tampoco faltan los que tienen ambas inclinaciones y los desprejuiciados, que simplemente vienen a ver cómo se divierten los que han roto con todas las barreras sociales y biológicas; todo lo cual hace que esta soirée sea más colorida y singular.

Al llegar la medianoche, cuando ya la energía del club está que arde, comienza el tan esperado show, que visto desde la platea con servicio a la mesa se aprecia aun mejor. En una noche cualquiera Marytrini abandona su papel de anfitriona del club para interpretar lo mismo a Celia Cruz que a Laritza Bacallao, una de las cantante más populares de Cuba en la actualidad. Daisy Deadpetals encarna magistralmente a una cubanoamericana en un monólogo que cierra en altas notas con música de Gloria Estefan, y mientras tanto Adora (Danilo de la Torre), a quien por la autenticidad y constancia de su personaje se le considera una leyenda en vida de la ciudad, se pasea por el club como buena anfitriona y comediante del reparto, deleitando a los invitados con su despampanante y carismática presencia.

En los intervalos los DJ Delma y Otto intercalan algún que otro número de música norteamericana, y realmente se esmeran por subir la temperatura del lugar hasta que explota el termómetro –unas noches con mejor suerte que otras– con una robusta selección de salsa, reggaetón, merengue y bachata para provocar a los bailadores a desternillarse perreando y centrifugando la cintura de arriba-abajo-arriba otra vez sin parar. Por su parte, las figurantes que bailan en la pista y los pódiums situados en puntos visuales estratégicos del club: Marielacuba –una especie de Tongolele rubia–, Daniela Alamo y Yeni, así como la reina de la casa, Ms. Bailo, Valeria Contier, y las divas Darylin La Fontaine, Estefania Lor y Kala Mendoza dan lo mejor de sí mismas. Todo al mismo tiempo como en un banquete visual surrealista y almodovariano.

Los miércoles es la fiesta de los contrastes. Se juntan los más guapos y las mejores transformistas para competir por el premio al mejor striptease y a la mejor caracterización. Los jueves son de sorpresas y el sábado es la gran noche de reventón.

Confío en que haya quedado claro que a la discoteca Bailo no solamente se viene a bailar en primera persona del singular. También se va a ligar. En resumen, el espacio de dos pisos y varios ambientes es fabuloso para bailar y calentar, la energía es de alto voltaje y el show espectacular. Por eso me atrevo a asegurar que el nombre del sitio no le hace mucha justicia. Con tantas pelucas, lentejuelas, maquillaje, tacones, flecos, hombres y mujeres bellas y, sumado a todo esto, un reparto de artistas estelares, un nombre como Cabaret, Teatro o Teatrón le quedaría mejor.

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