Cine: Silver Linings Playbook

 

Bradley Cooper, el actor del momento

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GABRIEL DE LERMA | ESPECIAL/EL NUEVO HERALD

Tal vez se deba a que es uno de los actores más solicitados de su generación y es el primero en recibir los guiones más jugosos, o tal vez simplemente consiga los mejores papeles por tener un ojo preciso a la hora de seleccionar proyectos. Lo cierto es que Bradley Cooper, que en estos momentos rueda The Hangover 3, el cual es parte de una franquicia que parece haber solucionado para siempre sus problemas económicos, se prepara intensamente para lo que promete ser un largo recorrido por las ceremonias de entregas de premios que tendrán lugar en los próximos meses.

Es que su labor en Silver Linings Playbook, el filme con el que el director David O. Russell continúa su carrera después de la exitosa The Fighter, es sencillamente asombrosa, y aunque este año abundan las interpretaciones brillantes y son muchos los que compiten por los cinco lugares que suelen tener todos los premios importantes, sería francamente difícil que Bradley Cooper se quedara afuera. Basado en la novela de Matthew Quick del mismo nombre, el filme sigue los pasos de Pat (Cooper), un maestro con problemas psiquiátricos obsesionado con recuperar a su exesposa. Los cuidados de sus padres, de clase trabajadora y encarnados por Robert De Niro y la australiana nominada al Oscar Jacki Weaver, no lo ayudarán demasiado. Será Tiffany (Jennifer Lawrence), una chica que también sufre problemas mentales, quien encontrará con Pat el camino de la felicidad. El actor señala que si bien el guión le resultó muy atractivo, hubo algo que lo convenció de que esta era una oportunidad que no podía dejar pasar.

“Crecí viendo las películas de Robert De Niro y siempre he sido su mayor admirador. Tener la oportunidad de volver a trabajar con él y además interpretando a su hijo, fue absolutamente increíble”, explica. “David lo que quería era contar una historia sobre una familia específica, en una casa específica, en una calle en particular. Y quería hacerlo de la manera más auténtica posible. El se ocupó de preparar el set de tal forma que se pudiera rodar en cualquier momento y que la cámara nos pudiera tomar desde cualquier ángulo, lo cual es muy especial para cualquier actor.

“Trabajar en este filme fue como hacer teatro. En la escena en la que Jennifer entra en la casa y nos habla, todo el elenco estaba allí. De verdad era como si estuviésemos haciendo una obra. Por eso las películas de David son tan dinámicas, pero además, todos sus personajes lidian con emociones con las que podemos identificarnos como espectadores. Participar en el filme fue tan estimulante como aterrador, porque cuando trabajas con él no puedes hacer trampas. Y teniendo a Jacki Weaver, Robert De Niro o Chris Tucker delante, sabía que iba a tener que hacer mi trabajo a la perfección”, apunto.

Aunque en el filme abundan el drama, el humor, los problemas psicológicos, las relaciones de pareja y los conflictos familiares, también hay lugar para la danza, ya que para que Tiffany le entregue una carta a su ex, con la que la justicia le ha prohibido todo contacto, Pat debe participar con ella en un concurso de baile, y esto, por supuesto, requiere que se entrenen intensamente.

“Fue muy curioso porque yo nunca había visto a Jennifer, y nos conocimos el día en que empezamos a entrenarnos. Fue una manera muy inusual de conocer a la actriz con la que vas a trabajar durante varios meses. Nos saludamos y al minuto siguiente estábamos sudando uno al lado del otro. Pero la química se dio enseguida entre los dos y la danza cobró vida de la misma manera que el resto de la película. Fue una experiencia muy colaborativa en donde todo se dio de una manera orgánica. David venía seguido a los ensayos. Nos miraba trabajar y nos hacía sugerencias. Así fuimos cambiando cosas. Más tarde se sumó Chris, y él también influyó en la forma en que bailamos en el filme. Lo interesante es que la danza refleja la relación entre estos dos personajes, porque hay como un aspecto bipolar cada vez que están bailando juntos. Además, me encanta bailar, por lo que me divertí mucho con esas escenas, aunque me sentí un poco mal por Bob De Niro y Chris. Tuvieron que mirarnos bailar durante tres días, sin que les dejáramos participar”, comenta divertido.

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