Cine: Someday This Pain Will Be Useful to You

 

Vibrante y justa

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RENÉ JORDÁN | CRÍTICO DE CINE

Someday This Pain Will Be Useful to You es la promesa incumplible de futura buenaventura que flota ante James Sveck (Toby Regbo). A los 17 años, quizás algún día habrá recompensa para sus angustias, que lo llevan al borde del suicidio en la azotea de su casa neoyorquina.

A punto de saltar, lo interrumpe la llegada en taxi de Marjorie (Marcia Gay Harden), que vuelve de un fin de semana en Las Vegas, tras brevísima luna de miel con Barry Rogers (Stephen Lang), el tercero de esos esposos que cambia como de vestido.

Atrapado en excéntrica familia, James Sveck piensa en morir para escapar de la aciclonada mamá y de la hermana mayor, Gillian (Deborah Ann Woll), a quien solo le interesan hombres casados que le doblan la edad. El padre divorciado (Peter Gallagher) ya escapó del infierno doméstico, pero anda en busca de otro con mujeres mucho más jóvenes, perseguidas mediante el recurso de acudir al bisturí de cirugía plástica. Apenas en susurros, Papá le pregunta a James si es gay. Contesta que no, pero al muchacho indefinido lo traiciona un erróneo intento de acercamiento con el socio de Marjorie en una demente galería de arte ultramoderna.

James alivia su soledad refugiándose en el jardín de su abuela Nanette (Ellen Burstyn) sin entender por qué ella y Marjorie se detestan y no se hablan hace años. El joven rechaza la compañía de otros de su edad con quienes tuvo desatinado incidente en Washington. Se niega a matricularse en la prestigiosa universidad que lo ha aceptado y solo lo ayudan sus sesiones (que la familia exige) con la psicóloga humanista (Lucy Liu)

El filme esboza un personaje en transición emotiva que Regbo expone en sus fibras más íntimas. El director italiano Roberto Faenza se adentra en el mundo mágico de Peter Cameron, el extraordinario novelista de Andorra y The City of Your Final Destination, exquisitamente adaptada por Merchant-Ivory.

En Someday…, otra vez los personajes de Cameron hablan casi involuntariamente, con voces como escuchadas al desgaire. Es privilegio cinematográfico tener la clave visual de este universo y el libro de Cameron se estremece en la pantalla, página por página.

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